sábado, 15 de noviembre de 2014

Nos volvemos Románticos

 Ser romántico -ha dicho Novalis- es dar a lo cotidiano un sentido elevado, a lo conocido el prestigio de lo que se desconoce, a lo finito el esplendor de lo infinito.

                                                Viajero frente a un mar de nubes,Friedrich

   Vamos a empezar por familiarizarnos con este movimiento literario a través de un vídeo.

 

El Romanticismo se extiende durante casi un siglo, desde mediados del siglo XVIII hasta la segunda mitad del XIX, a través de tres etapas: el "prerromanticismo" (segunda mitad del XVIII hasta la aparición de Goethe, cuando algunos ilustrados comienzan a mostrar en las obras su propia intimidad), el "romanticismo" propiamente dicho (primera mitad del XIX: escritores partidarios de la Revolución Francesa de 1789 y de sus ideas liberales, aunque con dos tendencias diferenciadas: la conservadora y la liberal) y el "posromanticismo" (segunda mitad el XIX: ha comenzado ya el "realismo" pero algunos escritores siguen explorando sus sentimientos). 

Estos son los rasgos más significativos de este movimiento literario: 


Idealismo: no encuentra en la realidad cotidiana sus ideales de libertad, felicidad, amor, justicia y búsqueda del infinito. De aquí que la vida se vuelva un problema sin solución, ante el que hay pocas opciones: el desengaño, la rebeldía y la evasión, ya sea en el tiempo (evocación de la Edad Media), en el espacio (gusto por lugares exóticos) o, como opción extrema, el suicidio.

Exaltación del "yo"; el artista se siente superior al mundo que le rodea. Esto conduce al individualismo, a la importancia de la intimidad y al desprecio por la Razón y a unos cambiantes estados de ánimo que, finalmente, se proyectan sobre el paisaje, sobre la naturaleza; así, los románticos, que ven la vida como algo fugaz e inconsistente, gustan de parajes yermos y ambientes sepulcrales, nocturnos y ruinosos.

Rechazo de cualquier norma: tanto económicas y sociales como estéticas. En su reverso aparece también una obsesión por el destino, fruto de la frustración del anhelo de libertad.

Interés por la historia; en ella los románticos tradicionalistas buscan los valores perdidos y los revolucionarios encuentran en ella las peculiaridades nacionales; todos ellos se interesan por lo popular: tradiciones, costumbres, cantares, lengua y rasgos culturales que sirven para su concepción de nacionalidad. 

Enlaces generales para aprender:

Romanticismo (Libros vivos  Editorial SM)





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