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domingo, 19 de enero de 2020

La prosa medieval castellana: Alfonso X el Sabio. Colecciones de cuentos medievales

Hasta el siglo XII la prosa literaria estaba escrita en latín. Gracias al impulso renovador de Alfonso X y la Escuela de Traductores de Toledo, la lengua castellana alcanzó la madurez necesaria para la aparición de los primeros textos narrativos.


ALFONSO X, EL SABIO

 Alfonso X pretendió conservar por escrito todo lo que tenía importancia política, social, económica o científica, de ahí la gran variedad temática que presenta su obra.En los siguientes enlaces  podéis ver los manuscritos de sus interesantes libros:






Para saber más de este Rey Sabio podéis visitar  la Biblioteca Virtual Cervantes 










 
 Además de su obra en prosa, hay que recordar que escribió las Cantigas de Santa María en gallego portugués.


COLECCIONES DE CUENTOS o EXEMPLOS

A lo largo del siglo XIII, el castellano servirá ya también de vehículo a la prosa de ficción. Son numerosas las colecciones de cuentos o exemplos también de origen oriental, como el Calila e Dimna y el Sendebar.


Calila e Dimna es una colección de cuentos de origen oriental, que se ciñen al modelo de preguntas y respuestas propio de los manuales de educación de príncipes. En este caso, el diálogo se produce entre un rey y un filósofo.  Las preguntas dan paso a fábulas protagonizadas por animales entre los que dos chacales, Calila y Dimna, son los que más relatos protagonizan. Don Juan Manuel copiará la estructura de este libro para su Libro del conde Lucanor.


 Para leer el texto completo, pulsa aquí.

El Sendebar, también llamado Syntipas o Libro de los engaños (debido a su título completo, Libro de los engaños e los asayamientos de las mujeres), es un libro de cuentos o exempla castellano de mediados del siglo xiii, que recoge una colección de cuentos árabes que a su vez proceden de la tradición cuentística persa o hindú.


El pretexto narrativo que enmarca los cuentos es la leyenda del hijo único de Alcos, rey de Judea, que rehúsa los ofrecimientos amorosos de una de las mujeres del harén de su progenitor. Este rechazo provoca que la cortesana lo acuse falsamente de intentar violarla, en conexión con el motivo bien conocido de la madrastra malvada. El joven príncipe es sentenciado a muerte y, por consejo de su ayo Çendubete, se ve obligado a guardar silencio por espacio de siete días. Para entretener la espera de su destino, los sabios de la corte le narran cuentos que, en correspondencia con estos antecedentes, tienen carácter misógino; entre estos, su madrastra cuenta otros que tienen por objeto condenar al infante. El desenlace, sentenciado por el rey, es la condena de su madrastra a morir en un “caldero seco” al fuego, mientras que el príncipe se salva.

¡Va de cuentos! Don Juan Manuel y el Libro del conde Lucanor

Don Juan Manuel continuó la labor iniciada por su tío, Alfonso X, puede considerarse el máximo representante de la prosa del siglo XIV.
 Su obra presenta una gran variedad temática: la vanidad, la hipocresía, la justicia, la caza, la honra, la riqueza o la amistad. Todos ellos tratados, sin embargo, con un clara intención didáctica y moral.
Este autor tiene una clara conciencia de escritor, por lo que en sus obras muestra su voluntad por cuidar el estilo. Emplea un estilo que muestra su preocupación por el lenguaje, con un amplio vocabulario, una adjetivación exacta y un uso excesivo de oraciones copulativas, lo que imprime a sus escritos un ritmo lento.
La producción literaria de don Juan Manuel incluye obras como el Libro de los castigos y consejos a su hijo don Fernando, el Libro del caballero y el escudero, el Libro de los Estados y el Libro de Patronio o El Conde Lucanor.

  De toda su obra destaca especialmente el Libro de Patronio o El Conde Lucanor. Su título completo y original en castellano medieval es Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio (Libro de los ejemplos del conde Lucanor y de Patronio). El libro está compuesto por cinco partes, la más conocida de las cuales es una serie de 51 exempla o cuentos moralizantes tomados de varias fuentes, como Esopo y otros clásicos, así como de cuentos tradicionales árabes.

 "Este libro fue escrito por don Juan, hijo del muy noble infante don Manuel, con el deseo de que los hombres hagan en este mundo tales obras que les resulten provechosas para su honra, su hacienda y estado, así como para que encuentren el camino de la salvación. Con este fin escribió los cuentos más provechosos que él sabía, para que los hombres puedan guiarse por medio de ellos, pues sería extraño que a alguien le sucediera alguna cosa que no se parezca a alguna de las contadas aquí."

 Los cuentos siguen la misma estructura:
  • Integración de los ejemplos en un relato-marco: el conde Lucanor plantea un problema sobre la honra, la hacienda o el estado a su consejero Patronio.
  • Patronio propone la solución a través de un cuento, del que se puede extraer una moraleja. El cuento tiene una estructura cronológico lineal: presentación, nudo y desenlace.
  • El conde aplica la enseñanza y le va bien.
  • Don Juan Manuel aparece como personaje y resume la moraleja en un pareado.  Esta moraleja es siempre más práctica que moral.
El texto completo de El Conde Lucanor está disponible, como siempre, en la Biblioteca Virtual Cervantes.

Para repasar puedes realizar estas actividades

¿Cuál te ha gustado más?   Espero tus comentarios

martes, 5 de noviembre de 2019

Jorge Manrique y Las coplas a la muerte de su padre


Jorge Manrique debe su fama a sus "Coplas a la muerte de su padre", el Maestre don Rodrigo. Con esta obra quiso el poeta rendir tributo al que fue su ejemplo en la vida, e inmortalizando al héroe, se inmortalizó a sí mismo. 
Se trata de una dolorosa elegía en la que lamenta sentenciosa y melancólicamente la inestabilidad de los bienes de la fortuna, la fugacidad de las vidas humanas y el poder igualatorio de la muerte. La virtud personal es lo único que desafía al tiempo y al destino. Tras una reflexión filosófica con la esperanza de una vida futura, hace el elogio fúnebre de su padre.
Manrique basa su poema en el contenido: hace que predomine el pensamiento sobre la palabra, lo que le convierte en el poeta medieval más influyente en la poesía moderna.
Jorge Manrique nos ofrece en sus Coplas una serena  meditación impregnada de un sentimiento hondo y sincero, no exento de melancolía, del paso del tiempo, la caducidad de todas las glorias y bienes mundanos, la inestabilidad de la fortuna y la fuerza igualitaria de la muerte que no respeta poderes ni riquezas. Pero al mismo tiempo se exalta los bienes que resisten el paso del tiempo, la inestabilidad de la fortuna y el poder destructor de la muerte. Son las virtudes que nos abren las puertas de la eternidad, conquistada con el ejercicio de una vida cristiana ejemplar.
Así el hombre puede desafiar al tiempo como lo hizo su padre don Rodrigo Manrique.
Métrica
El texto está compuesto por 40 estrofas (coplas) de pie quebrado.Cada copla está compuesta por dos sextillas (6 versos) con rima independiente.
Cada sextilla tiene dos partes de tres versos cada una: 2 versos octosílabos y uno tetrasílabo (o pentasílabo). 
Su fórmula métrica es por tanto: 8a 8b 4c 8a 8b 4c; 8d 8e 4f 8d 8e 4f:
Había sido utilizada anteriormente por otros poetas, pero adquirió su mayor difusión con Jorge Manrique, por lo que ha pasado a denominarse "copla manriqueña".
Temas y tópicos
En Las coplas a la muerte de su padre se recoge una constelación de temas procedentes del complejo cultural elaborado a lo largo de toda la Edad Media. Este bagaje tradicional sobre el que se construye nuestro poema queda definido por un conjunto de tópicos en torno a los cuales se articula el pensamiento medieval.
Estos tópicos consisten en una serie de verdades que, sancionadas por la autoridad de la Iglesia, eran asumidas con toda sinceridad. Sobre ellos se sustentaba una visión global del mundo que establecía el cauce del comportamiento humano.
Manrique lleva a cabo una cuidada selección de estos temas básicos y nos los presenta formando un entramado que los relaciona hábilmente entre sí. Esta es la razón de que en su poema se haya querido ver una brillante síntesis de la cultura medieval.Los temas más importantes son los siguientes: 
TIEMPO (Tempus fugit irreparabile) 

Siempre acompañado de la idea de fugacidad, de fluir constante. El presente no existe, ya que es imposible capturarlo, el futuro se va transformando en sucesivos presentes inasibles, por lo que al final, todo se reduce al pasado; esto nos introduce al cultivo de lo espiritual pero no evita la angustia de sabernos de materia temporal y fugaz.

LA FORTUNA 

La Fortuna es un azar ciego que desencadena las tragedias humanas. Se la representa como una rueda presurosa e inestable que reparte caprichosamente la felicidad y la desgracia. Esta es la interpretación pagana que coincide con la de la Antigüedad Clásica. Pero esta interpretación no es conciliable con el cristianismo, para el que todos los acontecimientos obedecen a los designios de la Providencia; por eso algunos poetas la presentan como una delegada de Dios. La imagen que presenta Manrique se aproxima a la concepción pagana: su naturaleza mudable es un motivo más para que el hombre rechace los bienes de este mundo.

EL MUNDO (Vanitas vanitatis y  De contemptu mundi)

El Mundo es un lugar de paso, una morada provisional y ajena donde el hombre tiene la oportunidad de conseguir la salvación de su alma. Las reflexiones sobre la vida y la muerte, parten del supuesto de que nada en este mundo posee auténtico  valor; la actitud sabia consistirá pues en desdeñar todo lo terrenal. Los valores del mundo carecen de consistencia por estar sometidos a la acción de tres claros enemigos: el tiempo, la fortuna y la muerte. Lo único cierto es la caducidad de los bienes terrenales. Los bienes mundanales( belleza, juventud, fortuna, poder...), con el paso del tiempo y la muerte se terminan, desaparecen. El mundo es el enemigo del alma y la muerte, la verdadera (la muerte como tránsito =idea cristiana). El mundo es inmundo.
Sin embargo, la serenidad con que Manrique enfrenta a la muerte lo aleja del espíritu del género medieval
De contemptu mundi (Sobre el menosprecio del mundo), que retrataba la vida como una sucesión de miserias y presentaba la muerte como una fétida y vergonzosa derrota del cuerpo. 

LA FAMA


Dentro de la visión teocéntrica de la Edad Media, el hombre sólo encontraba su sentido en la subordinación a los valores religiosos, de forma que toda labor personal de mérito, se diluía en la colectividad, de aquí que la mayor parte de autores quedaran en el anonimato. En el s. XV se afianza una visión antropocéntrica de la realidad modificándose la perspectiva; las obras se convierten en objeto de admiración hacia su autor.
Para Manrique, es la memoria ejemplar que los que mueren legan a los que quedan. Manrique considera que la virtud es la única defensa no sólo frente a la fortuna, si no también frente al tiempo y la muerte. La fama, consecuencia de una vida de honor, vence al tiempo y sobrevive a la muerte. Así, al presentar el retrato de su padre, insiste en que sus hechos famosos son una consecuencia de su vida ejemplar. De aquí se desprende la teoría de las tres vidas: la terrenal, la de la fama y la eterna. De todas formas, la fama también es efímera porque la vence el olvido. De modo que, la única manera de derrotar a la muerte es con la vida eterna, la de los bienaventurados en el paraíso.

LA MUERTE
A finales de la Edad Media, se produce auténtica obsesión por la muerte. Este hecho  coincide con el pesimismo provocado por el desastre económico y demográfico que causa la peste negra y que deja veinticinco millones de víctimas mortales en Europa a fines del siglo XIV. Las epidemias y los enfrentamientos bélicos hacen lógico que las gentes pensaran que su muerte podía ser inminente y que en muchas personas se despertara el deseo de entregarse a los placeres de la vida antes de abandonarla.
Para evitar esa reacción hedonista apareció en la segunda mitad del XIV un nuevo espectáculo a caballo entre el folclore y la literatura: las Danzas de la Muerte, en las que ésta invita a bailar a diferentes personajes: el rey, el obispo, el médico, etc.
Es la muestra del poder igualatorio de la muerte. La presencia de la muerte misma como personaje pintado con rasgos horripilantes (el esqueleto con la guadaña), que señala a cada mortal con el dedo. La muerte es el corifeo de una danza macabra en la que hay que participar inexcusablemente.
Manrique aprovecha varios de los rasgos de la danza, en particular la caracterización de la muerte como un personaje alegórico que llama a su padre para afrontar el duro trance que le espera. Sin embargo, optó por representarla de una forma más bella que tétrica, como complemento de la vida. Don Rodrigo mantiene un diálogo tranquilo con la Muerte y no usa el tono rebelde e insolente de los personajes de las Danzas.
Las Coplas reflejan la influencia de ciertos manuales prácticos que aparecieron a principios del siglo XV, las Artes moriendi (Artes de morir), escritos en latín y que daban consejos para tener una muerte digna y plácida.
Así pues, Manrique recoge toda la tradición medieval sobre la muerte que había venido destacando:
•su poder igualatorio y democrático: la vida discrimina, pero la muerte nos iguala
•su aparición imprevisible e inoportuna
•su poder destructor
•su carácter ineludible
•su imagen macabra
•su crueldad
Pero, Manrique supera esa concepción aterradora para darle otra trascendente. Si la muerte es una realidad incuestionable, el hombre debe:
•aceptarla con serenidad
•considerarla como el descanso del mundo,la liberación de las penalidades y la puerta de la eternidad si has llevado una vida heroica y virtuosa.
Para ejemplificar con referencias concretas la fugacidad e inestabilidad de los bienes mundanos recurre a la convención retórica del Ubi sunt? (¿Dónde están los que vivieron antes que nosotros?) consistente en preguntar por el paradero de poderosos personajes del pasado inmediato; pero la respuesta es el silencio. Este silencio representa a lo que han sido reducidos por la Fortuna, el Tiempo y la Muerte: a la nada. 

 Estructura y Análisis 

Si bien existen diversos intentos para dividirlas, la más frecuente es la DIVISIÓN TRIPARTITA (recordemos que el 3 es un nº clave para la numerología medieval). La más repetida es la que propuso Pedro Salinas: de lo más general a lo más particular
1) COPLA I-XIII: es la parte más filosófica. Se inicia el poema con unas consideraciones de tipo general en torno a la fugacidad de la vida terrenal y la inestabilidad de las cosas mundanas.
2) COPLA XIV-XXIV: ejemplificación de los puntos anteriores.
Alude a otro tipo de vida menos efímera: la vida de la fama y la ilustra con un lucido y solemne desfile procesional de muertos ilustres perfectamente jerarquizado: a la cabeza el rey don Juan y detrás toda la corte de grandes señores.
3) COPLA XXV-XL: Introduce el tercer tipo de vida, la que triunfa sobre las otras dos: la vida eterna, ejemplificada en Don Rodrigo Manrique. Aquí se produce la individualización del tema del poema: la muerte. Finaliza pues, con el elogio particular de don Rodrigo (esta parte se inscribe dentro de la tradición literaria del panegírico de héroes y soberanos) y el diálogo que mantiene con la muerte, tras el cual viene la aceptación, la oración final y el paso definitivo. 

AQUÍ puedes leerlas

Coplas a la muerte de su padre (LIbro LIM) 
 

Coplas a la muerte de su colega (Luis García Montero)


lunes, 4 de noviembre de 2019

Nuestro paisano Juan de Mena


Sabemos que nació en Córdoba en 1411. Su presunta condición de converso ha sido discutida. Quedó huérfano desde muy niño. Debió de estudiar en su ciudad natal, hasta que a los veintitrés años se trasladó a Salamanca. Posiblemente, se licenció como maestro en artes.
Marchó luego a Italia, tal vez bajo la protección del cardenal Juan de Cervantes; debió de ser un viaje fundamental para su formación humanística. Se ha dicho que regresó pronto a España, hacia 1434. Sin embargo, Beltrán de Heredia, a raíz del hallazgo de unos documentos en el Vaticano, quiere demostrar que estuvo en Florencia en 1442 y 1443 con la corte pontificia y que era clérigo, extremo que no ha sido suficientemente dilucidado.
De regreso a España, fue nombrado secretario de cartas latinas por Juan II y cronista oficial, probablemente en 1444. Era, además, caballero veinticuatro de la ciudad de Córdoba. El resto de su vida se desarrolló en círculos cortesanos donde gozó de gran favor. Se mantuvo siempre fiel al rey Juan II y al condestable Álvaro de Luna, a quien elogió en más de un poema. Sin embargo, cuando éste fue decapitado, aceptó de Juan II una renta anual procedente de los bienes confiscados al condestable. Probablemente se casó dos veces, la última poco antes de su muerte; no tuvo descendencia.
Una vez fallecido Juan II, se retiró de la corte. Murió en Torrelaguna en 1456.
 
PEDRAZA, Felipe B. y RODRÍGUEZ, Milagros (1984), Manual de literatura española. Edad Media (1), Pamplona: Cenlit.
 

Fue uno de los mejores latinistas de su época. Compuso numerosas cantigas y decires amorosos de tono intelectual y estilo artificioso. También escribió la Coronación del marqués de Santillana y las Coplas a los pecados mortales. No obstante, su obra más destacada es el Laberinto de Fortuna, conocido también como Las trescientas, por ser éste el número de estrofas que componen la obra. Es un extenso poema en coplas dodecasílabas, de carácter alegórico y, de nuevo, con evidente influjo de la Divina Comedia de Dante. 
El argumento es sencillo: Juan de Mena es arrebatado en el carro de Belona, la diosa guerrera, tirado por dragones y es conducido al palacio de Fortuna. La Providencia, que acude a recibirlo en una nube muy grande y oscura, le muestra la máquina del mundo, formada por "muy grandes tres ruedas", dos inmóviles (la del pasado y la del futuro, que aparece velada) y una en perpetuo y vertiginoso girar, el presente. En cada rueda hay siete círculos: el de Diana, morada de los castos; el de de Mercurio, de los malvados; el de Venus, lugar donde se castiga el pecado sensual; el de Febo, retiro de los filósofos, oradores, historiadores y poetas; el de Marte, panteón de los héroes muertos por la nación; el de Júpiter, sede de los reyes y príncipes y el de Saturno, solio que ocupa únicamente Álvaro de Luna, privado del rey.



Su afán por crear un lenguaje poético que pusiera la lengua castellana al mismo nivel de solemnidad y perfección que la latina le llevó al uso de cultismos, hipérbatos y alusiones de carácter mitológico, histórico, etc., que hicieron de su lengua poética un modelo de  gran dificultad. Un ejemplo, Juan de Mena define el amor con tres adjetivos que hoy nos resultan totalmente desconocidos: “el amor es ficto, vaníloco y pigro” (o lo que es lo mismo:”el amor es falso, de habla vana y perezoso”). Estos tres adjetivos son transposiciones de palabras latinas (fictus, vaniloquus y pigrus) que nunca se incorporaron al léxico castellano.
Diosa Fortuna (musicaysecundaria.blogspot.com)


¿Os interesa saber de qué trata el Laberinto de Fortuna? Fácil, hacéis clic aquí y disponéis de una edición digital de la obra.

¿Os ha intrigado la obra completa  de Juan de Mena? Aquí la tenéis enterita, con la Coronación del marqués de Santillana y las Coplas a los pecados mortales.

El Marqués de Santillana y su Vaquera de la Finojosa

Fernando de Pulgar en sus Claros varones de Castilla (1486), dejaría de él un expresivo retrato:


"Fue ombre de mediana estatura, bien proporcionado en la compostura de sus mienbros y fermoso en las faciones de su rostro [...] Era ombre agudo y discreto, y de tan grand coraçón que ni las grandes cosas le alteravan ni en las pequeñas le plazía entender. Era cavallero esforçado y ante de la fazienda cuerdo y templado y puesto en ella era ardid y osado [...] Fue capitán principal en muchas batallas que ovo con christianos y con moros, donde fue vencedor y vencido [...] Governava asimismo con grand prudencia las gentes de armas de su capitanía y sabía ser con ellos señor y compañero, y ni era altivo en el señorío, ni raes en la compañía [...] Tenía grand copia de libros y dávase al estudio, especialmente de la filosofía moral y de cosas peregrinas y antiguas. Tenía siempre en su casa doctores y maestros con quien platicava en las ciencias y leturas que estudiava [...] Tenía grand fama y claro renonbre en muchos reinos fuera de España, pero reputava mucho más la estimación entre los sabios que la fama entre los muchos".



Íñigo López de Mendoza, conocido como el Marqués de Santillana, fue un hombre de una vasta cultura. Intervino activamente en la corte de Juan II, pero compaginó su vocación política y militar con el cultivo de la literatura. Como poeta utilizó las formas de la poesía culta castellana, pero también se acercó a las formas y a los temas de la poesía italiana.
En las formas castellanas deben considerarse sus Canciones y sus Decires. Entre éstos destacan El infierno de los enamorados y el Diálogo de Bías contra Fortuna.



Entre sus poemas de arte mayor son notables la Comedieta de Ponza (composición en 120 estrofas, con una clara voluntad de imitación de la Divina comedia de Dante), y la Defunción de don Enrique de VillenaComo experimentador de las formas métricas italianas procedentes de Petrarca, llevó a cabo los primeros intentos por introducir el verso endecasílabo  en nuestra lengua con sus Sonetos fechos al itálico modo.
En 1437 es enviado a Córdoba y a Jaén, arrebatando a los moros Huelma y Bexia. De sus andazas por estas tierras es su serranilla La vaquera de la Finojosa.



La página web del Centro Virtual Cervantes sobre el Marqués de Santillana te ofrece diversos estudios sobre la vida y la obra del Marqués de Santillana.

La poesía trovadoresca. El tiempo del "amor cortés"

Se conoce como poesía trovadoresca a aquella que fue cultivada por los trovadores entre los siglos XII y XIII. Es expresión del código de valores del “amor cortés”. Estamos hablando, así pues, del primer tipo de poesía cortesana y culta que utiliza una lengua vulgar y también de un hito fundamental en los orígenes de la música profana.
 Su influencia en la lírica europea durante los siglos posteriores es enorme pues provoca imitaciones en otras lenguas europeas, sobre todo en francés, catalán, galaico-portugués (cantigas) o alemán (minnesang). 
Este tipo de poesía recibe también el nombre de poesía provenzal porque nació en la Occitania, una región que en la Edad Media abarcaba el sur de Francia y cuyo epicentro estaba en la región de la Provenza. Además contaba con un idioma romance propio: el occitano o provenzal.


Los trovadores pertenecían fundamentalmente a la nobleza y fueron músicos y poetas medievales que componían sus obras y las interpretaban acompañadas de música en las cortes señoriales europeas pero no solo por intereses económicos ni de manera ambulante (como los juglares). Los trovadores eran enormemente respetados y había entre ellos desde nobles hasta plebeyo.
Su público era, fundamentalmente, una aristocracia cada vez menos guerrera y más refinada.
El primer trovador del que se tiene noticia fue Guillermo de Poitiers (1071-1126) después le siguieron otros muy destacados como Adam de la Halle, Jaufre Rudel, Ricardo Corazón de León o Guillebert de Berneville. 
Además también los hubo españoles, como el gallego Martín Codax y el catalán Rimbaut de Vaqueiras.


El arte de “trovar” (trovar significa “encontrar”, “hallar”) sólo podía adquirirse mediante el estudio y la creación meditada. El poema trovadoresco era, ante todo, una canción para ser acompañada con el violín o con el arpa. Según el tema,  se distinguían diversos subgéneros dentro de la poesía trovadoresca:


  • Cansó: poesía amorosa de refinada expresión literaria.
  • Sirventés: poema satírico-burlesco, de ataque personal o crítica moral a la sociedad.
  • Pastorela: encuentro de un caballero con una bella pastora.
  • Planto: lamento fúnebre, está considerado el antecedente de la elegía.
  • Tensó: debate entre dos poetas en torno a un tema común.
  • En las obras de la poesía trovadoresca domina una nueva concepción amorosa: el amor cortésSe trata de una adaptación del feudalismo a la relación amorosa entre miembros de la nobleza. Por un lado y con una actitud enteramente pasiva tenemos a la dama (noble y casada en muchas ocasiones), y por el otro al poeta (obediente vasallo enteramente a su servicio) que la ama apasionadamente en secreto, con sinceridad y espíritu caballeresco. Este amor imposible hace sufrir al enamorado, pero también lo perfecciona, pues es un proceso de purificación y espiritualización. Así la dama, muy divinizada, se convierte en inspiradora de las composiciones poético-musicales del trovador.
    Aquí tenéis a uno de los primeros trovadores, Marcabrú, con su poema Bel m’es quan li fruch madur:


     
    También hubo mujeres trovadoras, es el caso de Beatriz de Dia, de quien podéis escuchar la composición “Ab et ab joven m’apais”: 







    A finales del siglo XIII la poesía trovadoresca provenzal comienza a declinar, víctima de su propia perfección formal y de su monotonía temática. Al mismo tiempo, en Italia, la escuela poética florentina , con el llamado dolce still novo, supera ese esquema al introducir ciertas variantes como un mayor análisis psicológico, cierta tendencia hacia la espiritualización de la relación amorosa y la configuración del tópico de la donna angelicata (dama angelical). Aunque se inspiren en mujeres concretas, como sucede en el caso de Dante con Beatrice, la amada se presenta como reflejo de la bondad y la belleza divinas y no como un auténtico ser humano.

    miércoles, 30 de octubre de 2019

    Tópicos propios de la Edad Media

     Un tópico o “lugar común”, aplicado a la literatura, puede definirse como aquel esquema del pensamiento y de la expresión ya prefijados; es decir, que podemos rastrear en sus orígenes e influencias. La mayoría de ellos proceden de la literatura clásica grecolatina.

     Tópicos propios de la Edad Media.




     Ubi sunt? (o "¿dónde están?", "¿qué se hicieron?"). Lamenta la desaparición de las grandes glorias pasadas a través de la ruina de sus monumentos o el olvido de sus grandes hombres y hazañas. Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre toca este tópico, formulando una serie de preguntas retóricas sobre el destino de caballeros, damas, galas, amores, músicas, bailes: todo desaparece.
     Este "ubi sunt" se convertirá en uno de los tópicos más célebres. Los versos a los que aludimos son:
     ¿Qué se hicieron las damas,
    sus tocados, sus vestidos,
    sus olores?
    ¿Qué se hicieron las llamas
    de los fuegos encendidos
    de amadores?
    ¿Qué se hizo aquel trovar,
    las músicas acordadas
    que tañían?
    ¿Qué se hizo aquel danzar,
    aquellas ropas chapadas

    que traían?

     Puer senex ( o "niño viejo"). Un joven pide consejo a un sabio anciano y experimentado y lo sigue con gran beneficio. El Conde Lucanor, por ejemplo. 

    El hombre como microcosmos o espejo del macrocosmos o universo. Aristóteles dijo que el hombre era como un universo pequeño, pues en él se reflejaban las mismas características que en el universo mayor. Así, está compuesto de cuatro humores de la misma manera que el universo de cuatro elementos; tiene siete aberturas que corresponden a los siete planetas, su cabeza es el cielo y su cuerpo la tierra, etc... 

    Nihil novum sub sole (o “nada nuevo bajo el sol”). Tiene origen bíblico y alude a la repetición constante, a que en realidad todo es siempre lo mismo. 

    Libro divino de la naturaleza. Según los escolásticos, Dios compuso dos libros: la Biblia y la Creación. Así pues, no sólo se puede alcanzar a Dios leyendo las escrituras, sino que a través de la contemplación de la perfección de la naturaleza y sus criaturas puede el hombre elevarse mediante ese conocimiento o ciencia hasta Dios.

    Homo viator ( u "hombre caminante" o peregrinaje ). La vida es un viaje que nos va cambiando y purificando transformándonos en otras personas más sabias y maduras conforme atravesamos por diversas experiencias y desengaños. Es el “todo pasa y todo queda” de Antonio Machado o la referencia de Berceo en la introducción a los Milagros de Nuestra Señora, en que compara al hombre con un romero o peregrino.

     Vita flumen (o “la vida como río”). Una variante del anterior. Es la idea de entender la vida como un río que desemboca en el mar, que es la muerte. Las resonancias son manriqueñas 


    Nuestras vidas son los ríos
    que van a dar en la mar
    que es el morir;
    allí van los señoríos
    derechos a se acabar
    y consumir;
    allí los ríos caudales,
    allí los otros, medianos
    y más chicos,
    allegados son iguales
    los que viven por sus manos
    y los ricos.



     La muerte igualadora. En la Edad Media, sobre todo en las danzas de la muerte, se veía a ésta como la gran niveladora de las diferencias sociales en vida insalvables, pues hacía tabla rasa "desde el Papa hasta el que no tiene capa". El hecho de que todos seamos iguales ante la muerte lo podemos ver en la Danza general de la muerte del S XV.



    Magister dixit ("el maestro ha dicho" o argumento de autoridad ). En la Edad Media las opiniones escritas se respetan no por su verdad intrínseca, sino por el prestigio de quien lo ha afirmado; no se discute lo que han dicho las grandes figuras, porque no existe sentido crítico. El sentido crítico aparecerá en el Renacimiento cuando la imprenta vulgarice la lectura y multiplique el número de los libros y, por tanto, el número de contradicciones y de opiniones divergentes.

     Todo compuesto, según peso y medida. La mayor parte de las obras medievales poseen una curiosa superstición por la composición según números, cuyo caso más visible es la Divina comedia, compuesta en tres partes por tercetos (estrofas de tres versos) y con tres personajes principales, entre otras curiosidades. Asimismo, todos los poemas de Berceo siguen una estructura tripartita, existe una superstición artística por el número áureo, etc. 

    Vanitas vanitatum ( o "vanidad de vanidades, y todo es vanidad", Eclesiastés). Nada merece la pena o el esfuerzo por conseguirlo, porque no es posible alcanzar satisfacción, todo se reduce a polvo.

     Militia amoris ( o el amor como “contienda bélica ). Procede de Ovidio (Amores, I 9).

     Flamma amoris ( o el amor como “llama de fuego” ). De origen clásico. 

    Fortuna imperatrix mundi (la fortuna es la emperatriz del mundo) o rueda de la fortuna. La fortuna todo lo trastoca: eleva al malvado y arroja a la miseria al virtuoso; este tópico nace del De cosolatione Philosohiae de Boecio. 




    Captatio benevolentiae (o captura de la bienquerencia ). El autor empieza modestamente (excusatio propter infirmitatem) fingiendo inseguridad o simulando torpeza y escaso saber para ganarse la benevolencia del lector. Es propia de los prólogos y comienzos de obras.