domingo, 29 de noviembre de 2020

El poema de la semana

 Comenzamos la última semana del mes de noviembre con un poema recomendado por nuestra alumna de 2º ESO F Inés Sarasua Fontanilla.

Inés nos acerca a Shirley Campbell Barr, una poeta afrocostarricense. Antropóloga y activista de las mujeres negras, quiere animarlas a establecer su lugar en la historia y verse reflejadas en la sociedad. 

Shirley, nacida en 1965, participa activamente en conferencias, talleres, lectura de poesías, difundiendo su trabajo y contribuyendo a los procesos de movilización y concienciación en las comunidades afrodescendientes. Ha publicado varios libros y poemarios, pero entre todos ellos, destaca el poema            

                                                       “Rotundamente negra”

Me niego rotundamente

a negar mi voz, mi sangre y mi piel.

Y me niego rotundamente

a dejar de ser yo,

a dejar de sentirme bien

cuando miro mi rostro en el espejo

con mi boca rotundamente grande,

y mi nariz

rotundamente hermosa,

y mis dientes

rotundamente blancos

y mi piel valientemente negra.

Y me niego categóricamente

a dejar de hablar

mi lengua, mi acento y mi historia.

Y me niego absolutamente

a ser parte de los que callan,

de los que temen,

de los que lloran.

Porque me acepto,

rotundamente libre,

rotundamente negra,

rotundamente hermosa.


Textos de la vida cotidiana


La comunicación es un proceso esencial en nuestras vidas, ya que somos seres sociales que necesitamos tener relación con nuestro entorno y con la gente que nos rodea.


En los  días que estuvimos sin salir de nuestra casa por la pandemia del Covid-19  pensad por un momento lo que sería de nuestra vida si no nos hubiésemos podido comunicar con nuestros amigos, familiares e incluso con nuestros profesores. Pensad también cómo serán estas navidades si no nos podemos reunir junta toda la familia?  ¿Cómo viviríamos? ¿Cambiaría nuestra forma de comportarnos? ¿ Y de comunicarnos ?  Con toda seguridad, sí, todo sería muy distinto. 
Tened en cuenta que nos comunicamos continuamente y muchas veces no nos damos ni cuenta de ello. Y una de las formas que tenemos de comunicarnos (aunque no la única) es a través de nuestra lengua. Podemos emplear una comunicación no verbal pero la comunicación verbal (la que emplea la palabra) es fundamental en nuestras vidas: hablamos, intercambiamos informaciones, sentimientos, ideas, expresamos nuestras dudas y nuestras alegrías... Y manejamos continuamente textos orales y escritos.

El texto constituye la unidad máxima de comunicación y transmite un mensaje completo. Pero los textos no son todos iguales, ni muchísimo menos. Los textos pueden ir desde una sola palabra a una obra completa. Y, claro, cada texto responde a una finalidad diferente (un texto que pretende instruir será diferente de otro que busca convencer, por ejemplo).


Textos de la vida cotidiana y las relaciones sociales: son textos que se emplean en un contexto familiar y social: cartas, avisos, notas...


AVISOS: Son escritos que tienen la finalidad de alertar o prevenir. Pueden aparecer en lugares públicos ("Acceso cerrado de 10:00 a 12:00 horas") o en lugares privados ("Mamá, vendré a las siete de la tarde"). Fijaos cómo el primer aviso tiene un significado más general, mientras que el segundo es más familiar y está redactado con un lenguaje más informal.



NOTAS: Las notas responden a distintas finalidades: informar, rogar, agradecer, disculparse, comentar... También hay notas públicas ("Se comunica a los alumnos, que con motivo de las obras, la puerta principal del centro permanecerá cerrada") y privadas.



DIARIOS: Son textos privados de extensión variable en los que se pone un registro de fecha con el objetivo de ser leídos posteriormente por la persona que los escribe.



CARTAS: La carta es una de las formas de comunicación más cercanas y cotidianas. El escribir una carta personal a un ser querido era algo muy especial porque en las palabras que escribíamos en esas cartas iban nuestros deseos, nuestras ilusiones y nuestros proyectos. Antes escribir una carta personal suponía seguir todo un proceso: escribirla con nuestro puño y letra, meterla en un sobre, ponerla un sello, echarla en el buzón y esperar pacientemente a que el cartero llegara con una carta de respuesta. Y qué ilusión cuando llegaba esa carta que tanto estábamos esperando, ¡qué impaciencia por abrirla, leerla y saber qué tal le iba a nuestro amigo, a nuestro novio o algún familiar...!
Actualmente, el encanto de la misiva escrita se ha perdido con el desarrollo de las nuevas tecnologías. Ahora tenemos opciones mucho más rápidas y cómodas como el e-mail, el mensaje a móviles, los wasap...Todos estos medios que nos permiten una comunicación más interactiva y veloz, ha desterrado la carta tradicional de nuestras relaciones cotidianas (las cartas para relaciones personales se han reducido mucho, quedando este tipo de comunicación para informaciones más formales, tipo facturas o notificaciones oficiales). Observad la estructura de la carta personal .

CORREOS ELECTRÓNICOS:
¡Tan usados en esta etapa que estamos viviendo! Su estructura es muy similar a la de una carta tradicional. encabezamiento, cuerpo y despedida.

AQUÍ tienes unos consejos para escribir correos electrónicos.

Instrucciones y Normas: Los textos prescriptivos

Los textos prescriptivos tienen como propósito guiar al lector, o receptor, para conseguir un objetivo, o bien regular su comportamiento o forma de actuar ante una situación o contexto determinado. 

Podemos distinguir dos tipos: 

Los instructivos, que se componen de un conjunto de indicaciones necesarias que explican cómo se hace o funciona algo, cómo se llega a un objetivo.

Estructura

Estructura de los textos instructivos
Introducción
Explica características generales; tal vez especifique el objetivo o meta (aunque muchas veces ya estará especificado en el título). Puede indicar los componentes, en el caso de que estemos ante el manual de instalación y funcionamiento de un aparato mecánico o electrónico.  En el caso de una receta de cocina, se especificarían los ingredientes.
Desarrollo
En este caso hablaremos más bien de programa: la serie secuencial de las distintas fases o etapas que hay que seguir.
Cierre
Hay diversas maneras de "cerrar" el texto. Por ejemplo, podría proponer que se haga la comprobación de que se ha alcanzado el objetivo, haciendo, por ejemplo, una prueba de funcionamiento.

Puede ocurrir que algunos textos instructivos solo consten del programa, que estaría dividido en fases. La primera fase incluiría lo que se pida que hagamos, y la última sería la llegada a la meta, es decir, el cumplimiento del objetivo que se proponga.

Características

  • El lenguaje suele ser claro y preciso, con oraciones breves, como si se hablase al lector. Incluirá tecnicismos propios del tema tratado: cocina, informática, electrónica, jardinería, etc.
  • El lenguaje es bastante objetivo.
  • Los verbos se emplean en presente de indicativo, en infinitivo y en formas imperativas. Predomina la segunda persona (tú, vosotros/as); en textos formales se emplea el verbo en concordancia con la persona usted; también puede estar escrito con formas impersonales, o bien oraciones con "se" p. e., Se introduce el cable USB en el enchufe.
  • Se seguirá un orden cronológico; ello requerirá marcadores de ordenación temporal (primero, primeramente, en primer lugar, luego, después, mientras, a continuación, todavía, etc.)
  • Se emplean marcas gráficas (números, flechas, etc.) para indicar los distintos pasos.
  • A veces aparecen letras en negrita, o de distinto tamaño.
  • Con frecuencia el texto incluye fotografíasdibujos o diagramas.
     
    
 Los normativos,  ordenan y requieren que algo se haga de determinada forma, o, alternativamente, que no se haga en absoluto. Regulan nuestra actuación en todo tiempo y circunstancia, en nuestra relación con los demás.
Dentro de ellos se incluyen las leyes y otras normas legales; pero también otras normas que nos obligan a actuar de determinada forma, en ciertas situaciones.

Las reglas de los juegos y deportes también son textos normativos. Cuando jugamos con otras personas, aceptamos someternos a ciertas reglas: si estamos jugando un partido de fútbol, o de cualquier otro deporte, o juego en general (ajedrez, damas, oca, parchís, etc.) tendremos que conocerlas, aceptarlas, y, por supuesto, no hacer trampa.



Estructura

La estructura de un texto normativo no es siempre la misma puesto que depende de muchos factores: destinatarios, objetivo, ámbito de aplicación, tipo de texto (jurídico, administrativo), etc.

Características
  • El lenguaje es claro, preciso y muy objetivo. Incluirá un vocabulario específico de acuerdo con el tema (Derecho, Economía, deportes, juegos de mesa, etc. )
  • Los verbos se emplean en presente de indicativo, en condicional, en futuro, en infinitivo y en formas imperativas.
  • Se observarán muchas oraciones con "se" p. e., se entregará copia del libro de familia.
  • Puede seguir un orden cronológico, con los marcadores pertinentes, o bien un orden lógico, de lo más general a lo más particular, con distintos apartados y subapartados, marcados por algún sistema de numeración.
  • A veces, para destacar, se incluyen letras en negrita, o de distinto tamaño.
  • Para acompañar las explicaciones, aunque no es frecuente, a veces se incluyen dibujos o diagramas.
Vamos a demostrar que hemos entendido todo lo anterior escribiendo un texto instructivo, a ser posible una receta de cocina.

Recuerda que puedes hacerlo de tres formas


domingo, 22 de noviembre de 2020

Antología Brines, 10 poemas del Premio Cervantes

 Aquí os dejo una decena de sus mejores versos, a tiempo vitalistas y meditativos. 

En el cansancio de la noche...

En el cansancio de la noche,
penetrando la más oscura música,
he recobrado tras mis ojos ciegos
el frágil testimonio de una escena remota.

Olía el mar, y el alba era ladrona
de los cielos; tornaba fantasmales
las luces de la casa.
Los comensales eran jóvenes, y ahítos
y sin sed, en el naufragio del banquete,
buscaban la ebriedad
y el pintado cortejo de alegría. El vino
desbordaba las copas, sonrosaba
la acalorada piel, enrojecía el suelo.
En generoso amor sus pechos desataron
a la furiosa luz, la carne, la palabra,
y no les importaba después no recordar.
Algún puñal fallido buscaba un corazón.

Yo alcé también mi copa, la más leve,
hasta los bordes llena de cenizas:
huesos conjuntos de halcón y ballestero,
y allí bebí, sin sed, dos experiencias muertas.
Mi corazón se serenó, y un inocente niño
me cubrió la cabeza con gorro de demente.

Llegábamos exhaustos, con la carne tirante, algo seca.
Un aire inmóvil, con flecos de humedad,
flotaba en el lugar.
Todo estaba dispuesto.
La niebla, aún más cerrada,
exigía partir. Yo tenía los ojos velados por las lágrimas.
Dispusimos los remos desgastados
y como esclavos, mudos,
empujamos aquellas aguas negras.

Mi madre me miraba, muy fija, desde el barco
en el viaje aquel de todos a la niebla.

Fijé mis ojos lúcidos
en quien supo escoger con tino más certero:
aquel que en un rincón, dando a todo la espalda,
llevó a sus frescos labios
una taza de barro con veneno.
Y brindando a la nada
se apresuró en las sombras.

Palabras a la oscuridad, 1966

Alocución pagana

¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.

Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.

Aún no, 1971

Sombrío ardor

No como las estrellas, que dan luz,
mas también incontables cual los átomos
que habitan negros en las hondas cuevas,
los encuentros del cuerpo, sin amor,
sólo son actos de tinieblas. Nada
perdura en mí de aquellos miembros, dicha,
fuego, sonrisa. El sombrío ardor
desvaneció su huella en la memoria,
dejó solo un cansancio. Y ahora vuelvo
al encuentro del cuerpo en las tinieblas,
y en el sombrío ardor toco la vida,
espectro lujurioso. Rueda el tiempo
por las sordas paredes de este cuarto,
y siento que la vida se deshace.
Escucho el corazón, y su latido
oscuro nada dice, fuego implora,
mendiga eternidad para la carne.

Merecida la luz nos la destruyen,
¿en dónde está?; mirad con cuánta prisa
hemos llegado al hueco sofocante.

Aún no, 1971

Aquel verano de mi juventud

Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano
en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.

Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;
y así saberme digno del sueño de la vida.

De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.
Sellada en él, la vida.

Ensayo de una despedida. Poesía 1960-1971 (1974)

El otoño de las rosas

Vives ya en la estación del tiempo rezagado:
 lo has llamado el otoño de las rosas.
 Aspíralas y enciéndete. Y escucha
cuando el cielo se apague, el silencio del mundo.

El otoño de las rosas, 1986

El más hermoso territorio

El ciego deseoso recorre con los dedos
las líneas venturosas que hacen feliz su tacto,
y nada le apresura. El roce se hace lento
en el vigor curvado de unos muslos
que encuentran su unidad en un breve sotillo perfumado.
Allí en la luz oscura de los mirtos
se enreda, palpitante, el ala de un gorrión,
el feliz cuerpo vivo.
O intimidad de un tallo, y una rosa, en el seto,
en el posar cansado de un ocaso apagado.

Del estrecho lugar de la cintura,
reino de siesta y sueño,
o reducido prado
de labios delicados y de dedos ardientes,
por igual, separadas, se desperezan líneas
que ahondan. muy gentiles, el vigor mas dichoso de la edad,
y un pecho dejan alto, simétrico y oscuro.
Son dos sombras rosadas esas tetillas breves
en vasto campo liso,
aguas para beber, o estremecerlas.
y un canalillo cruza, para la sed amiga de la lengua,
este dormido campo, y llega a un breve pozo,
que es infantil sonrisa,
breve dedal del aire.

En esa rectitud de unos hombros potentes y sensibles
se yergue el cuello altivo que serena,
o el recogido cuello que ablanda las caricias,
el tronco del que brota un vivo fuego negro,
la cabeza: y en aire, y perfumada,
una enredada zarza de jazmines sonríe,
y el mundo se hace noche porque habitan aquélla
astros crecidos y anchos, felices y benéficos.
Y brillan, y nos miran, y queremos morir
ebrios de adolescencia.
Hay una brisa negra que aroma los cabellos.

He bajado esta espalda,
que es el más descansado de todos los descensos,
y siendo larga y dura, es de ligera marcha,
pues nos lleva al lugar de las delicias.
En la más suave y fresca de las sedas
se recrea la mano,
este espacio indecible, que se alza tan diáfano,
la hermosa calumniada, el sitio envilecido
por el soez lenguaje.
Inacabable lecho en donde reparamos
la sed de la belleza de la forma,
que es sólo sed de un dios que nos sosiegue.
Rozo con mis mejillas la misma piel del aire,
la dureza del agua, que es frescura,
la solidez del mundo que me tienta.

Y, muy secretas, las laderas llevan
al lugar encendido de la dicha.
Allí el profundo goce que repara el vivir,
la maga realidad que vence al sueño,
experiencia tan ebria
que un sabio dios la condena al olvido.
Conocemos entonces que sólo tiene muerte
la quemada hermosura de la vida.

Y porque estás ausente, eres hoy el deseo
de la tierra que falta al desterrado,
de la vida que el olvidado pierde,
y sólo por engaño la vida está en mi cuerpo,
pues yo sé que mi vida la sepulté en el tuyo.

El otoño de las rosas, 1986

La última costa

Había una barcaza, con personajes torvos,
en la orilla dispuesta. La noche de la tierra,
sepultada.
Y más allá aquel barco, de luces mortecinas,
en donde se apiñaba, con fervor, aunque triste,
un gentío enlutado.
Enfrente, aquella bruma
cerrada bajo un cielo sin firmamento ya.
Y una barca esperando, y otras varadas.

La última costa, 1995

El ángel del poema

                                                              A César Simón

Dentro de la mortaja de esta casa
en esta noche yerma con tanta soledad,
mirando sin nostalgia lo que en mi vida es ido,
lo que no pudo ser,
esta ruina extensa del pasado,
también sin esperanza
en lo que ha de venir aún a flagelarme,
sólo es posible un bien: la aparición del ángel,
sus ojos vivos, no sé de qué color, pero de fuego,
la paralización ante el rostro hermosísimo.
Después oír, saliendo del silencio y en tanta soledad,
su voz sin traducción, que es sólo un fiel entendimiento sin palabras.
Y el ángel hace, cerrándose en mis párpados y cobijado en ellos, su
                aparición postrera:
con su espada de fuego expulsa el mundo hostil, que gira afuera,
                a oscuras.
Y no hay Dios para él, ni para mí.

La última costa, 1995

Donde muere la muerte

Donde muere la muerte,
porque en la vida tiene tan sólo su existencia.
En ese punto oscuro de la nada
que nace en el cerebro,
cuando se acaba el aire que acariciaba el labio,
ahora que la ceniza, como un cielo llagado,
penetra en las costillas con silencio y dolor,
y un pañuelo mojado por las lágrimas se agita
hacia lo negro.
Beso tu carne aún tibia.
Fuera del hospital, como si fuera yo, recogido
en tus brazos,
un niño de pañales mira caer la luz,
sonríe, grita, y ya le hechiza el mundo,
que habrá de abandonarle.
Madre, devuélveme mi beso.

Epitafio romano

«No fui nada, y ahora nada soy.
Pero tú, que aún existes, bebe, goza
de la vida..., y luego ven.»

Eres un buen amigo.
Ya sé que hablas en serio, porque la amable piedra
la dictaste con vida: no es tuyo el privilegio,
ni de nadie,
poder decir si es bueno o malo
llegar ahí.

Quien lea, debe saber que el tuyo
también es mi epitafio. Valgan tópicas frases
por tópicas cenizas.

El poema de la semana

En esta última semana de noviembre queremos rendir homenaje al poeta valenciano Francisco Brines (1932).El autor de 'Las brasas' y 'El otoño de las rosas' recibía esta semana el Premio Cervantes 2020, a los 88 años,  por una obra íntima, metafísica, llena de amor y luz. 

Se trata de uno de los más importantes creadores de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX, uno de los últimos representantes de la prodigiosa generación de los 50, de los niños de la posguerra española, que alumbró poetas como Jaime Gil de Biedma, J. M. Caballero Bonald, Carlos Barral, José Ángel Valente o Claudio Rodríguez.

Francisco Brines, que estudió Derecho y Filosofía y Letras, ha sido profesor de literatura española en las prestigiosas universidades de Cambridge y Oxford. Es Académico de la Lengua desde 2006 y ha recibido numerosos galardones a lo largo de su andadura poética, como el Premio Nacional de Literatura en el año 1986.

BIBLIOGRAFÍA

Las brasas (1959)

El santo inocente (1965)

Palabras a la oscuridad (1966)

Aún no (1971)

Ensayo de una despedida (1974)

Insistencias en Luzbel (1977)

Poesía. 1960-1981 (1984)

Poemas excluidos (1985)

El otoño de las rosas (1986)

La rosa de las noches (1986)

Poemas a D. K. (1986)

La última costa (1995)

Breve antología personal (1997)

Selección de poemas (1997)

Poesía completa (1960-1997) (1997)

Antología poética (1998)

La Iluminada Rosa Negra (2003)

Amada vida mía (2004)

Hemos elegido un poema titulado "Cuando yo aún soy la vida", que es bastante representativo de su estilo poético. ¡Esperamos que os guste! 

Cuando yo aún soy la vida

La vida me rodea, como en aquellos años

ya perdidos, con el mismo esplendor

de un mundo eterno. La rosa cuchillada

de la mar, las derribadas luces

de los huertos, fragor de las palomas

en el aire, la vida en torno a mí,

cuando yo aún soy la vida.

Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,

y un amor fatigado. 

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;

y amar, mientras se agota el corazón,

un mundo fiel, aunque perecedero.

Amar el sueño roto de la vida

y, aunque no pudo ser, no maldecir

aquel antiguo engaño de lo eterno.

Y el pecho se consuela, porque sabe

que el mundo pudo ser una bella verdad.

 

Bueno,bonito,barato.....Actividades interactivas sobre adjetivos




Los adjetivos nos permiten expresar las características del sustantivo al que se refieren.Si todavía tenéis algún problema para identificar adjetivos calificativos, aquí tenéis algunos ejercicios para revolverlo.

Ejercicios de teoría de los adjetivos

Repasar la teoría y aplicarla

Diferenciar adjetivos y sustantivos

 Diferenciar adjetivos de una y de dos terminaciones

Clasificar adjetivos

Grados del adjetivo
 
Los gentilicios son los adjetivos que indican la procedencia de alguien.Puedes practicar 

 Gentilicios de países europeos

Gentilicios de las comunidades de España

Gentilicios de nombres de ciudades del mundo

Gentilicios de nombres de provincias y ciudades de España.