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miércoles, 17 de marzo de 2021

Garcilaso de la Vega: poeta del amor, caballero de la guerra.

 " Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.
  Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.
  ¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era."

Estos versos de Rafael Alberti en Marinero en tierra (1924) recuerdan a uno de los más importantes poetas españoles de todos los tiempos: Garcilaso de la Vega

Garcilaso de la Vega es un poeta de obra breve pero fundamental, porque marca un antes y un después en la historia de nuestra poesía. Concretamente sus poemas supusieron el paso de la Edad Media al Renacimiento en el ámbito de la poesía : fue el primero en hacer poemas en los que se respira ya el nuevo aire que supuso ese movimiento revolucionario, y siguiendo sus pasos hubo toda una serie de poetas castellanos que recogieron sus innovaciones. Es decir, tras él y por él, la poesía española no volvió a ser la misma.



Garcilaso de la Vega nació en Toledo en una fecha que aún a día de hoy resulta incierta (hay quien dice que en 1499, otros apuntan a 1501, 1502, 1503...), en el seno de una familia vinculada a la nobleza, de la que él era el tercer hijo y el segundo varón. Y esto fue seguramente  determinante para que llegara a ser el gran poeta que luego sería, ya que era lo que se conocía como "segundón"; es decir, sin derecho a herencia (heredaba el primer hijo varón, según las normas del mayorazgo), y por ello, obligado a formarse para "buscarse la vida". Y así, sabemos que Garcilaso estudió lenguas, música y todo aquello que el ideal de la época consideraba deseable en un cortesano. Y este ideal implicaba, aparte de las letras, el dominio de las armas, con el que Garcilaso cumpliría al convertirse en soldado al servicio del emperador recién llegado de Alemania como Carlos I de España.

Pero antes, Garcilaso conoció en su vida el que sería el gran tema de su poesía: el amor. Desde 1998, gracias al hallazgo de un documento, sabemos que vivió un largo, intenso y apasionado amor de juventud con una dama llamada Guiomar Castillo, que daría como fruto un hijo.

En una escritura de donación de 1537, ya muerto el poeta (archivo del Conde de Cedillo), la dama afirma: “Yo tuve amistad del muy magnífico caballero Garcilaso de la Vega... Entre mí y el dicho Garcilaso hubo amistad y cópula carnal mucho tiempo, de la cual cópula yo me empreñé del dicho señor Garcilaso, y parí a don Lorenzo Suárez de Figueroa, hijo del dicho señor Garcilaso y mío, siendo asimismo el dicho señor Garcilaso hombre mancebo y suelto, sin ser desposado ni casado al dicho tiempo y sazón”

Poco después será cuando entre al servicio del emperador apoyándole en sofocar la revuelta de los Comuneros. Luego, al servicio del duque de Alba (al que dedicará una Elegía y la segunda de sus Églogas), participará en diversas expediciones, y en su vida militar conocerá a Juan Boscán, también soldado y también poeta, que habría de ser su compañero en armas y letras, pero sobre todo, un gran amigo, como recoge la Epístola en verso a él dedicada y su otra Elegía.. Como recompensa a sus esfuerzos militares, el emperador le otorgó la orden de Caballero de Santiago, todo un honor.

Entre campaña y campaña, Garcilaso se casó con Elena de Zúñiga,  y con ella tendrá cinco hijos, algunos de los cuales murieron siendo niños. En 1526, para asistir a la boda del emperador Carlos V con Isabel de Portugal, Garcilaso se traslada a Andalucía, y este viaje será fundamental para su vida y su obra. 
En primer lugar, porque en Granada tendrá lugar una conversación que llegará a ser mítica: la del poeta y Juan Boscán con el embajador de Nápoles, que les anima a escribir poesía en castellano pero imitando el estilo italiano, que será lo que dé lugar a la auténtica revolución poética que supuso la obra del poeta toledano.
 Y en segundo lugar, porque entre las damas de compañía de la reina está Isabel Freyre, la que según muchos biógrafos fue el gran amor de Garcilaso y a la que están dedicados muchos de sus versos (entre ellos, la famosísima Égloga I). De hecho, esta dama se casó con otro (caballero al que parece aludir Garcilaso en algunos de sus versos) y murió muy pronto,  acontecimiento que se recoge en esa égloga.

Y será también acompañando al emperador como Garcilaso viaje a Italia (ya que Nápoles formaba parte de los dominios de España por aquel entonces) donde entrará en contacto directo con la lírica renancentista italiana, una de las grandes influencias que recoge su poesía y que supondrá toda una revolución en la historia de nuestra lírica.

Por encargo del Emperador viajará también a Francia,para espiar cómo era tratada su hermana Leonor, casada con Francisco I de Francia, lo que demuestra hasta qué punto nuestro poeta era un hombre de confianza de Carlos I. Y sin embargo, poco después el propio emperador lo desterrará a una isla del Danubio en castigo por apoyar una boda familiar de Garcilaso a la que Carlos I se oponía. Esta experiencia del destierro también tendrá su reflejo poético en la Canción III de Garcilaso.

Tras el destierro, en 1532, volverá a Italia, donde compaginará sus labores militares con la escritura de sus obras más importantes. Le hieren en alguna importante expedición en el norte de África (a la que alude en la Elegía que dedica a su amigo y compañero Juan Boscán), pero será en una expedición en Provenza contra Francia, parte de la lucha contra uno de los grandes enemigos de Carlos I, Francisco I, donde la muerte le encuentre, después de tantas hazañas importantes y peligrosas, en el asalto a una torre aparentemente abandonada y sin ninguna importancia, en el otoño de 1536.

No tenemos ningún retrato que nos diga cómo era , sin embargo, sí conservamos un retrato literario:
"Era garboso y cortesano con no sé qué majestad envuelta en el agrado del rostro que le hacía dueño de los corazones, no más que con saludarlos. Y luego entraban su elocuencia y su trato a rendir lo que su afabilidad y su gentileza habían dejado por conquistar. Ningún hombre tuvo más prendas para arrastrar las almas, habiendo puesto la Naturaleza un cuerpo galán y de proporcionada estatura para palacio de la majestad de aquella alma. Adorábale el pueblo, y sus iguales, o no podían o no se atrevían a ser émulos porque el resplandor de sus prendas deslumbraba a la envidia, dejándola cobardes los ojos con la mucha luz o del todo ciegos."


¿Quieres conocer más sobre él?
Garcilaso 2
  •  La página web de la Universidad de Oklahoma Muy buena información, excelentes imágenes y en español, claro.
  • La web de Garcilaso un lugar de encuentro para garcilasistas del mundo.Puedes tener acceso a las obras de Garcilaso, a su biografía, a artículos y estudios sobre su vida y su obra. También puedes conocer una interesante ruta sobre Garcilaso de la Vega en Toledo, su sorprendente testamento, así como una serie de imágenes y enlaces sobre el escritor.
Garcilaso 1

OBRAS DE GARCILASO DE LA VEGA

ACTIVIDADES SOBRE GARCILASO

lunes, 7 de marzo de 2016

Comentario de un poema renacentista


 
A Dafne ya los brazos le crecían,
     y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que al oro escurecían.
De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban;
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
el árbol que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño!
¡Que con lloralla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!
                                                     GARCILASO DE LA VEGA
 
a) Mide el poema, señala sus características y lo que sepas de ella.
Garcilaso de la Vega ha utilizado en este poema la estructura métrica del  soneto, poema estrófico de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. La rima es consonante y su distribución es la siguiente: ABBA/ ABBA/ CDE/ CDE.
El soneto es una forma métrica italiana que fue traída a España por primera vez por el Marqués de Santillana en sus Sonetos fechos al itálico modo; sin embargo, no será hasta el siglo XVI cuando la forma se imponga en España, gracias a Juan Boscán y a Garcilaso de la Vega, quienes, alentados por el embajador veneciano Andrea Navaggero, introdujeron definitivamente este metro italiano en nuestra literatura.
b) Explica el contenido del poema, determina su estructura y menciona su tema.
Se trata del soneto XIII, un poema de tema mitológico del poeta renacentista castellano Garcilaso de la Vega, una de las figuras más representativas de la lírica española.  En él se recrea un episodio de las Metamorfosis de Ovidio: la ninfa Dafne, perseguida por el dios Apolo, se convierte en laurel.
La utilización de los mitos es uno de los motivos recurrentes en la poesía castellana renacentista, así como la aparición en la métrica castellana de una forma estrófica italiana, el soneto, que Garcilaso traerá a España.
El tema del poema es el amor imposible, inalcanzable, que provoca en el amante un dolor muy intenso.
Por lo que respecta a la estructura, cabe decir que un soneto es una estrofa de estructura rígida que, normalmente, suele hacerse corresponder con una especial distribución del contenido. Garcilaso ha descrito en los dos cuartetos el proceso de transformación de la ninfa Dafne en árbol y ha reservado los tercetos para expresar el sentimiento de dolor que experimentaba el desconsolado Apolo al comprobar cómo sus lágrimas vertidas riegan el árbol y lo hacen crecer.
Si nos detenemos en el análisis del texto propiamente dicho, llama la atención la perfecta estructuración de ambos cuartetos que una estructura paralelística formada por cuatro pluralidades:
Aspecto humano                                    Aspecto no humano (vegetal)
brazos                                                        luengos ramos
cabellos                                                      verdes hojas
tiernos miembros                                      áspera corteza
blancos pies                                               torcidas raíces
La disposición de estos elementos es en equis. Como vemos, se contraponen dos aspectos de una misma realidad: Dafne; estos dos aspectos suponen dos momentos del proceso de la  mutación que sufre la protagonista: aspecto humano / aspecto no humano (vegetal)
Estos elementos se distribuyen de la siguiente manera:
A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que al oro escurecían.
En este primer cuarteto, los elementos humanos abren y cierran la estrofa, mientras los elementos vegetales quedan encerrados en los dos versos interiores. Predomina lo humano, pero lo vegetal permanece escondido, en embrión, a la espera del segundo paso en la metamorfosis definitiva.
c) Explica de qué recursos, temas y tópicos literarios se ha servido Garcilaso para desarrollar el tema del poema:
En los cuartetos y, en general, en todo el poema destacan  los violentos hipérbatos con los que Garcilaso pretende mostrar la violencia que supuso la transformación de la ninfa en árbol. Igual que la ninfa se convierte en un árbol retorciéndose de dolor, los elementos de la oración se retuercen y alteran su estado habitual. Un buen ejemplo es el primer verso: “A Dafne ya los brazos le crecían” cuyo orden debería ser: “Los brazos ya le crecían a Dafne”.
Llama también la atención el estilo plenamente verbal. Los verbos están colocados en una posición destacada del verso, provocando el efecto métrico de la rima, con lo cual se resalta el aspecto dinámico del cuarteto.
La adjetivación, sin ser excesiva, sirve para mostrar las características de los elementos vegetales, destacando el epíteto “verdes hojas”.
Por otra parte, aparece también un elemento de la descripción del tópico de la dama renacentista: “los cabellos que al oro escurecían”, donde una hipérbole ponderativa viene a recordar el viejo tópico de la dama rubia como el oro. Esta característica, “cabello rubio” junto a los “tiernos miembros” y “blancos pies” que aparecerán más adelante, completan el cuadro de la dama frágil y bellísima que los poetas solían recrear, lo que acrecienta más la violencia de la transformación.
Por medio de estos  recursos, que aparecen también en el otro cuarteto, Garcilaso consigue que la transformación de Dafne en laurel aparezca ante nuestros ojos de una manera muy viva y real.
En la segunda estrofa, las cosas cambian:
De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban;
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.
Es lo vegetal, la corteza y las raíces, lo que recubre en este caso la sencilla estructura del cuarteto. En medio, los elementos humanos parece que pugnan desesperadamente por sobrevivir ante los designios implacables de los dioses.
Favorece esta interpretación la observación de los adjetivos que acompañan a los nombres: “tiernos” y “blancos” para referirse a los elementos humanos, remarcando más la característica de fragilidad y “áspera” y “torcidas”, para referirse a los elementos vegetales, reforzando la imagen de dureza, crueldad.
Si observamos los verbos, podemos ver también cómo sirven para  manifestar la violencia de la transformación. Mientras los elementos vegetales van acompañados de verbos que sugieren modificación envolvente “se cubrían”, “se volvían”, los elementos humanos llevan consigo verbos que tienen connotaciones de lucha: “que  aún bullendo estaban” , “se hincaban”.
El primer terceto hace referencia directa al final del mito. Se alude de manera perifrástica al dios Apolo (“Aquel que fue la causa de tal daño”) y a cómo al ver convertida en laurel a su amada, llora desconsoladamente y sus lágrimas, al caer al suelo, riegan la planta, por lo que ésta crece con rapidez.
En el segundo terceto, el poeta se hace eco del dolor del personaje mítico y proclama emocionalmente la intensidad de su sufrimiento amoroso, por medio de exclamaciones retóricas. El mito pasa a tener valor universal y personal: el sufrimiento amoroso es inagotable porque el dolor hace surgir de nuevo el dolor, igual que las lágrimas de Apolo hacen crecer el árbol en que se convirtió Dafne.
Garcilaso de la Vega, en este soneto, ha escogido un mito clásico, cuyo significado, el amor inalcanzable, tiene relación con su propia experiencia humana. La composición, modelo de perfección técnica y de elaboración, pertenece sin duda a su época de madurez, cuando tras su estancia en Nápoles, ha asimilado el italianismo poético.
[Fuente: Alonso Fernández Santos, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García, Azucena Pérez Tolón, Literatura 2º, Editorial Magisterio Casals, 1992. ]