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lunes, 22 de abril de 2024

Tal día como hoy...María Zambrano

 Tal día como hoy en 1904 nació la pensadora y escritora andaluza María Zambrano.

María Zambrano es una de las filósofas españolas más importantes del siglo XX. Discípula de Ortega y Gasset, su obra es extensa y profunda, logrando alcanzar cotas de originalidad inéditas en la filosofía española de la segunda mitad del siglo XX. Todas sus preocupaciones intelectuales confluyen en la razón poética. Desde el exilio hasta lo divino, de la razón a la modernidad, de los sueños a la poesía, su pensamiento es una brújula ineludible para el panorama filosófico actual.



Os invito a celebrar el 120 aniversario de la primera filósofa en lengua española y primera mujer en ganar el Premio Cervantes (1988) leyendo su antología: 🔗lajunta.es/4qv1z



miércoles, 30 de noviembre de 2022

Fernán Caballero, autora del año 2022

La Consejería de Turismo, Cultura y Deporte, a través de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, rinde homenaje como Autora del Año 2022 a la escritora Cecilia Böhl de Faber (Morges, Suiza, 1796-Sevilla, 1877), más conocida por el seudónimo masculino de Fernán Caballero, quien representa “un eje clave de la historia literaria española del siglo XIX”, según la valoración unánime de la comisión asesora del CAL, encargada de la designación.



 Cecilia Böhl de Faber (Morges, Suiza 1796- Sevilla, 1877). Escritora que firmaba su obra con el pseudónimo de Fernán Caballero. Fue hija del hispanófilo alemán Juan Nicolás Böhl de Faber.

Su padre la educó en el catolicismo. A los diecinueve años se casó con un joven capitán de infantería que murió al año siguiente en Puerto Rico. En 1822 se casó en segundas nupcias con el marqués de Arco Hermoso, y con él vivió en sus casas de Sevilla y el campo, de donde sacó material para sus novelas y sus cuadros rurales y de costumbres. Después de la muerte del marqués, Cecilia casó, por tercera y última vez, con Antonio Arrom de Ayala. Fue a causa de su precaria situación económica que consideró la publicación de sus obras. La Gaviota se publicó por entregas en El Heraldo en 1849. De inmediato esta novela escrita originalmente en francés, fue considerada como digna de Walter Scott. La escribió como reacción contra los folletines sensacionalistas que eran muy populares en los periódicos; además, daba una visión muy real de cómo se comportaban y hablaban los españoles de la época. 


La obra trata del matrimonio fracasado del doctor Stein con la hija de un pescador, a quien llaman «la Gaviota». La mujer se enamora de un torero y abandona a su marido para convertirse en cantante profesional. El doctor Stein sale para los Estados Unidos y «la Gaviota» regresa finalmente al hogar; perdida la voz, sólo le queda casarse con el barbero. Las escenas de la vida andaluza, que son la verdadera razón de ser de la novela, son absolutamente convincentes, pero evidentemente, no reflejan la vida española, ya que la autora seleccionó lo que consideró más pintoresco.

Su novela siguiente fue Clemencia, en la que una mujer desdichada en su matrimonio acepta esa carga con resignación; Cuadros de costumbres populares andaluces (1852); La Farisea (1853); Lágrimas, novela de costumbres contemporáneas (1853); y La familia de Alvareda, novela original de costumbres populares (1856), escrita en alemán treinta años antes de su publicación en España. Otras obras suyas son Una en otra, Callar en vida y perdonar en muerte y Con mal o con bien a los tuyos te ten (todas de 1856); Un servilón y un liberalito, o tres almas de Dios (1857); Relaciones (1857) y el cuadro de costumbres breve Deudas pagadas (1860).

El papel de Cecilia Böhl de Faber en la narrativa hispánica es clave. Ha sido considerada como la impulsora de la renovación de la novela española, que durante los siglos XVIII y primera del XIX había perdido el brillo que tuvo en la Edad de Oro.

La obra narrativa de Fernán Caballero se conecta con su vida de modo muy vigoroso. En sus ficciones defenderá las ideas tradicionales: sobre cualquier canon novelístico predominaba, para ella, el dogma antiliberal. Entendió su labor creativa como la de un investigador del folclore dedicado a rastrear costumbres llamadas a desaparecer por el empuje del progreso y de las ideas llegadas del exterior. Sus novelas presentan una serie de escenas hilvanadas por un hilo conductor de clara ascendencia romántica, regido por la ideología de la tradición; realidad poetizada por un fuerte deje idealista y deformada por el gusto moralizante y por las frecuentes digresiones de la autora. Aun así, la resonancia de sus novelas y su influencia fue considerable, especialmente entre escritores como Antonio Trueba o Luis Coloma. Galdós reconoció las aportaciones de Caballero al renacimiento del arte de novelar.

                                                                            Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Para un mayor conocimiento de su obra se han presentado un cuaderno didáctico elaborado por Herminia Luque  y una antología coordinada por la profesora Marieta Cantos.



 

martes, 8 de marzo de 2022

Soledad Areales :«Una Andaluza», maestra y poetisa librepensadora cordobesa.

Soledad Areales fue una mujer no sólo desconocida y olvidada, sino deliberadamente  silenciada, que también fue acusada de impía y, por tanto, "perseguida, calumniada, vilipendiada y maltratada".



Soledad Flora Areales Romero, nació en noviembre de 1850 en la localidad cordobesa de Villaviciosa. Su padre y madre eran unos humildes maestros de instrucción primaria, que, en 1870, tras el nacimiento de su décima y última hija, María, deciden abandonar la docencia e instalarse con su numerosa prole en Córdoba, montando una fábrica artesana de hacer fideos, que lleva entre toda la familia. En ese momento Soledad tiene 20 años y comenzará en la capital sus estudios de Magisterio. 
    En 1873 falleció su padre y ella como hija mayor tuvo que hacer el papel de segunda madre, preocupándose sobre todo de educar a sus hermanas más pequeñas, Concha, Carmen y María.  Aún así, Soledad terminó sus estudios en la Escuela Normal de Maestras y opositó -obteniendo el número 1- para conseguir una plaza de maestra. 
    En julio de 1877, con 27 años de edad, Soledad Areales llegó a Villa del Río (Córdoba) para encargarse de la Escuela nº 2 de niñas de la localidad. Le acompañaban sus hermanas pequeñas Carmen (10 años) y María (7 años), y su hermana Concha de 14 años a la que Soledad preparaba para su ingreso en la Escuela Normal. En Córdoba quedaron su madre y el resto de hermanos mayores.
    En esos primeros años Soledad se encargó de su escuela, de hacer de madre de  sus hermanas y aún tuvo tiempo para seguir estudiando, consiguiendo el título de Maestra Superior en 1879. Además, su hermana Concha entró en la Escuela Normal y en 1883 ya era maestra en la localidad cordobesa de Almedinilla.
    En 1887, tras la Ley de Asociaciones del primer gobierno liberal de Sagasta, y la aprobación del Sufragio Universal masculino en el siguiente bienio de Sagasta, en 1890, los republicanos cordobeses se llenaron de optimismo y energías, de forma que obtuvieron una importante victoria en las elecciones a diputados provinciales en 1890, y en las municipales de Córdoba del año siguiente obtuvieron once concejales. Este clima de euforia hizo que Soledad Areales comenzara a destacar en los ambientes republicanos y obreros de su pueblo y diera inicio a los problemas con los caciques locales, la jerarquía eclesiástica y las beatas del pueblo.   
    Precisamente, en los primeros poemas que publica en Las Dominicales del Libre Pensamiento (Madrid), «¡Nunca!», en el mes de junio de 1891, y «A mis detractores de ambos sexos», en el mes de noviembre del mismo año, Soledad ya se defiende de las censuras a que es sometida en Villa del Río, por no cumplir con las obligaciones católicas y por simpatizar con las ideas librepensadoras y republicanas, algo totalmente «inadmisible» para una maestra de niñas. Debido a ese ambiente enrarecido y a la persecución que sufre, estos primeros trabajos los firmará con el seudónimo «Una Andaluza».  Amalia Domingo Soler debió simpatizar con esta mujer, ejemplo de persecución del librepensamiento, y publicó estos dos poemas en su revista espiritista y librepensadora «La Luz del Porvenir». 
    Pero este anonimato duró poco y en agosto de 1892 ya sale a luz su verdadero nombre y asociado a Villa del Río, cuando dona 5 pesetas a la organización del Congreso de Librepensadores que se iba a celebrar ese año. Y por si esto no fuera poco, su siguiente trabajo en noviembre de 1893, en recuerdo del fallecido Ramón Chíes, lo firmará como lo hará siempre a partir de ese momento: Soledad Areales (Una Andaluza).

    Las presiones continuarán y poco después hubo un intento de la Inspección educativa, aliada con el Obispado y con el alcalde, de abrir un expediente contra ella. Soledad escribirá sobre esta persecución su poema «A Perico» (enero de 1894) y asegurará que uno de los motivos era el hecho de que colaboraba con Las Dominicales

 
La situación de la «impía» maestra de Villa del Río no fue mejorando. Los nuevos artículos en La Conciencia Libre fueron motivo de nuevos escándalos. A lo que se sumará el entierro civil de su hermana María que fallecía en mayo de 1898 como resultado de una tuberculosis intratable. Precisamente, Soledad Areales fue la artífice de que en Villa del Río se construyera un cementerio civil. El entierro laico fue un acontecimiento multitudinario, con banda de música y numeroso público proveniente de Córdoba y de otras localidades vecinas; por supuesto, de Villa del Río fueron la mayoría de los cientos de asistentes, demostrando con ello la gran simpatía que sentían hacia Soledad Areales. Por el contrario, fue un auténtico mazazo para los intolerantes y fanáticos neocatólicos del pueblo, y estaban esperando la ocasión para destruir a Soledad y apartarla de la escuela de niñas.

 Finalmente, en 1902, tras haber ganado sus múltiples recursos, Soledad siguió siendo la maestra de niñas de Villa del Río, pero como dice su biógrafa se vio envuelta en una maraña burocrática, con continuas pegas para cobrar los atrasos que le debían, y Soledad concursó esos años 1902 y 1903 para salir del pueblo, sin conseguirlo.

En marzo de 1905 organiza un mitin multitudinario republicano presidido por su compañera y amiga y editora de La Conciencia Libre, Belén Sárraga.

 El acto fue denunciado como anticlerical y la Junta Local de primera enseñanza, con el Cura Párroco a la cabeza, descalificaron públicamente a la «cínicamente impía» maestra, considerando de lo más pernicioso que siguiera su labor como maestra en el pueblo. De nuevo resultó en un expediente que terminó en el Rectorado y con la cesantía de la maestra y la suspensión de empleo y medio sueldo. El alcalde hizo efectivo este fallo el 5 de mayo de 1905, y Soledad Areales dejó de ser por segunda vez la maestra de Villa del Río. Tenía 55 años y con 28 años de servicio en el pueblo.
    Siguieron meses de apelaciones y nuevas apelaciones ante instancias cada vez superiores, hasta que en 1909 el Tribunal Supremo desestimó el recurso de Soledad y quedó apartada de la docencia para siempre. 
    Soledad Areales, Una Andaluza, dejó de publicar en los medios republicanos y librepensadores, se refugió en Villa del Río ayudado por queridos vecinos del pueblo, y quedó en el olvido para siempre. No se conoce la fecha de su defunción, pero su biógrafa Catalina Sánchez, siendo una niña, descubrió la lápida irreconocible en el que fue antiguo y abandonado cementerio civil de Villa del Río.


                                                         ¿TE ACUERDAS?

Era del mes de mayo una mañana:

la luz crepuscular

cual lluvia de oro, las nocturnas sombras

conseguía alejar.

De las ondas el plácido murmullo

aun me parece oír,

que al resbalar en su pedroso lecho

hacía el Guadalquivir.

Paseábamos juntas por su orilla

mullido de verdor,

aspirando las brisas impregnadas

de balsámico olor.

La pradera ostentaba sus primores

a la luz matinal,

desplegando su manto verde grana

con gotas de cristal.

Era feliz; mi mente se extasiaba

en su contemplación.

Por qué permanecías insensible

a tan dulce emoción?

De súbito en tus ojos una lágrima

furtiva sorprendí.

¿Por qué lloras? -te dije- y compungida

me respondiste así:

Porque de nuestro afecto el dulce vínculo

es preciso romper;

lo ordena quien mi alma guía al cielo

y es fuerza obedecer.


¡Las Mujeres tienen su Historia, es indudable, y Soledad Areales debe tener un lugar de honor en dicha historia!