El próximo viernes 22 dentro del 17º Salón del Libro Infantil y Juvenilvamos a mantener un encuentro con Jordi Sierra i Fabra uno de los autores más
prolíficos y de más éxito en lengua española.
Nació en Barcelona el 26 de julio
de 1947. Desde niño sintió la llamada de la escritura como medio expresivo,
escribiendo su primera novela con tan solo doce años. Sin embargo, sus padres
no se mostraron demasiado entusiasmados con la afición del pequeño Jordi al
considerarla una profesión con poco futuro. Acabados sus estudios secundarios,
decidió estudiar como técnico aparejador y trabajó en una empresa de la
construcción varios años hasta que, aburrido de los estudios, probó suerte en
otro de sus ámbitos predilectos: la música. Fue uno de los fundadores del
programa de la Cadena Ser "El Gran Musical", y en 1970 abandonó
definitivamente la carrera para convertirse en comentarista musical, lo que le
permitió viajar por todo el mundo con grupos y artistas del momento como
reportero. Su primer libro profesional vio la luz en 1972, Historia de
la Música Pop; y, años después, en 1977, también participó en la creación
de la revista Súper Pop, dedicada a la música de artistas
juveniles.
Al año siguiente, su carrera como
escritor dio un salto cualitativo al ser finalista del Premio Planeta de
novela, lo que le animó a dejar atrás algunos de sus proyectos musicales y
dedicarse con mayor empeño a la creación literaria. Una buena elección, puesto
que en 1981 logró el Premio Gran Angular de literatura juvenil
por El cazador, galardón que obtuvo de nuevo en 1983 por …en
un lugar llamado Tierra, y en 1991 por El último set.
No es el único premio que ha reconocido
su trayectoria literaria desde entonces, destacando también los siguientes
galardones:
Premio Vaixell de Vapor 1990 por “Un llibre
monstruos”, y 1998 por “Les històries perdudes”.
Premio de la CCEI 1992 por “El último set”; en
1999 por “Donde esté mi corazón”, y en 2001 por “El fabuloso Mundo de las Letras”.
Premio Internacional A la Orilla del Viento
(México) 1999, por “Historias de medio mundo”.
Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil
2007 por “Kafka y la muñeca viajera”.
Premio El Barco de Vapor 2010 por “Historia de un segundo”.
Premio Cervantes Chico 2012 por el conjunto de
toda su obra y el compromiso cultural de las Fundaciones
Jordi Sierra i Fabra en España y Colombia.
IX Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y
Juvenil (2013) por el conjunto de su obra, el más importante
reconocimiento otorgado en el mundo de habla hispana y el tercer premio más
importante junto con el Hans Christian Andersen y el Astrid Lindgren en la
materia.
10
curiosidades sobre Jordi y su obra
En 2017 ha superado la
increíble cifra de 12 millones de libros vendidos en todo el
mundo. Sus obras ya se han traducido a más de 30 idiomas, incluido
chino y coreano.
Jordi Sierra i Fabra era
tartamudo de pequeño, un problema que consiguió superar con el tiempo y
por el que comenzó a escribir muy joven.
Durante su infancia,
prácticamente leía un libro al día. Libros que alquilaba en una librería
de segunda mano tras vender pan duro y periódicos viejos. No solo leía
libros, sino también cómics. El Capitán Trueno, Flash
Gordon y Rip Kirby estaban entre sus favoritos.
Durante muchos años, escribió a
escondidas de sus padres y maestros, quienes desaprobaban su afición.
Llegó a crear una revista de barrio, guiones radiofónicos y obras de
teatro junto a sus amigos.
En su juventud, su pasión por
crear historias tuvo una gran competidora en la música, un mundillo en el
que se abrió camino como profesional y que le permitió después dedicarse a
la literatura.
En los títulos de sus obras, se
suelen repetir estas tres palabras: noche, espejo y siete. Además, muchos
de sus títulos provienen de canciones y grupos musicales míticos. Por
ejemplo: Campos de
fresas (de The Beatles) y Malas
tierras (de Bruce Springsteen)
En 2005 fue candidato al Premio
Andersen, el más prestigioso de la LIJ mundial. Este mismo año también se
estrena la adaptación cinematográfica de Campos de fresas en
televisión.
Su libro La página
escrita (2006) es el número 300 de su carrera, un
manual para ayudar a los más jóvenes a iniciarse en la escritura creativa.
Así se llama también la revista digital sobre literatura juvenil que
elabora la Fundación Jordi Sierra i Fabra cada trimestre: http://www.lapaginaescrita.com.
Varias de sus obras infantiles
y juveniles han sido adaptadas al teatro y representadas sobre un
escenario. También, a la pantalla grande e incluso al ballet.
Procura empezar a escribir sus
libros en lunes, y siempre duerme con una libreta junto a la cama para
apuntar las ideas que surgen en mitad de la noche.
Jorge Manrique debe su fama a sus "Coplas a la muerte de su padre", el Maestre
don Rodrigo. Con esta obra quiso el poeta rendir tributo al que fue su ejemplo
en la vida, e inmortalizando al héroe, se inmortalizó a sí mismo. Se trata de
una dolorosa elegía en la que lamenta sentenciosa y melancólicamente la
inestabilidad de los bienes de la fortuna, la fugacidad de las vidas humanas y
el poder igualatorio de la muerte. La virtud personal es lo único que desafía
al tiempo y al destino. Tras una reflexión filosófica con la esperanza de una
vida futura, hace el elogio fúnebre de su padre.
Manrique
basa su poema en el contenido: hace que predomine el pensamiento sobre la palabra,
lo que le convierte en el poeta medieval más influyente en la poesía moderna.
Jorge
Manrique nos ofrece en sus Coplas una serena meditación impregnada de un sentimiento hondo
y sincero, no exento de melancolía, del paso del tiempo, la caducidad de todas las
glorias y bienes mundanos, la inestabilidad de la fortuna y la fuerza
igualitaria de la muerte que no respeta poderes ni riquezas. Pero al mismo tiempo
se exalta los bienes que resisten el paso del tiempo, la inestabilidad de la fortuna
y el poder destructor de la muerte. Son las virtudes que nos abren las puertas
de la eternidad, conquistada con el ejercicio de una vida cristiana ejemplar.
Así el
hombre puede desafiar al tiempo como lo hizo su padre don Rodrigo Manrique.
Métrica
El texto está compuesto por 40 estrofas (coplas) de pie quebrado.Cada copla está compuesta por dos sextillas (6 versos) con rima independiente.
Cada sextilla tiene dos partes de tres versos cada una: 2 versos
octosílabos y uno tetrasílabo (o pentasílabo).
Su fórmula métrica
es por tanto: 8a 8b 4c 8a 8b 4c; 8d 8e 4f 8d 8e 4f:
Había sido
utilizada anteriormente por otros poetas, pero adquirió su mayor difusión con Jorge
Manrique, por lo que ha pasado a denominarse "copla manriqueña".
Temas y
tópicos
En Las
coplas a la muerte de su padre se recoge una constelación de temas procedentes
del complejo cultural elaborado a lo largo de toda la Edad Media. Este bagaje
tradicional sobre el que se construye nuestro poema queda definido por un conjunto
de tópicos en torno a los cuales se articula el pensamiento medieval.
Estos
tópicos consisten en una serie de verdades que, sancionadas por la autoridad de
la Iglesia, eran asumidas con toda sinceridad. Sobre ellos se sustentaba una visión
global del mundo que establecía el cauce del comportamiento humano.
Manrique
lleva a cabo una cuidada selección de estos temas básicos y nos los presenta
formando un entramado que los relaciona hábilmente entre sí. Esta es la razón
de que en su poema se haya querido ver una brillante síntesis de la cultura medieval.Los temas más importantes son los siguientes:
TIEMPO (Tempus
fugit irreparabile)
Siempre
acompañado de la idea de fugacidad, de fluir constante. El presente no existe,
ya que es imposible capturarlo, el futuro se va transformando en sucesivos presentes
inasibles, por lo que al final, todo se reduce al pasado; esto nos introduce al
cultivo de lo espiritual pero no evita la angustia de sabernos de materia
temporal y fugaz.
LA FORTUNA
La Fortuna
es un azar ciego que desencadena las tragedias humanas. Se la representa como
una rueda presurosa e inestable que reparte caprichosamente la felicidad y la
desgracia. Esta es la interpretación pagana que coincide con la de la Antigüedad
Clásica. Pero esta interpretación no es conciliable con el cristianismo, para
el que todos los acontecimientos obedecen a los designios de la Providencia; por
eso algunos poetas la presentan como una delegada de Dios. La imagen que
presenta Manrique se aproxima a la concepción pagana: su naturaleza mudable es un
motivo más para que el hombre rechace los bienes de este mundo.
EL MUNDO (Vanitas
vanitatis y De contemptu mundi)
El Mundo es
un lugar de paso, una morada provisional y ajena donde el hombre tiene la
oportunidad de conseguir la salvación de su alma. Las reflexiones
sobre la vida y la muerte, parten del supuesto de que nada en este mundo posee
auténtico valor; la actitud sabia
consistirá pues en desdeñar todo lo terrenal. Los valores del mundo carecen de
consistencia por estar sometidos a la acción de tres claros enemigos: el
tiempo, la fortuna y la muerte. Lo único cierto es la caducidad de los bienes
terrenales. Los bienes mundanales( belleza,
juventud, fortuna, poder...), con el paso del tiempo y la muerte se terminan,
desaparecen. El mundo es el enemigo del alma y la muerte, la verdadera (la
muerte como tránsito =idea cristiana). El mundo es inmundo.
Sin embargo,
la serenidad con que Manrique enfrenta a la muerte lo aleja del espíritu del
género medieval
De contemptu
mundi (Sobre el menosprecio del mundo), que retrataba la vida como una sucesión
de miserias y presentaba la muerte como una fétida y vergonzosa derrota del
cuerpo.
LA FAMA
Dentro de la
visión teocéntrica de la Edad Media, el hombre sólo encontraba su sentido en la
subordinación a los valores religiosos, de forma que toda labor personal de
mérito, se diluía en la colectividad, de aquí que la mayor parte de autores
quedaran en el anonimato. En el s. XV se afianza una visión antropocéntrica de
la realidad modificándose la perspectiva; las obras se convierten en objeto de
admiración hacia su autor.
Para
Manrique, es la memoria ejemplar que los que mueren legan a los que quedan. Manrique
considera que la virtud es la única defensa no sólo frente a la fortuna, si no
también frente al tiempo y la muerte. La fama, consecuencia de una vida de
honor, vence al tiempo y sobrevive a la muerte. Así, al presentar el retrato de
su padre, insiste en que sus hechos famosos son una consecuencia de su vida ejemplar.
De aquí se desprende la teoría de las tres vidas: la terrenal, la de la fama y
la eterna. De todas formas, la fama también es efímera porque la vence el olvido.
De modo que, la única manera de derrotar a la muerte es con la vida eterna, la
de los bienaventurados en el paraíso.
LA MUERTE
A finales de
la Edad Media, se produce auténtica obsesión por la muerte. Este hecho coincide con el pesimismo provocado por el
desastre económico y demográfico que causa la peste negra y que deja
veinticinco millones de víctimas mortales en Europa a fines del siglo XIV. Las
epidemias y los enfrentamientos bélicos hacen lógico que las gentes pensaran que
su muerte podía ser inminente y que en muchas personas se despertara el deseo de
entregarse a los placeres de la vida antes de abandonarla.
Para evitar
esa reacción hedonista apareció en la segunda mitad del XIV un nuevo espectáculo
a caballo entre el folclore y la literatura: las Danzas de la
Muerte, en las que ésta invita a bailar a diferentes personajes: el rey, el
obispo, el médico, etc.
Es la
muestra del poder igualatorio de la muerte. La presencia de la muerte misma como
personaje pintado con rasgos horripilantes (el esqueleto con la guadaña), que señala
a cada mortal con el dedo. La muerte es el corifeo de una danza macabra en la
que hay que participar inexcusablemente.
Manrique
aprovecha varios de los rasgos de la danza, en particular la caracterización de
la muerte como un personaje alegórico que llama a su padre para
afrontar el duro trance que le espera. Sin embargo, optó por representarla de una
forma más bella que tétrica, como complemento de la vida. Don Rodrigo mantiene un
diálogo tranquilo con la Muerte y no usa el tono rebelde e insolente de los
personajes de las Danzas.
Las Coplas
reflejan la influencia de ciertos manuales prácticos que aparecieron a
principios del siglo XV, las Artes moriendi (Artes de morir), escritos en latín
y que daban consejos para tener una muerte digna y plácida.
Así pues,
Manrique recoge toda la tradición medieval sobre la muerte que había venido
destacando:
•su poder
igualatorio y democrático: la vida discrimina, pero la muerte nos iguala
•su
aparición imprevisible e inoportuna
•su poder
destructor
•su carácter
ineludible
•su imagen
macabra
•su crueldad
Pero,
Manrique supera esa concepción aterradora para darle otra trascendente. Si la
muerte es una realidad incuestionable, el hombre debe:
•aceptarla
con serenidad
•considerarla
como el descanso del mundo,la liberación de las penalidades y la puerta de
la eternidad si has llevado una vida heroica y virtuosa.
Para
ejemplificar con referencias concretas la fugacidad e inestabilidad de los bienes
mundanos recurre a la convención retórica del Ubi sunt? (¿Dónde están los que
vivieron antes que nosotros?) consistente en preguntar por el paradero de poderosos
personajes del pasado inmediato; pero la respuesta es el silencio. Este silencio
representa a lo que han sido reducidos por la Fortuna, el Tiempo y la Muerte: a
la nada.
Estructura y Análisis
Si bien
existen diversos intentos para dividirlas, la más frecuente es la DIVISIÓN TRIPARTITA
(recordemos que el 3 es un nº clave para la numerología medieval). La más
repetida es la que propuso Pedro
Salinas: de lo más general a lo más particular
1) COPLA
I-XIII: es la parte más filosófica. Se inicia el poema con unas consideraciones
de tipo general en torno a la fugacidad de la vida terrenal y la
inestabilidad de las cosas mundanas.
2) COPLA
XIV-XXIV: ejemplificación de los puntos anteriores.
Alude a otro
tipo de vida menos efímera: la vida de la fama y la ilustra con un lucido y
solemne desfile procesional de muertos ilustres perfectamente jerarquizado:
a la cabeza el rey don Juan y detrás toda la corte de grandes señores.
3) COPLA
XXV-XL: Introduce el tercer tipo de vida, la que triunfa sobre las otras dos:
la vida eterna, ejemplificada en Don Rodrigo Manrique. Aquí se produce la
individualización del tema del poema: la muerte. Finaliza pues, con el elogio
particular de don Rodrigo (esta parte se inscribe dentro de la tradición
literaria del panegírico de héroes y soberanos) y el diálogo que mantiene con
la muerte, tras el cual viene la aceptación, la oración final y el paso definitivo.
Si hoy conocemos a Edgar Allan Poe (19 de enero de 1809—7 de octubre de 1849) es por sus relatos cortos y sus cuentos de terror. Sus 40 años de inestable vida le dieron para renovar la novela gótica e inventar el relato detectivesco, así como para ser además poeta, crítico y periodista. Pero también tuvo tiempo para ensayar con la ciencia y al final de sus días estaba convencido de que sería recordado más por sus ideas científicas que por sus escritos literarios. El autor de El escarabajo de oro dedicó su última y poco conocida obra a plasmar sus pensamientos sobre el universo.
Nacido como Edgar Poe en Boston, antes de cumplir tres años perdió a su padre y a su madre, lo separaron de su hermano mayor y de su hermana pequeña, y el acomodado matrimonio Allan de Richmond, Virginia, lo acogió. Aunque los Allan le dieron su apellido y una buena educación, Edgar Allan Poe nunca llegó a congeniar del todo con ellos, hasta el punto de que su padre adoptivo lo desheredó. Los fantasmas de su familia biológica perdida nunca lo abandonaron y algunos estudiosos de su obra ven reflejada esa traumática infancia en su tétrico estilo literario.
Poe creía que sería recordado por sus ideas científicas y no sus escritos literarios. Fuente: Wikimedia
A comienzos de 1826, Poe ingresó en la Universidad de Virginia. Allí destacó por leer todo lo que caía en sus manos y ser un alumno aplicado que traducía lenguas clásicas casi sin esfuerzo. También por tener fuertes pesadillas y problemas con la bebida y el juego. En esa época empieza a profundizar en el estudio de la historia y la literatura, además de interesarse por disciplinas científicas, como matemáticas, física y astronomía.
Poe tuvo especial predilección por la astronomía y llegó a proponer una solución a la paradoja de Olbers. Este problema físico planteaba la contradicción de que en un universo estático e infinito repleto de estrellas —esa era la descripción de universo de la época— el cielo nocturno debería ser totalmente brillante, sin regiones oscuras. Poe defendió en una conferencia en la New York Society Library que los espacios entre estrellas eran debidos a que la distancia hasta el fondo del universo era tan grande que ningún rayo de luz desde allí había sido capaz de alcanzar la Tierra.
Ilustración de Édouard Manet para una traducción al francés de El Cuervo de Edgar Allan Poe.Fuente: Library of Congress
La vida de Poe pareció estabilizarse hacia 1836 al casarse con su prima hermana Virginia Eliza Clemm y trabajar en la Graham’s Magazine de Filadelfia, donde escribió sus grandes novelas policíacas,Los crímenes de la calle Morgue (1841) y El escarabajo de oro (1843). Sin embargo, las cosas volvieron a torcerse cuando en 1842 su mujer enfermó de una tuberculosis que la mataría cinco años después. Ante la dura situación, Poe volvió a consumir alcohol y esta vez también láudano (un preparado de opio), lo que le produjo importantes problemas de salud.
A pesar de su deterioro físico y mental, en 1845 llegó su primer gran éxito en vida: el poema El cuervo, que alcanzó la fama de la noche a la mañana y está considerado el poema más famoso de la literatura estadounidense.
Tras la muerte de su mujer, en el invierno de 1847 un abatido Edgar Allan Poe se sumerge en la física para escribir su décimo y último libro, el ensayo Eureka, subtitulado Un poema en prosa, que dedicó al científico alemán Alexander von Humboldt.
En los años en los que Darwin le daba vueltas a su teoría de la evolución o Maxwell lograba unificar electricidad, magnetismo y luz, Poe se propuso en Eureka “hablar de lo físico, metafísico y matemático —del universo material y espiritual— de su esencia, origen, creación; de su condición presente y de su destino”. Aunque la disertación no sigue el método científico y está llena de errores, contiene inesperados aciertos, entre los que destaca la idea de que el universo se generó a partir de la explosión de una única partícula primordial —con lo que la intuición de Poe se anticipó casi un siglo a la teoría del Big Bang.
Poco después de publicar Eureka, Edgar Allan Poe escribía una carta a su tía (y a la vez suegra) en la que le decía: “No tengo deseos de vivir desde que escribí Eureka. No podría escribir nada más”. Y así fue. Poe murió poco después en Baltimore, convencido de que había hecho una de las más importantes aportaciones en la historia de la ciencia. (Fuente:Materia)
Google rinde homenaje al escritor francés Charles Perrault en el aniversario número 388 de su nacimiento con un doodle que ilustra sus cuentos. Perrault es reconocido por ser escribir los cuentos infantiles como Caperucita Roja,La Cenicienta,La Bella Durmiente, El Gato con Botas, Pulgarcito, aunque no se le atribuye a él la creación original de todas las historias.
A sus 55 años, escribió Cuentos del Pasado, más conocidos como Cuentos de Mamá Ganso y donde se encuentran la mayoría de sus historias más famosos. Sus versiones eran más crueles y poco tienen que ver los cuentos con finales felices que ahora muestra Disney.
El escritor mexicano Fernando del Paso ha ganado el XXX Premio Miguel
de Cervantes. Es el galardón literario más importante del español con
el cual se rinde homenaje al conjunto de la obra de un autor. El premio
está dotado con 125.000 euros y se entregará en un acto especial el 23
de abril de 2016.
Fernando del Paso (Ciudad de México, 1 de abril, de 1935) es narrador y ensayista de títulos emblemáticos como José Trigo (Premio Pablo Xavier Villaurrutia, 1966), Palinuro de México (Premio Rómulo Gallegos, 1982) y Noticias del Imperio
(Premio Mazatlán de Literatura, 1988).
Del Paso es el sexto mexicano en
recibir el premio, tras Octavio Paz (1981), Carlos Fuentes (1987),
Sergio Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009) y Elena Poniatowska
(2013). Lo que significa que es el cuarto mexicano en 10 años.
Escritor, dibujante, novelista, diplomático, académico y en sus
tiempos gran locutor de radio, la obra de Fernando del Paso destaca por
su mirada a la historia de México. Se siente influenciado por escritores
como Joyce, Dos Passos, Faulkner, Sterne, Rabelais, Flaubert,
Sófocles...
Noticias del Imperio es su obra más prestigiosa. En esa
novela, Del Paso narra la historia del emperador Maximiliano de
Habsburgo, emperador mexicano entre 1864 y 1867, y de su esposa,
Carlota, convertido, según ha dicho su autor, en uno de los episodios
“más bellos y surrealistas” de la historia de su país. Al llegar
pensaron que iban a ser recibidos con todos los honores pero el destino
los llevó por otros lares.
En una entrevista concedida al periódico El País, Del Paso dijo: “Desde muy niño supe que habíamos tenido un
emperador rubio llamado Maximiliano a quien habíamos fusilado en
Querétaro, casado con Carlota, una mujer que se había vuelto loca y que
había vivido hasta 1927, el año en que Charles Lindbergh cruzó el
Atlántico en un avión. Esta historia me pareció lo suficientemente
trágica, bella y surrealista como para ocuparse de ella”.
Es la novela
que el propio autor recomendaría para alguien que quiera acercarse a su
obra. Aunque son casi mil páginas, pero Del paso dice que debe hacerse
“con paciencia y buena disposición de ánimo”.
Ha publicado dos pequeños libros en verso para niños: «De la A a la Z por un poeta», y «Paleta de diez colores».
La almohada,
por arte de magia,
se vuelve hada
La a
La “A” sabe que es un reto
–no se le puede negar–
hallarse en primer lugar
de todito el alfabeto.
Al mismo tiempo, la “A”,
inveterada viajera [que acostumbra viajar desde antiguo],
se aparece donde quiera: aquí, acá y acullá.
Nuevo portal del Quijote de la Biblioteca Nacional de España, que
permite acceder a más de 3.300 ediciones en más de 40 lenguas, con sus
traducciones, adaptaciones y selecciones.
Para facilitar la consulta, el portal dispone de un buscador que
permite realizar búsquedas tanto por adaptadores, ilustradores,
traductores, como por diferentes lenguas o variantes. Además, permite
filtrar por contenidos digitalizados, pudiendo acceder directamente a
las versiones digitales de las obras.
Ediciones en castellano
Desde la primera edición de la Primera Parte por Juan de la Cuesta en 1605, las ediciones en castellano de Don Quijote de la Mancha
están ampliamente representadas en la colección cervantina de la
Biblioteca Nacional de España. La institución posee uno de los
veintisiete ejemplares de la prínceps
conservados en todo el mundo y, de las ediciones posteriores, un
ejemplar al menos de cada una de ellas, lo que da lugar a una de las
colecciones cervantinas más importantes en la actualidad.
Estas y las posteriores, hasta la actualidad, permiten reconstruir el éxito de una obra que ha continuado hasta
hoy día. Podemos hacer un recorrido por las que supusieron un hito en la
historia editorial del Quijote: en el siglo XVIII, la edición castellana de Tonson de 1738, acompañada de la Vida de Cervantes de Mayans i Siscar; la edición de la Real Academia Española de 1780, de Joaquín Ibarra, con otra Vida de Cervantes, esta vez de Vicente de los Ríos, que añadió además un Análisis del Quijote; la de la Imprenta Real de 1797-1798; y las dos de Gabriel de Sancha (1797-1798 y 1798-1800), a cargo de Juan Antonio Pellicer.
En el siglo XIX asistimos a la publicación de importantes ediciones, a cargo de Clemencín y Navarrete (1819), Clemencín (1833-1839) y Hartzenbusch (1863), así como a la primera edición facsímil
de la obra (1871-1879) como consecuencia de la introducción de la
foto-tipografía en España a cargo del coronel Francisco López Fabra,
cuyo entusiasmo contagió a un amplio número de seguidores que
convirtieron el acontecimiento en un capítulo importante del cervantismo
español.
Ingresadas por Depósito Legal a partir de 1958 están presentes las
ediciones españolas de los siglos XX y XXI que, reeditadas numerosas
veces, constituyen referencia obligada para el lector o investigador que
quiera acercarse a una edición cuidada de la obra, como las de
Florencio Sevilla y Antonio Rey, publicada por el Centro de Estudios
Cervantinos en 1993, o la de Francisco Rico, por el Instituto Cervantes
de 2004, por poner dos de los ejemplos más relevantes. De las anteriores
a la fecha de implantación del Depósito Legal, no faltan las anotadas
por Cortejón, Rodríguez Marín, Schevill y Bonilla, Justo García Morales,
Martín de Riquer, Vicente Gaos…
Junto a todas estas obras, la Biblioteca Nacional de España alberga
también una importante muestra de ediciones ilustradas desde el comienzo
de la aventura editorial del Quijote, pasando por la magistral edición de la Real Academia Española de 1780,
impresa por Joaquín Ibarra e ilustrada por los principales dibujantes y
grabadores de la época, como José del Castillo, Antonio Carnicero,
Jerónimo Gil o Manuel Salvador Carmona; la de Gabriel Sancha de 1797-1798,
con ilustraciones de José Ximeno, Agustín Navarro, José Camarón o Luis
Paret y Alcántara; las ilustradas del siglo XIX, españolas o
extranjeras, con los dibujos de Tony Johanot, Celestin Nanteuil, Luis Madrazo, Gustave Doré, Ricardo Balaca, Apeles Mestres, Moreno Carbonero,
Laureano Barrau… ; y las más modernas, desde Urrabieta Vierge a Paul
Rerst, Teodoro Miciano, José Narro, Gregorio Prieto o Salvador Dalí,
entre otros muchos.
Ediciones en otras lenguas
Es inevitable recordar a ese traductor anónimo que
menciona Cervantes y gracias al cual la historia escrita por Cide Hamete
Benengeli pudo llegar a sus oídos y hacer posible que el relato se
convirtiera, en manos de ese “segundo autor” que fue Cervantes, en una
de las obras cumbres de la literatura universal.
El Quijote fue traducido por primera vez al inglés poco
después de publicarse la primera edición en español, en 1605. Fue Thomas
Shelton el traductor, en 1612, y 1620 publicaría la traducción de la Segunda parte. Cesar Oudin publicó la suya al francés
en 1614 y François de Rosset la de la Segunda parte en 1618. Esta
inmediatez demuestra el enorme éxito que la obra tuvo nada más
publicarse, como también lo demuestran las seis ediciones que vieron la
luz el mismo año de 1605.
A la versión inglesa de Shelton le siguieron las de Motteux, Jarvis y
Ormsby. A las de Oudin y Rosset, las de Filleau de Saint-Martin,
Florian y Viardot.
A continuación se tradujo al italiano, por Franciosini en 1622, y al alemán, por Pahsch Bastel von der Sohle,
en 1648. El hecho de que se leyera en la lengua original o a través del
francés, inglés o alemán, hizo que las traducciones a otras lenguas
europeas fueran mucho más tardías, siendo la primera de ellas el neerlandés, en 1657.
Las traducciones del Quijote están en relación con la
situación política de los países europeos en la época y la categoría de
sus lenguas y el prestigio de que gozaban. De ahí que las primera
lenguas a las que se tradujo fueran el inglés, francés, alemán e
italiano y que, dentro de estas, el francés (la más importante en los
siglos XVII y XVIII como vehículo de comunicación) sirviera como base
para muchas traducciones posteriores en lugar del castellano original,
especialmente a las lenguas eslavas.
A fines del siglo XIX el realismo
evoluciona y da lugar al Naturalismo, que podemos definir como un realismo
extremado, inspirado en el positivismo científico.
El Naturalismo pretende llevar a
la literatura las teorías científicas que defienden la influencia
determinante
que la herencia biológica y el medio social ejercen sobre el individuo.
El
escritor naturalista aspira a la objetividad, y refleja en sus obras los
aspectos más sórdidos de la sociedad: el alcoholismo, la miseria, la
prostitución... Basándose en la realidad observable (método
experimental), se analizan y justifican la conducta individual y social
según el determinismo
biológico y social. De este modo, se busca la objetividad absoluta, por
lo que en la narración se detallan los aspectos más
sórdidos y crudos de la realidad. Sin embargo, al centrarse
especialmente en estos aspectos, el autor ofrece testimonio de las
injusticias, que con frecuencia se convierte en denuncia.
Émile Zola (1840-1902) es el fundador de esta escuela.
En la serie
de veinte novelas, que lleva como título general, Los
Rougon-Macquart estudia la evolución de una familia a través de varias
generaciones, y los efectos que las taras hereditarias, las enfermedades y el
medio social producen en los individuos. Por ejemplo, en La taberna desarrolla el tema del alcoholismo entre las clases trabajadoras; en Nanáaborda la prostitución; y en Germinal relata las incipientes reivindicaciones de un proletariado explotado que vive en la miseria. Comenzó a implicarse en política con el notorio artículo Yo acuso,
en el que se involucraba en el famoso Caso Dreyfus, lo que le costó un
proceso por difamación y su retiro a Londres. Tras regresar a París
siguió publicando artículos sobre el caso, falleciendo finalmente
asfixiado en su casa.
Lee el siguiente fragmento de Germinal, una de las mejores novelas jamás escritas en francés. La novela es una dura y realista historia sobre una huelga de mineros en el norte de Francia en la década de 1860.
Ha sido publicada y traducida en más de cien países y ha servido para
inspirar cinco adaptaciones cinematográficas y dos producciones de
televisión.
-Pues yo soy de Montsou, y me llamo Buenamuerte.
-¿Será un apodo?
-preguntó Esteban admirado.
El viejo hizo un movimiento de satisfacción,
y señalando la mina, contestó:
-Sí, sí por cierto... Me han sacado de
allí dentro, tres veces medio muerto; una vez, con la piel de la espalda
destrozada; otra, de entre los escombros de un hundimiento, y la tercera medio
ahogado... Al ver que no reventaba nunca, me llamaron en broma
Buenamuerte.
Y redobló su jovialidad, un chirrido de polea mal engrasada,
que acabó degenerando en un violentísimo acceso de tos. El reflejo del brasero
de carbón alumbraba en aquel instante su cabeza enorme, cubierta por escaso
cabello completamente blanco, y su cara achatada, pálida, casi lívida y
salpicada de algunas manchas moradas. Era de baja estatura, tenía un cuello
enorme como el de un toro, las pantorrillas salientes, y los brazos tan largos,
que sus manazas caían hasta más abajo de las rodillas. Además, pareciéndose en
esto a su caballo, guardaba tal inmovilidad, a pesar del viento, que cualquiera
hubiera creído que era de piedra al ver que no le hacia mella ni el frío
intenso, ni las terribles rachas del vendaval.
Esteban le
miraba.
-¿Hace mucho tiempo -le preguntó- que trabaja usted en las
minas?
Buenamuerte abrió los brazos, exclamando:
-¿Mucho
tiempo?... ¡Ya lo creo!... Mire, no había cumplido ocho años, cuando bajé por
primera vez precisamente a ésa, a la Voreux; y tengo ahora cincuenta y ocho.
Conque, eche un cálculo... Ahí dentro he hecho de todo: fui aprendiz, después
arrastrador, cuando tuve fuerzas para ello; luego, cortador de arcilla durante
dieciocho años; más tarde, a causa de estas pícaras piernas, que se empeñaron en
no funcionar como es debido, me pusieron en la brigada de barrenos; después fui
barrendero; me dedicaron también a las composturas del material, hasta que se
vieron precisados a sacarme de abajo, porque el médico decía que me quedaría
allí. Entonces, hace cinco años de esto, me dedicaron a carretero... Conque,
¿qué tal? ¡No es poco cincuenta años de mina, y de ellos cuarenta abajo, en el
fondo!
Y mientras hablaba, algunos pedazos de hulla inflamada que caían
del brasero iluminaban de vez en cuando su pálido semblante con un reflejo
sangriento.
-Me dicen que descanse -continuó-. Pero yo no les hago caso;
no soy tan idiota como ellos se figuran. Sea como sea, he de aguantar los dos
años que me faltan para llegar a sesenta, a fin de atrapar la pensión de ciento
ochenta francos. Si me despidiese hoy, se apresurarían a concederme la de ciento
cincuenta. ¡Si serán bribones!... Además, estoy todavía fuerte, excepción hecha
de las piernas, y eso a causa de tanta agua como me entró en el pellejo cuando
trabajaba en las galerías. Hay días que no puedo mover una pata sin dar
gritos.
ÉMILE ZOLA, Germinal, I Parte
Después de haber leído este fragmento, responde:
¿A qué clase social pertenece Buenamuerte?
¿Qué detalles se dan a conocer sobre su salud?
¿Cómo son las condiciones laborales de los mineros, según se deduce de sus palabras?
Reflexiona sobre tus respuestas anteriores: ¿Consideras que el fragmento es realista y objetivo?
Émile Zola concebía la novela como un retrato de la sociedad. No es casual que su gran afición fuera precisamente la fotografía.
En este vídeo encontrarás información sobre su faceta de fotógrafo: "En
mi opinión, no se puede decir que hemos visto algo hasta que no lo
hemos fotografiado y hemos descubierto la multitud de detalles que se
encierran en la imagen y que sin la fotografía habrían pasado
desapercibidos".
Si quieres, puedes ver una exposición de fotografías de Zola