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martes, 19 de noviembre de 2019

Conocemos a Jordi Sierra i Fabra

El próximo viernes 22 dentro del 17º Salón del Libro Infantil y Juvenil vamos a mantener un encuentro con Jordi Sierra i Fabra uno de los autores más prolíficos y de más éxito en lengua española.

Nació en Barcelona el 26 de julio de 1947. Desde niño sintió la llamada de la escritura como medio expresivo, escribiendo su primera novela con tan solo doce años. Sin embargo, sus padres no se mostraron demasiado entusiasmados con la afición del pequeño Jordi al considerarla una profesión con poco futuro. Acabados sus estudios secundarios, decidió estudiar como técnico aparejador y trabajó en una empresa de la construcción varios años hasta que, aburrido de los estudios, probó suerte en otro de sus ámbitos predilectos: la música. Fue uno de los fundadores del programa de la Cadena Ser "El Gran Musical", y en 1970 abandonó definitivamente la carrera para convertirse en comentarista musical, lo que le permitió viajar por todo el mundo con grupos y artistas del momento como reportero. Su primer libro profesional vio la luz en 1972, Historia de la Música Pop; y, años después, en 1977, también participó en la creación de la revista Súper Pop, dedicada a la música de artistas juveniles.

Al año siguiente, su carrera como escritor dio un salto cualitativo al ser finalista del Premio Planeta de novela, lo que le animó a dejar atrás algunos de sus proyectos musicales y dedicarse con mayor empeño a la creación literaria. Una buena elección, puesto que en 1981 logró el Premio Gran Angular de literatura juvenil por El cazador, galardón que obtuvo de nuevo en 1983 por en un lugar llamado Tierra, y en 1991 por El último set.


No es el único premio que ha reconocido su trayectoria literaria desde entonces, destacando también los siguientes galardones:
  • Premio Vaixell de Vapor 1990 por “Un llibre monstruos”, y 1998 por “Les històries perdudes”.
  • Premio de la CCEI 1992 por “El último set”; en 1999 por “Donde esté mi corazón”, y en 2001 por “El fabuloso Mundo de las Letras”.
  • Premio Internacional A la Orilla del Viento (México) 1999, por “Historias de medio mundo”.
  • Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2007 por “Kafka y la muñeca viajera”.
  • Premio El Barco de Vapor 2010 por “Historia de un segundo”.
  • Premio Cervantes Chico 2012 por el conjunto de toda su obra y el compromiso cultural de las Fundaciones Jordi Sierra i Fabra en España y Colombia.
  • IX Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil (2013) por el conjunto de su obra, el más importante reconocimiento otorgado en el mundo de habla hispana y el tercer premio más importante junto con el Hans Christian Andersen y el Astrid Lindgren en la materia.

10 curiosidades sobre Jordi y su obra
  • En 2017 ha superado la increíble cifra de 12 millones de libros vendidos en todo el mundo. Sus obras ya se han traducido a más de 30 idiomas, incluido chino y coreano.
  • Jordi Sierra i Fabra era tartamudo de pequeño, un problema que consiguió superar con el tiempo y por el que comenzó a escribir muy joven.
  • Durante su infancia, prácticamente leía un libro al día. Libros que alquilaba en una librería de segunda mano tras vender pan duro y periódicos viejos. No solo leía libros, sino también cómics. El Capitán TruenoFlash Gordon y Rip Kirby estaban entre sus favoritos.
  • Durante muchos años, escribió a escondidas de sus padres y maestros, quienes desaprobaban su afición. Llegó a crear una revista de barrio, guiones radiofónicos y obras de teatro junto a sus amigos.
  • En su juventud, su pasión por crear historias tuvo una gran competidora en la música, un mundillo en el que se abrió camino como profesional y que le permitió después dedicarse a la literatura.
  • En los títulos de sus obras, se suelen repetir estas tres palabras: noche, espejo y siete. Además, muchos de sus títulos provienen de canciones y grupos musicales míticos. Por ejemplo: Campos de fresas (de The Beatles) y Malas tierras (de Bruce Springsteen)
  • En 2005 fue candidato al Premio Andersen, el más prestigioso de la LIJ mundial. Este mismo año también se estrena la adaptación cinematográfica de Campos de fresas en televisión.
  • Su libro La página escrita (2006) es el número 300 de su carrera, un manual para ayudar a los más jóvenes a iniciarse en la escritura creativa. Así se llama también la revista digital sobre literatura juvenil que elabora la Fundación Jordi Sierra i Fabra cada trimestre: http://www.lapaginaescrita.com.
  • Varias de sus obras infantiles y juveniles han sido adaptadas al teatro y representadas sobre un escenario. También, a la pantalla grande e incluso al ballet.
  • Procura empezar a escribir sus libros en lunes, y siempre duerme con una libreta junto a la cama para apuntar las ideas que surgen en mitad de la noche.



Enlaces de interés


martes, 5 de noviembre de 2019

Jorge Manrique y Las coplas a la muerte de su padre


Jorge Manrique debe su fama a sus "Coplas a la muerte de su padre", el Maestre don Rodrigo. Con esta obra quiso el poeta rendir tributo al que fue su ejemplo en la vida, e inmortalizando al héroe, se inmortalizó a sí mismo. 
Se trata de una dolorosa elegía en la que lamenta sentenciosa y melancólicamente la inestabilidad de los bienes de la fortuna, la fugacidad de las vidas humanas y el poder igualatorio de la muerte. La virtud personal es lo único que desafía al tiempo y al destino. Tras una reflexión filosófica con la esperanza de una vida futura, hace el elogio fúnebre de su padre.
Manrique basa su poema en el contenido: hace que predomine el pensamiento sobre la palabra, lo que le convierte en el poeta medieval más influyente en la poesía moderna.
Jorge Manrique nos ofrece en sus Coplas una serena  meditación impregnada de un sentimiento hondo y sincero, no exento de melancolía, del paso del tiempo, la caducidad de todas las glorias y bienes mundanos, la inestabilidad de la fortuna y la fuerza igualitaria de la muerte que no respeta poderes ni riquezas. Pero al mismo tiempo se exalta los bienes que resisten el paso del tiempo, la inestabilidad de la fortuna y el poder destructor de la muerte. Son las virtudes que nos abren las puertas de la eternidad, conquistada con el ejercicio de una vida cristiana ejemplar.
Así el hombre puede desafiar al tiempo como lo hizo su padre don Rodrigo Manrique.
Métrica
El texto está compuesto por 40 estrofas (coplas) de pie quebrado.Cada copla está compuesta por dos sextillas (6 versos) con rima independiente.
Cada sextilla tiene dos partes de tres versos cada una: 2 versos octosílabos y uno tetrasílabo (o pentasílabo). 
Su fórmula métrica es por tanto: 8a 8b 4c 8a 8b 4c; 8d 8e 4f 8d 8e 4f:
Había sido utilizada anteriormente por otros poetas, pero adquirió su mayor difusión con Jorge Manrique, por lo que ha pasado a denominarse "copla manriqueña".
Temas y tópicos
En Las coplas a la muerte de su padre se recoge una constelación de temas procedentes del complejo cultural elaborado a lo largo de toda la Edad Media. Este bagaje tradicional sobre el que se construye nuestro poema queda definido por un conjunto de tópicos en torno a los cuales se articula el pensamiento medieval.
Estos tópicos consisten en una serie de verdades que, sancionadas por la autoridad de la Iglesia, eran asumidas con toda sinceridad. Sobre ellos se sustentaba una visión global del mundo que establecía el cauce del comportamiento humano.
Manrique lleva a cabo una cuidada selección de estos temas básicos y nos los presenta formando un entramado que los relaciona hábilmente entre sí. Esta es la razón de que en su poema se haya querido ver una brillante síntesis de la cultura medieval.Los temas más importantes son los siguientes: 
TIEMPO (Tempus fugit irreparabile) 

Siempre acompañado de la idea de fugacidad, de fluir constante. El presente no existe, ya que es imposible capturarlo, el futuro se va transformando en sucesivos presentes inasibles, por lo que al final, todo se reduce al pasado; esto nos introduce al cultivo de lo espiritual pero no evita la angustia de sabernos de materia temporal y fugaz.

LA FORTUNA 

La Fortuna es un azar ciego que desencadena las tragedias humanas. Se la representa como una rueda presurosa e inestable que reparte caprichosamente la felicidad y la desgracia. Esta es la interpretación pagana que coincide con la de la Antigüedad Clásica. Pero esta interpretación no es conciliable con el cristianismo, para el que todos los acontecimientos obedecen a los designios de la Providencia; por eso algunos poetas la presentan como una delegada de Dios. La imagen que presenta Manrique se aproxima a la concepción pagana: su naturaleza mudable es un motivo más para que el hombre rechace los bienes de este mundo.

EL MUNDO (Vanitas vanitatis y  De contemptu mundi)

El Mundo es un lugar de paso, una morada provisional y ajena donde el hombre tiene la oportunidad de conseguir la salvación de su alma. Las reflexiones sobre la vida y la muerte, parten del supuesto de que nada en este mundo posee auténtico  valor; la actitud sabia consistirá pues en desdeñar todo lo terrenal. Los valores del mundo carecen de consistencia por estar sometidos a la acción de tres claros enemigos: el tiempo, la fortuna y la muerte. Lo único cierto es la caducidad de los bienes terrenales. Los bienes mundanales( belleza, juventud, fortuna, poder...), con el paso del tiempo y la muerte se terminan, desaparecen. El mundo es el enemigo del alma y la muerte, la verdadera (la muerte como tránsito =idea cristiana). El mundo es inmundo.
Sin embargo, la serenidad con que Manrique enfrenta a la muerte lo aleja del espíritu del género medieval
De contemptu mundi (Sobre el menosprecio del mundo), que retrataba la vida como una sucesión de miserias y presentaba la muerte como una fétida y vergonzosa derrota del cuerpo. 

LA FAMA


Dentro de la visión teocéntrica de la Edad Media, el hombre sólo encontraba su sentido en la subordinación a los valores religiosos, de forma que toda labor personal de mérito, se diluía en la colectividad, de aquí que la mayor parte de autores quedaran en el anonimato. En el s. XV se afianza una visión antropocéntrica de la realidad modificándose la perspectiva; las obras se convierten en objeto de admiración hacia su autor.
Para Manrique, es la memoria ejemplar que los que mueren legan a los que quedan. Manrique considera que la virtud es la única defensa no sólo frente a la fortuna, si no también frente al tiempo y la muerte. La fama, consecuencia de una vida de honor, vence al tiempo y sobrevive a la muerte. Así, al presentar el retrato de su padre, insiste en que sus hechos famosos son una consecuencia de su vida ejemplar. De aquí se desprende la teoría de las tres vidas: la terrenal, la de la fama y la eterna. De todas formas, la fama también es efímera porque la vence el olvido. De modo que, la única manera de derrotar a la muerte es con la vida eterna, la de los bienaventurados en el paraíso.

LA MUERTE
A finales de la Edad Media, se produce auténtica obsesión por la muerte. Este hecho  coincide con el pesimismo provocado por el desastre económico y demográfico que causa la peste negra y que deja veinticinco millones de víctimas mortales en Europa a fines del siglo XIV. Las epidemias y los enfrentamientos bélicos hacen lógico que las gentes pensaran que su muerte podía ser inminente y que en muchas personas se despertara el deseo de entregarse a los placeres de la vida antes de abandonarla.
Para evitar esa reacción hedonista apareció en la segunda mitad del XIV un nuevo espectáculo a caballo entre el folclore y la literatura: las Danzas de la Muerte, en las que ésta invita a bailar a diferentes personajes: el rey, el obispo, el médico, etc.
Es la muestra del poder igualatorio de la muerte. La presencia de la muerte misma como personaje pintado con rasgos horripilantes (el esqueleto con la guadaña), que señala a cada mortal con el dedo. La muerte es el corifeo de una danza macabra en la que hay que participar inexcusablemente.
Manrique aprovecha varios de los rasgos de la danza, en particular la caracterización de la muerte como un personaje alegórico que llama a su padre para afrontar el duro trance que le espera. Sin embargo, optó por representarla de una forma más bella que tétrica, como complemento de la vida. Don Rodrigo mantiene un diálogo tranquilo con la Muerte y no usa el tono rebelde e insolente de los personajes de las Danzas.
Las Coplas reflejan la influencia de ciertos manuales prácticos que aparecieron a principios del siglo XV, las Artes moriendi (Artes de morir), escritos en latín y que daban consejos para tener una muerte digna y plácida.
Así pues, Manrique recoge toda la tradición medieval sobre la muerte que había venido destacando:
•su poder igualatorio y democrático: la vida discrimina, pero la muerte nos iguala
•su aparición imprevisible e inoportuna
•su poder destructor
•su carácter ineludible
•su imagen macabra
•su crueldad
Pero, Manrique supera esa concepción aterradora para darle otra trascendente. Si la muerte es una realidad incuestionable, el hombre debe:
•aceptarla con serenidad
•considerarla como el descanso del mundo,la liberación de las penalidades y la puerta de la eternidad si has llevado una vida heroica y virtuosa.
Para ejemplificar con referencias concretas la fugacidad e inestabilidad de los bienes mundanos recurre a la convención retórica del Ubi sunt? (¿Dónde están los que vivieron antes que nosotros?) consistente en preguntar por el paradero de poderosos personajes del pasado inmediato; pero la respuesta es el silencio. Este silencio representa a lo que han sido reducidos por la Fortuna, el Tiempo y la Muerte: a la nada. 

 Estructura y Análisis 

Si bien existen diversos intentos para dividirlas, la más frecuente es la DIVISIÓN TRIPARTITA (recordemos que el 3 es un nº clave para la numerología medieval). La más repetida es la que propuso Pedro Salinas: de lo más general a lo más particular
1) COPLA I-XIII: es la parte más filosófica. Se inicia el poema con unas consideraciones de tipo general en torno a la fugacidad de la vida terrenal y la inestabilidad de las cosas mundanas.
2) COPLA XIV-XXIV: ejemplificación de los puntos anteriores.
Alude a otro tipo de vida menos efímera: la vida de la fama y la ilustra con un lucido y solemne desfile procesional de muertos ilustres perfectamente jerarquizado: a la cabeza el rey don Juan y detrás toda la corte de grandes señores.
3) COPLA XXV-XL: Introduce el tercer tipo de vida, la que triunfa sobre las otras dos: la vida eterna, ejemplificada en Don Rodrigo Manrique. Aquí se produce la individualización del tema del poema: la muerte. Finaliza pues, con el elogio particular de don Rodrigo (esta parte se inscribe dentro de la tradición literaria del panegírico de héroes y soberanos) y el diálogo que mantiene con la muerte, tras el cual viene la aceptación, la oración final y el paso definitivo. 

AQUÍ puedes leerlas

Coplas a la muerte de su padre (LIbro LIM) 
 

Coplas a la muerte de su colega (Luis García Montero)


domingo, 21 de enero de 2018

La cara científica de Edgar Allan Poe

Si hoy conocemos a Edgar Allan Poe (19 de enero de 1809—7 de octubre de 1849) es por sus relatos cortos y sus cuentos de terror. Sus 40 años de inestable vida le dieron para renovar la novela gótica e inventar el relato detectivesco, así como para ser además poeta, crítico y periodista. Pero también tuvo tiempo para ensayar con la ciencia y al final de sus días estaba convencido de que sería recordado más por sus ideas científicas que por sus escritos literarios. El autor de El escarabajo de oro dedicó su última y poco conocida obra a plasmar sus pensamientos sobre el universo. 


Nacido como Edgar Poe en Boston, antes de cumplir tres años perdió a su padre y a su madre, lo separaron de su hermano mayor y de su hermana pequeña, y el acomodado matrimonio Allan de Richmond, Virginia, lo acogió. Aunque los Allan le dieron su apellido y una buena educación, Edgar Allan Poe nunca llegó a congeniar del todo con ellos, hasta el punto de que su padre adoptivo lo desheredó. Los fantasmas de su familia biológica perdida nunca lo abandonaron y algunos estudiosos de su obra ven reflejada esa traumática infancia en su tétrico estilo literario.
Poe creía que sería recordado por sus ideas científicas y no sus escritos literarios. Fuente: Wikimedia
Poe creía que sería recordado por sus ideas científicas y no sus escritos literarios. Fuente: Wikimedia
A comienzos de 1826, Poe ingresó en la Universidad de Virginia. Allí destacó por leer todo lo que caía en sus manos y ser un alumno aplicado que traducía lenguas clásicas casi sin esfuerzo. También por tener fuertes pesadillas y problemas con la bebida y el juego. En esa época empieza a profundizar en el estudio de la historia y la literatura, además de interesarse por disciplinas científicas, como matemáticas, física y astronomía.
Poe tuvo especial predilección por la astronomía y llegó a proponer una solución a la paradoja de Olbers. Este problema físico planteaba la contradicción de que en un universo estático e infinito repleto de estrellas —esa era la descripción de universo de la época— el cielo nocturno debería ser totalmente brillante, sin regiones oscuras. Poe defendió en una conferencia en la New York Society Library que los espacios entre estrellas eran debidos a que la distancia hasta el fondo del universo era tan grande que ningún rayo de luz desde allí había sido capaz de alcanzar la Tierra.
Ilustración de Édouard Manet para una traducción al francés de El Cuervo de Edgar Allan Poe.Fuente: Library of Congress
Ilustración de Édouard Manet para una traducción al francés de El Cuervo de Edgar Allan Poe.Fuente: Library of Congress
La vida de Poe pareció estabilizarse hacia 1836 al casarse con su prima hermana Virginia Eliza Clemm y trabajar en la Graham’s Magazine de Filadelfia, donde escribió sus grandes novelas policíacas, Los crímenes de la calle Morgue (1841) y El escarabajo de oro (1843). Sin embargo, las cosas volvieron a torcerse cuando en 1842 su mujer enfermó de una tuberculosis que la mataría cinco años después. Ante la dura situación, Poe volvió a consumir alcohol y esta vez también láudano (un preparado de opio), lo que le produjo importantes problemas de salud.
A pesar de su deterioro físico y mental, en 1845 llegó su primer gran éxito en vida: el poema El cuervo, que alcanzó la fama de la noche a la mañana y está considerado el poema más famoso de la literatura estadounidense.

Tras la muerte de su mujer, en el invierno de 1847 un abatido Edgar Allan Poe se sumerge en la física para escribir su décimo y último libro, el ensayo Eureka, subtitulado Un poema en prosa, que dedicó al científico alemán Alexander von Humboldt. 
Pincha AQUÍ, si quieres leerlo

En los años en los que Darwin le daba vueltas a su teoría de la evolución o Maxwell lograba unificar electricidad, magnetismo y luz, Poe se propuso en Eureka “hablar de lo físico, metafísico y matemático —del universo material y espiritual— de su esencia, origen, creación; de su condición presente y de su destino”. Aunque la disertación no sigue el método científico y está llena de errores, contiene inesperados aciertos, entre los que destaca la idea de que el universo se generó a partir de la explosión de una única partícula primordial —con lo que la intuición de Poe se anticipó casi un siglo a la teoría del Big Bang.
Poco después de publicar Eureka, Edgar Allan Poe escribía una carta a su tía (y a la vez suegra) en la que le decía: “No tengo deseos de vivir desde que escribí Eureka. No podría escribir nada más”. Y así fue. Poe murió poco después en Baltimore, convencido de que había hecho una de las más importantes aportaciones en la historia de la ciencia.
(Fuente:Materia)

martes, 12 de enero de 2016

¡Feliz cumpleaños, monsieur Charles Perrault!


Google rinde homenaje al escritor francés Charles Perrault en el aniversario número 388 de su nacimiento con un doodle que ilustra sus cuentos. Perrault es reconocido por ser escribir los cuentos infantiles como Caperucita Roja, La Cenicienta, La Bella Durmiente, El Gato con Botas, Pulgarcito, aunque no se le atribuye a él la creación original de todas las historias.

A sus 55 años, escribió Cuentos del Pasado, más conocidos como Cuentos de Mamá Ganso y donde se encuentran la mayoría de sus historias más famosos. Sus versiones eran más crueles y poco tienen que ver los cuentos con finales felices que ahora muestra Disney.

AQUÍ puedes saber más.
 

jueves, 12 de noviembre de 2015

Fernando del Paso gana el Premio Cervantes

El escritor mexicano Fernando del Paso ha ganado el XXX Premio Miguel de Cervantes. Es el galardón literario más importante del español con el cual se rinde homenaje al conjunto de la obra de un autor. El premio está dotado con 125.000 euros y se entregará en un acto especial el 23 de abril de 2016.

Fernando del Paso (Ciudad de México, 1 de abril, de 1935) es narrador y ensayista de títulos emblemáticos como José Trigo (Premio Pablo Xavier Villaurrutia, 1966), Palinuro de México (Premio Rómulo Gallegos, 1982) y Noticias del Imperio (Premio Mazatlán de Literatura, 1988). 

Del Paso es el sexto mexicano en recibir el premio, tras Octavio Paz (1981), Carlos Fuentes (1987), Sergio Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009) y Elena Poniatowska (2013). Lo que significa que es el cuarto mexicano en 10 años.

Escritor, dibujante, novelista, diplomático, académico y en sus tiempos gran locutor de radio, la obra de Fernando del Paso destaca por su mirada a la historia de México. Se siente influenciado por escritores como Joyce, Dos Passos, Faulkner, Sterne, Rabelais, Flaubert, Sófocles...

Noticias del Imperio es su obra más prestigiosa. En esa novela, Del Paso narra la historia del emperador Maximiliano de Habsburgo, emperador mexicano entre 1864 y 1867, y de su esposa, Carlota, convertido, según ha dicho su autor, en uno de los episodios “más bellos y surrealistas” de la historia de su país. Al llegar pensaron que iban a ser recibidos con todos los honores pero el destino los llevó por otros lares.
 En una entrevista concedida al periódico El País, Del Paso dijo: “Desde muy niño supe que habíamos tenido un emperador rubio llamado Maximiliano a quien habíamos fusilado en Querétaro, casado con Carlota, una mujer que se había vuelto loca y que había vivido hasta 1927, el año en que Charles Lindbergh cruzó el Atlántico en un avión. Esta historia me pareció lo suficientemente trágica, bella y surrealista como para ocuparse de ella”. 
Es la novela que el propio autor recomendaría para alguien que quiera acercarse a su obra. Aunque son casi mil páginas, pero Del paso dice que debe hacerse “con paciencia y buena disposición de ánimo”.
Ha publicado dos pequeños libros en verso para niños: «De la A a la Z por un poeta», y «Paleta de diez colores».



La almohada,
por arte de magia,
se vuelve hada
La a
La “A” sabe que es un reto
–no se le puede negar–
hallarse en primer lugar
de todito el alfabeto.
Al mismo tiempo, la “A”,
inveterada viajera [que acostumbra viajar desde antiguo],
se aparece donde quiera: aquí, acá y acullá.

lunes, 13 de julio de 2015

Quijotes en la Biblioteca Nacional

Nuevo portal del Quijote de la Biblioteca Nacional de España, que permite acceder a más de 3.300 ediciones en más de 40 lenguas, con sus traducciones, adaptaciones y selecciones.

Para facilitar la consulta, el portal dispone de un buscador que permite realizar búsquedas tanto por adaptadores, ilustradores, traductores, como por diferentes lenguas o variantes. Además, permite filtrar por contenidos digitalizados, pudiendo acceder directamente a las versiones digitales de las obras.

Ediciones en castellano

Desde la primera edición de la Primera Parte por Juan de la Cuesta en 1605, las ediciones en castellano de Don Quijote de la Mancha están ampliamente representadas en la colección cervantina de la Biblioteca Nacional de España. La institución posee uno de los veintisiete ejemplares de la prínceps conservados en todo el mundo y, de las ediciones posteriores, un ejemplar al menos de cada una de ellas, lo que da lugar a una de las colecciones cervantinas más importantes en la actualidad.
En ella se encuentran la segunda edición del mismo año por el mismo impresor, las impresas también en 1605 en Lisboa y Valencia, las que vieron la luz en Bruselas (1607 y 1611) y Milán (1610), la tercera de Juan de la Cuesta en Madrid (1608)… Y la Segunda Parte de 1615, junto a las ediciones de nuevo de Valencia, Lisboa y Bruselas, hasta la publicación conjunta por vez primera de las dos partes en Barcelona en 1617.
Estas y las posteriores, hasta la actualidad, permiten reconstruir  el éxito de una obra que ha continuado hasta hoy día. Podemos hacer un recorrido por las que supusieron un hito en la historia editorial del Quijote: en el siglo XVIII, la edición castellana de Tonson de 1738, acompañada de la Vida de Cervantes de Mayans i Siscar; la edición de la Real Academia Española de 1780, de Joaquín Ibarra, con otra Vida de Cervantes, esta vez de Vicente de los Ríos, que añadió además un Análisis del Quijote; la de la Imprenta Real de 1797-1798; y las dos de Gabriel de Sancha (1797-1798 y 1798-1800), a cargo de Juan Antonio Pellicer.
En el siglo XIX asistimos a la publicación de importantes ediciones, a cargo de Clemencín y Navarrete (1819), Clemencín (1833-1839) y Hartzenbusch (1863), así como a la primera edición facsímil de la obra (1871-1879) como consecuencia de la introducción de la foto-tipografía en España a cargo del coronel Francisco López Fabra, cuyo entusiasmo contagió a un amplio número de seguidores que convirtieron el acontecimiento en un capítulo importante del cervantismo español.
Ingresadas por Depósito Legal a partir de 1958 están presentes las ediciones españolas de los siglos XX y XXI que, reeditadas numerosas veces, constituyen referencia obligada para el lector o investigador que quiera acercarse a una edición cuidada de la obra, como las de Florencio Sevilla y Antonio Rey, publicada por el Centro de Estudios Cervantinos en 1993, o la de Francisco Rico, por el Instituto Cervantes de 2004, por poner dos de los ejemplos más relevantes. De las anteriores a la fecha de implantación del Depósito Legal, no faltan las anotadas por Cortejón, Rodríguez Marín, Schevill y Bonilla, Justo García Morales, Martín de Riquer, Vicente Gaos…
Junto a todas estas obras, la Biblioteca Nacional de España alberga también una importante muestra de ediciones ilustradas desde el comienzo de la aventura editorial del Quijote, pasando por la magistral edición de la Real Academia Española de 1780, impresa por Joaquín Ibarra e ilustrada por los principales dibujantes y grabadores de la época, como José del Castillo, Antonio Carnicero, Jerónimo Gil o Manuel Salvador Carmona; la de Gabriel Sancha de 1797-1798, con ilustraciones de José Ximeno, Agustín Navarro, José Camarón o Luis Paret y Alcántara; las ilustradas del siglo XIX, españolas o extranjeras, con los dibujos de Tony Johanot, Celestin Nanteuil, Luis Madrazo, Gustave Doré, Ricardo Balaca, Apeles Mestres, Moreno Carbonero, Laureano Barrau… ; y las más modernas, desde Urrabieta Vierge a Paul Rerst, Teodoro Miciano, José Narro, Gregorio Prieto o Salvador Dalí, entre otros muchos.

Ediciones en otras lenguas

Es inevitable recordar a ese traductor anónimo que menciona Cervantes y gracias al cual la historia escrita por Cide Hamete Benengeli pudo llegar a sus oídos y hacer posible que el relato se convirtiera, en manos de ese “segundo autor” que fue Cervantes, en una de las obras cumbres de la literatura universal.
El Quijote fue traducido por primera vez al inglés poco después de publicarse la primera edición en español, en 1605. Fue Thomas Shelton el traductor, en 1612, y 1620 publicaría la traducción de la Segunda parte. Cesar Oudin publicó la suya al francés en 1614 y François de Rosset la de la Segunda parte en 1618. Esta inmediatez demuestra el enorme éxito que la obra tuvo nada más publicarse, como también lo demuestran las seis ediciones que vieron la luz el mismo año de 1605.
A la versión inglesa de Shelton le siguieron las de Motteux, Jarvis y Ormsby. A las de Oudin y Rosset, las de Filleau de Saint-Martin, Florian y Viardot.
A continuación se tradujo al italiano, por Franciosini en 1622, y al alemán, por Pahsch Bastel von der Sohle, en 1648. El hecho de que se leyera en la lengua original o a través del francés, inglés o alemán, hizo que las traducciones a otras lenguas europeas fueran mucho más tardías, siendo la primera de ellas el neerlandés, en 1657.

Las traducciones del Quijote están en relación con la situación política de los países europeos en la época y la categoría de sus lenguas y el prestigio de que gozaban. De ahí que las primera lenguas a las que se tradujo fueran el inglés, francés, alemán e italiano y que, dentro de estas, el francés (la más importante en los siglos XVII y XVIII como vehículo de comunicación) sirviera como base para muchas traducciones posteriores en lugar del castellano original, especialmente a las lenguas eslavas.

        Francés                                  Alemán                                Inglés

quijote-francesquijote-alemanquijote-ingles


          Italiano                      Ruso                   Japonés

quijote-italianoquijote-rusoquijote-japones



     Chino                                   Árabe                                       Hebreo

quijote-chinoquijote-arabequijote-hebreo


lunes, 9 de febrero de 2015

El Naturalismo francés. Émile Zola

A fines del siglo XIX el realismo evoluciona y da lugar al Naturalismo, que podemos definir como un realismo extremado, inspirado en el positivismo científico.
El Naturalismo pretende llevar a la literatura las teorías científicas que defienden la influencia determinante que la herencia biológica y el medio social ejercen sobre el individuo. El escritor naturalista aspira a la objetividad, y refleja en sus obras los aspectos más sórdidos de la sociedad: el alcoholismo, la miseria, la prostitución... Basándose en la realidad observable (método experimental), se analizan y justifican la conducta individual y social según el determinismo biológico y social. De este modo, se busca la objetividad absoluta, por lo que en la narración se detallan los aspectos más sórdidos y crudos de la realidad. Sin embargo, al centrarse especialmente en estos aspectos, el autor ofrece testimonio de las injusticias, que con frecuencia se convierte en denuncia.
Émile Zola (1840-1902) es el fundador de esta escuela.





 En la serie de veinte novelas, que lleva como título general, Los Rougon-Macquart estudia la evolución de una familia a través de varias generaciones, y los efectos que las taras hereditarias, las enfermedades y el medio social producen en los individuos. Por ejemplo, en La taberna desarrolla el tema del alcoholismo entre las clases trabajadoras; en Naná aborda la prostitución; y en Germinal relata las incipientes reivindicaciones de un proletariado explotado que vive en la miseria.
Comenzó a implicarse en política con el notorio artículo Yo acuso, en el que se involucraba en el famoso Caso Dreyfus, lo que le costó un proceso por difamación y su retiro a Londres. Tras regresar a París siguió publicando artículos sobre el caso, falleciendo finalmente asfixiado en su casa.


Lee el siguiente fragmento de Germinal, una de las mejores novelas jamás escritas en francés.
 La novela es una dura y realista historia sobre una huelga de mineros en el norte de Francia en la década de 1860. Ha sido publicada y traducida en más de cien países y ha servido para inspirar cinco adaptaciones cinematográficas y dos producciones de televisión.
 
-Pues yo soy de Montsou, y me llamo Buenamuerte.
-¿Será un apodo? -preguntó Esteban admirado.
El viejo hizo un movimiento de satisfacción, y señalando la mina, contestó:
-Sí, sí por cierto... Me han sacado de allí dentro, tres veces medio muerto; una vez, con la piel de la espalda destrozada; otra, de entre los escombros de un hundimiento, y la tercera medio ahogado... Al ver que no reventaba nunca, me llamaron en broma Buenamuerte.
Y redobló su jovialidad, un chirrido de polea mal engrasada, que acabó degenerando en un violentísimo acceso de tos. El reflejo del brasero de carbón alumbraba en aquel instante su cabeza enorme, cubierta por escaso cabello completamente blanco, y su cara achatada, pálida, casi lívida y salpicada de algunas manchas moradas. Era de baja estatura, tenía un cuello enorme como el de un toro, las pantorrillas salientes, y los brazos tan largos, que sus manazas caían hasta más abajo de las rodillas. Además, pareciéndose en esto a su caballo, guardaba tal inmovilidad, a pesar del viento, que cualquiera hubiera creído que era de piedra al ver que no le hacia mella ni el frío intenso, ni las terribles rachas del vendaval.
Esteban le miraba.
-¿Hace mucho tiempo -le preguntó- que trabaja usted en las minas?
Buenamuerte abrió los brazos, exclamando:
-¿Mucho tiempo?... ¡Ya lo creo!... Mire, no había cumplido ocho años, cuando bajé por primera vez precisamente a ésa, a la Voreux; y tengo ahora cincuenta y ocho. Conque, eche un cálculo... Ahí dentro he hecho de todo: fui aprendiz, después arrastrador, cuando tuve fuerzas para ello; luego, cortador de arcilla durante dieciocho años; más tarde, a causa de estas pícaras piernas, que se empeñaron en no funcionar como es debido, me pusieron en la brigada de barrenos; después fui barrendero; me dedicaron también a las composturas del material, hasta que se vieron precisados a sacarme de abajo, porque el médico decía que me quedaría allí. Entonces, hace cinco años de esto, me dedicaron a carretero... Conque, ¿qué tal? ¡No es poco cincuenta años de mina, y de ellos cuarenta abajo, en el fondo!
Y mientras hablaba, algunos pedazos de hulla inflamada que caían del brasero iluminaban de vez en cuando su pálido semblante con un reflejo sangriento.

-Me dicen que descanse -continuó-. Pero yo no les hago caso; no soy tan idiota como ellos se figuran. Sea como sea, he de aguantar los dos años que me faltan para llegar a sesenta, a fin de atrapar la pensión de ciento ochenta francos. Si me despidiese hoy, se apresurarían a concederme la de ciento cincuenta. ¡Si serán bribones!... Además, estoy todavía fuerte, excepción hecha de las piernas, y eso a causa de tanta agua como me entró en el pellejo cuando trabajaba en las galerías. Hay días que no puedo mover una pata sin dar gritos.
ÉMILE ZOLA, Germinal, I Parte 

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  • ¿A qué clase social pertenece Buenamuerte?
  • ¿Qué detalles se dan a conocer sobre su salud?
  • ¿Cómo son las condiciones laborales de los mineros, según se deduce de sus palabras?
  • Reflexiona sobre tus respuestas anteriores: ¿Consideras que el fragmento es realista y objetivo? 
Émile Zola concebía la novela como un retrato de la sociedad. No es casual que su gran afición fuera precisamente la fotografía. En este vídeo encontrarás información sobre su faceta de fotógrafo: "En mi opinión, no se puede decir que hemos visto algo hasta que no lo hemos fotografiado y hemos descubierto la multitud de detalles que se encierran en la imagen y que sin la fotografía habrían pasado desapercibidos".

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