martes, 26 de febrero de 2013

¿Cómo "hablan" los personajes?

En una narración podemos encontrar reproducidas las palabras de los personajes mediante el estilo directo, el estilo indirecto, el estilo indirecto libre y el monólogo interior.

ESTILO DIRECTO
El estilo directo es aquel en el que se reproduce textualmente el discurso del personaje (o el diálogo entre dos o más) con sus mismas palabras. En esta modalidad el narrador sólo introduce el discurso de su personaje, mediante el uso de un verbum dicendi, un verbo de habla (‘decir’, ‘responder’, ‘exclamar’, ‘gritar’, ‘contestar’, ‘preguntar’…). Este verbo puede ir al comienzo, al final o en el interior de las palabras del personaje citadas. Cuando es largo el parlamento es frecuente que desaparezcan estos verbos introductorios o, al menos que no se repiten en cada intervención.  Ejemplo (‘El Quijote’, Cervantes):
–Este que sigue es Florismarte de Hircania –dijo el barbero. –¿Ahí está el señor Florismarte? –replicó el cura–. Pues a fe que ha de parar presto en el corral, a pesar de su estraño nacimiento y sonadas aventuras; que no da lugar a otra cosa la dureza y sequedad de su estilo. Al corral con él, y con esotro, señora ama.
–Que me place, señor mío –respondió ella; y con mucha alegría ejecutaba lo que le era mandado.


ESTILO INDIRECTO
 En este caso son las palabras del narrador –y no las del personaje- las que se reproducen. Lo que dijo o pensó el personaje es contado desde la perspectiva del narrador que, incluso, llega a resumir las palabras del personaje.Como en el estilo directo también hay verbum dicendi introductor que, en este caso, se convierte en el verbo principal de una subordinada sustantiva de complemento directo.
 
 En el siguiente texto aparecen subrayados los verbos de habla y todo el discurso narrado del  personaje en rojo:
 
 Ayer vino Gertru. No la veía desde antes del verano. Salimos a dar un paseo. Me dijo que no creyera que porque ahora está tan contenta ya no se acuerda de mí; que estaba deseando poder tener un día para contarme cosas. Fuimos por la chopera del río paralela a la carretera de Madrid. Yo me acordaba del verano pasado, cuando veníamos a buscar bichos para la colección con nuestros frasquitos de boca ancha llenos de serrín empapado de gasolina. Dice que ella este curso por fin no se matricula, porque a Ángel no le gusta el ambiente del Instituto. Yo le pregunté que por qué, y es que ella por lo visto le ha contado lo de Fonsi, aquella chica de quinto que tuvo un hijo el año pasado. En nuestras casas no lo habíamos dicho; no sé por qué se lo ha tenido que contar a él. Me enseñó una polvera que le ha regalado, pequeñita, de oro.
                        Carmen Martín Gaite, Entre visillos
ESTILO INDIRECTO LIBRE
 Permite reflejar de forma convincente los pensamientos del personaje sin prescindir de la 3ª persona del narrador. Gramaticalmente se caracteriza por el uso del imperfecto de indicativo, la reconversión de la persona “yo” en la persona “él”, la afectividad expresiva proporcionada por interrogaciones, exclamaciones, léxico propio del personaje… Además, falta el verbum dicendi introductorio. Es decir, el discurso aparece formando parte del discurso del narrador, pero la perspectiva y el lenguaje son característicos del personaje.

En el siguiente texto de Miau se señala en rojo el pensamiento de doña Pura contado por el narrador en estilo indirecto libre:

Y cuando el espectro de la necesidad se le aparecía y susurraba en su oído con terrible cifra el conflicto económico del día siguiente, doña Pura se estremecía de pavor, diciendo: «No, no; antes las camisas que las cortinas». Desnudar los cuerpos le parecía sacrificio tolerable; pero desnudar la sala... ¡eso nunca! Los de Villaamil, a pesar de la cesantía con su grave disminución social, tenían bastantes visitas. ¡Qué dirían estas si vieran que faltaban las cortinas de seda, admiradas y envidiadas por cuantos las veían! Doña Pura cerró los ojos queriendo desechar la fatídica idea y dormirse; pero la sala se había metido dentro de su entrecejo y la estuvo viendo toda la noche, tan limpia, tan elegante...
Benito Pérez Galdós, Miau

MONÓLOGO INTERIOR

Es el discurso con el que el personaje expresa su pensamiento más íntimo, casi subconsciente, a través de frases directas de sintaxis elemental. Se caracteriza porque no va dirigido a ningún interlocutor, sino a sí mismo.

 En el siguiente texto Villamil, personaje de Miau, va desgranando sus pensamientos y reflexiones por los pasillos del Ministerio:
 Y como la esperanza reanimaba todo su ser dándole un inquieto hormigueo, lanzóse al dédalo oscuro de los pasillos. «La combinación... la plantilla nueva... dar entrada a los funcionarios inteligentes, y además de inteligentes, digo yo, identificados con... ¡Dios mío!, inspírales, mete todas tus luces dentro de esas molleras... que vean claro... que se fijen en mí; que se enteren de mis antecedentes. Si se enteran de ellos, no hay cuestión; me nombran... ¿Me nombrarán? No sé qué voz secreta me dice que sí. Tengo esperanza. No, no quiero consentirme ni entusiasmarme. Vale más que seamos pesimistas, muy pesimistas, para que luego resulte lo contrario de lo que se teme. Observo yo que cuando uno espera confiado, ¡pum! viene el batacazo. Ello es que siempre nos equivocamos. Lo mejor es no esperar nada, verlo todo negro, negro como boca de lobo, y entonces de repente ¡pum!... la luz... Sí, Ramón, figúrate que no te dan nada, que no hay para ti esperanza, a ver si creyéndolo así, viene la contraria... Porque yo he observado que siempre sale la contraria... Y en tanto, mañana moveré todas mis teclas, y escribiré a unos amigos y veré a otros, y el Ministro... ante tantas recomendaciones... ¡Dios mío!, ¡qué idea!, ¿no sería bueno que yo mismo escribiese al Ministro?...»
                                                                    Benito Pérez Galdós, Miau


1 comentario:

  1. Gracias por este artículo, me servirá para exponerlo en clase, sobre el tema a exponer: "La Narración", gracias por los ejemplos ilustrados.

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