lunes, 14 de marzo de 2022

Y llegaron..... los Adverbios: casi, mucho, poco, quizás, no,ahora.....



Los adverbios son palabras invariables que indican circunstancias de lugar, tiempo, modo, cantidad, afirmación, negación o duda.

La principal función del adverbio es modificar el significado de:

- un verbo .Alicia caía despacio
- un adjetivo: Pensarán que soy muy valiente
- un adverbio: Mi casa está muy cerca




 Actividades sobre adverbios. Si pincháis en la imagen, tenéis que clicar en Ciclo I y entraréis en una pantalla como la de la imagen. Vais a actividades y a tema 8. Hay actividades para identificar adverbios, clasificar adverbios según su significado, formar adverbios y reconocer locuciones adverbiales. [Fuente: La tiza virtual]


Aquí tenéis más  ejercicios para practicar 

 La profesora María Dolores Villalba Madrid ha preparado unos ejercicios para practicar los adverbios. Puedes rellenar huecos con adverbioscompletar oraciones con adverbiosidentificar las clases de adverbios.

Los adjetivos y pronombres indefinidos y los adverbios de cantidad. Ejercicios interactivos.

domingo, 13 de marzo de 2022

"Francisca Sánchez, acompáñame..."

 Francisca Sánchez: la dueña del amor y de la obra de Rubén Darío

Barcelona, octubre de 1914. El barco Antonio López parte del puerto con destino a Centroamérica. En el muelle, Francisca Sánchez se despide entre lágrimas de su amado, Rubén Darío, príncipe de las letras hispanas que se marcha para impartir conferencias de paz en tiempos de guerra. Fue la última de muchas despedidas, nunca más volvería a ver a su amado poeta.

Catorce meses después, una mañana, Francisca se entera por la prensa de que el padre de su hijo, también bautizado Rubén, ha muerto en su casa natal de Nicaragua. Una cirrosis aguda acabó con su vida, recién cumplidos los 49 años. La distancia y la falta de recursos de la época le impiden despedirse de él en el lecho de muerte. Sufre en silencio su ausencia y le guarda riguroso luto durante años. Se aferra entonces a un baúl azul que había comprado cuando ambos vivieron juntos en París y en el que guardó durante 40 años el legado literario, las cartas y objetos personales del nicaragüense.


El flechazo  se produjo en la primavera de 1899, cuando sus miradas se cruzaron por primera vez en la Casa de Campo de Madrid. Él, enviado especial del diario argentino La Nación, departía con Ramón del Valle-Inclán. Ella, hija del jardinero del rey Alfonso XIII, le agasajó con una flor. El poeta quedó tan prendado de la belleza y frescura de Francisca, que entonces tenía 24 años, que volvió días después, esta vez sin compañía.

 Este es sólo el principio de un noviazgo que contó con una petición de mano especial. Un momento que el nicaragüense plasmó en una de sus crónicas más aplaudidas, titulada Fiesta campesina: «¡Bello día en el fragante y bondadoso campo! Sale un claro sol, comienzan a verse las ovejas... Y mi burrito sigue impertérrito, en tanto que me llegan de repente soplos de los bosques, olientes a la hoja del pino[...] El traje de la paleta es curioso y llamativo. Más de una vez lo habéis visto en las comedias y zarzuelas. Falda corta y ancha, de gran vuelo, que deja ver casi siempre macizas y bien redondas pantorrillas».

El mismo año en que se conocieron, la pareja alquiló un piso en Madrid, en la calle Marqués de Santa Ana, 29. Compraron muebles. Dormitorio, comedor, cocina y una habitación que se habilitó como despacho para él. Francisca era una cocinera especial y se hizo popular por sus almuerzos entre los amigos del poeta. A su mesa se sentaban asiduamente otros literatos como Villaespesa, Valle-Inclán, Manuel y Antonio Machado, Azorín... La sopa de ajo, las chuletas de cerdo adobadas y los chorizos de Navalsauz le entusiasmaban a Darío. Se hacía traer frijoles de su país, y enseñó a Francisca a cocinarlos. Le gustaba terminar con un postre casero y nunca bebía vino en las comidas, siempre agua.

En 1901, La Nación requiere al poeta como corresponsal en París. Francisca y su hermana pequeña, María, se marchan con él. Vivieron allí varios años. Lo justo para que la abulense aprendiera a leer y escribir. Tuvo como maestros a su marido y al poeta Amado Nervo, que vivió con ellos una temporada. Él fue quien la bautizó como «la princesa Paca». Rubén le elegía los trajes, los abrigos, las joyas... Y ella lo lucía como si toda la vida hubiese vestido de este modo. Madame Darío la llamaban los franceses al tratarla. Desde allí eligieron la orilla del Nalón en Asturias, la pintoresca Valldemosa (Palma de Mallorca) y Málaga como lugar de veraneo y descanso.

A pesar de que juntos vivieron momentos maravillosos, pasaban largas temporadas separados. Darío viajaba mucho para dar conferencias y en busca de inspiración. Esto hizo que, en los momentos más cruciales de la vida de Francisca, Rubén no estuviera a su lado. Así, se perdió el nacimiento de sus cuatro hijos, la muerte y entierro de los tres primeros y el bautizo y la comunión de su hijo Rubén.

A ella le dolían las prolongadas separaciones de su amado; él la esperanzaba con firmes promesas y con ruegos de que le fuese fiel. Y fiel le fue toda la vida. No se atrevieron ni a hacerle proposiciones; su postura moral les rechazaba de antemano. Y, aunque no vivía espléndidamente, ella sabía que tenía más que todas, porque era la amada de un príncipe.

Su relación epistolar era lo que mantenía viva la llama: «Hoy te escribo, aunque hace mucho calor porque te quiero tanto que no quiero que pase un día que no hable contigo», «te tengo un inmenso cariño y no quiero, sino que seas dichosa y no pases nunca un mal día».


Ella fue su musa, a su lado escribió algunas de sus obras magistrales como 'Cantos de vida y esperanza' o 'Tierras Solares'. Francisca pasaba las noches en vela a su lado cosiendo y practicando la escritura para que a él no se le fuera la inspiración y evitar que cayera en las garras del alcohol. Sólo conseguía estar abstemio cuando pasaba largas temporadas con ella. La historia ha sido injusta con ella por el hecho de ser mujer y no ser la esposa legítima. En figuras determinantes de la Historia como Rubén, su biografía es fundamental para entender la obra. En este caso el amor entre ambos fue imprescindible para el devenir de todo.

Francisca descansa en el cementerio de Carabanchel (Madrid) desde agosto de 1963. Su príncipe, en la catedral de Nicaragua. «Seguramente, Dios te ha conducido para regar el árbol de mi fe, hacia la fuente de noche y de olvido, Francisca Sánchez, acompáñame...».



Ajena al dolo y al sentir artero
llena de la ilusión que da la fe,
lazarillo de Dios en mi sendero,
Francisca Sánchez, acompáñame

En mi pensar de duelo y de martirio
casi inconsciente me pusiste miel,
multiplicaste pétalos de lirio
y refrescaste la hoja de laurel.

Ser cuidadosa del dolor supiste
y elevarte al amor sin comprender;
enciendes luz en las horas del triste,
pones pasión donde no puede haber.

Seguramente Dios te ha conducido
para regar el árbol de mi fe;
hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompáñame…





En 2014 se publica el libro La princesa Paca, una novela escrita por la periodista Rosa Villacastín, nieta de Francisca, que recoge esta apasionada historia de amor entre el "príncipe de las letras" y una campesina analfabeta española.


En abril de 2017 se estrenó la Película dirigida por Joaquín Llamas, protagonizada por Irene Escolar,  Daniel Holguín, Luisa Martín e Israel Elejalde

sábado, 12 de marzo de 2022

Rubén Darío

Dicen que Lorca le escuchó recitar una vez uno de sus versos y sólo entendió una conjunción.


 Rubén Darío jamás buscó la sencillez ni la sobriedad. Entremezcló casi toda la historia literaria del planeta, anterior y contemporánea y lo llamó “Modernismo”, la misma palabra que le tiraban a la cara despectivamente. El Renacimiento, el Barroco o el Romanticismo cruzan sus versos franceses, parnasianos, simbolistas, asomándose el esteticismo de un, por ejemplo, Wilde, “el arte por el arte” dedicado a las musas y los azules y los cisnes como santo y seña. Su obra es prácticamente un homenaje a la Literatura completa, una renovación, una adaptación, y, sobre todo, una pura creación y recreación personal, única, y, como solemos decir, intransferible.
 Fue padre poético de los Machado o de Juan Ramón e inspiración para un Valle-Inclán que lo convirtió en personaje de sus Luces y sus Bohemias, y su sombra se proyecta por todo el siglo XX como una obra tan irrepetible como imborrable.
El camino está preparado para la llegada de un libro fundacional del modernismo y otro de plenitud: Azul (1888) y Prosas profanas (1896), respectivamente.

En Azul surgen conjuntos cuentos y versos, donde el esteticismo parnasiano del “arte por el arte” convive con una renovación del lenguaje, más brillante y efectista, más colorido y sonoro, musical, más plástico, podríamos decir. El libro desborda en sensualismo y simbolismo, evadido hacia lo exótico o hacia la mitología clásica -como en el cuento El sátiro sordo– o en defensa del arte de lo bello frente a la sociedad aburguesada -como en el relato El Rey burgués-. En verso, comienza Darío con su Año lírico -Primaveral, Estival, Autumnal e Invernal, que ya seguirá Valle-Inclán en sus Sonatas-, como una alegoría del ciclo de creación poética. En el primero de ellos, dirigido a la primavera en romance, el poeta une amor, naturaleza y creación artística:


Mes de rosas. Van mis rimas
en ronda a la vasta selva,
a recoger miel y aromas
en las flores entreabiertas.
    Amada, ven. El gran bosque
     es nuestro templo; allí ondea
    y flota un santo perfume
    de amor.(…)
En Estival, en silvas, dos hermosos tigres, macho y hembra, magníficos ejemplares descritos con grandes efectos sensoriales y mitológicos se aparean, como símbolo sensual y erótico de la creación artística, que se verá interrumpida por una escena de caza. Un príncipe, de Gales, matará a la hembra y hará huir al macho, sin permitir la consumación del idilio artístico. La creación se ve detenida por la insensatez burguesa. Por último, Autumnal e Invernal, ambos en silvas arromanzadas, se aproximan al tono poético reflexivo, melancólico y pensativo:
En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
Inmediatamente se percibe el contraste con el impulso vivo de Primaveral, con su color renaciente y su luminosidad, frente a las tardes pálidas o a la tranquilidad de las nubes que cruzan el significativo azul. Surgen los suspiros, los sueños, las tristezas… en resumen, la intimidad del poeta consigo. Por su lado, en Invernal, ya es de noche, ya hay frío frente al calor, hay helada nieve. Es una nueva llamada al amor ido, como la primavera, la expresión de una nostalgia hacia el amor adolescente y primaveral. Pero ya no existe esa armonía entre la naturaleza renacida en rosas y el ardoroso amor:
Dentro, el amor que abrasa;
fuera, la noche fría.
Tres poemas más ponen fin al ciclo poético del Año lírico en el que Rubén Darío despliega su concepción artística: Pensamientos de Otoño, donde se clama por la vuelta de la primavera -traducción libre de un poema de Armando Silvestre-; A un poeta, donde el creador es visto como un titán, un Hércules o un Sansón; y Anagke o la destrucción total por el Gavilán de la belleza cantada en los anteriores versos.
Dos grupos más de poemas llaman la atención en Azul: los Medallones, por ser homenaje y cortejo a otros autores, por un lado parnasianos como Lisle, y por otro norteamericanos como Walt Whitman, con el que se siente identificado desde el sur; y los Sonetos aureos, que ya desde el título nos dan el efecto sensorial de brillantez y color del oro además de configurar un grupo llamativo de sonetos en alejandrinos.



En Prosas profanas el modernismo más preciosista de Rubén Darío alcanza su cumbre. El cosmopolitismo o escapismo en el tiempo hacia lo dieciochesco junto a los valores sensoriales, visuales y auditivos, arrancan en el primer poema Era un aire suave, escrito en el innovador y rebelde dodecasílabo. También en esta composición surge ante nosotros el blanquísimo cisne, símbolo primordial del modernismo, junto a grandes metáforas mitológicas, aliteraciones que otorgan sonoridad, y alusiones legendarias de personajes. Este es el tono de todo el poemario:
Era un aire suave, de pausados giros;
el hada Harmonía ritmaba sus vuelos;
e iban frases vagas y tenues suspiros
entre los sollozos de los violoncelos.
Ahora bien, sin duda los versos más conocidos de las Prosas profanas como modelo del modernismo que en ellas habita es Sonatina,ochos sextillas de alejandrinos. Las aliteraciones y la musicalidad, el colorido, los efectos sonoros, el exotismo y el escapismo, las poderosas imágenes personales, románticas y simbólicas, las referencias mitológicas, la sensoriedad… en fin, todos los rasgos propios y archiconocidos de la renovación rubeniana.


 

Se añade el tema religioso, espiritual de un supuesto Cristo “vencedor de la muerte” -interpretación apoyada en el parecido de este poema con el posterior A Margarita Debayle. Esta mezcla de lo sensual y lo religioso persiste en Ite, missa est en serventesios alejandrinos.


Rubén Darío prosigue en Prosas profanas sus homenajes a los franceses. En este caso es un responso por Verlaine, donde todo el Olimpo, las liras y flautas, las ofrendas de muchachas y los cantos deben elevarse y entonarse al poeta francés, convertido en el dios Pan. Y termina el libro con el poema Yo persigo una forma, soneto de alejandrinos donde Rubén Darío da expresión a la impotencia de lograr la perfección formal y de contenido, la totalidad artística, desde el estilo propio:
Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
(…)
Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en espacio boga;
y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.
Este último poema de Prosas profanas anuncia un cambio de rumbo. Rubén Darío habla de la insuficiencia del estilo para expresar algo interior, propio, íntimo. Algo no se deja o no se puede expresar como hasta el momento se ha estado expresando todo lo demás. El giro que se anuncia da sentido al siguiente gran libro de Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza (1905). Desde la perspectiva del cambio de estilo entendemos los primeros versos del nuevo libro:
Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.
El poeta nos dice que es el mismo de Azul y de Prosas profanas, aunque el estilo va a transformarse una vez más. Dibuja un autorretrato metapoético de su propia evolución, en serventesios, distanciándose del ayer en que “no más decía” y cuya historia narra en las siguientes estrofas, y acercándonos al Rubén Darío reflexivo, subjetivo, vuelto hacia sí mismo -cumpliendo con su ciclo de Año lírico estaría en su otoño- en la dinámica de un arte menos preciosista, de una poesía más pura. De hecho, topamos con aquellos versos tan memorables de Canción de otoño en primavera:
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro…
y a veces lloro sin querer…
También ensaya una respuesta a la interrogación del cuello de cisne en un título de clara referencia a Prosas profanas: ¿Qué signo haces, oh cisne, con tu encorvado cuello?; mientras, aparecen Nocturnos angustiados, rivalizando ya las jóvenes rosas de antes con la vejez poética. No cabe duda de estar ante un libro de madurez atravesado por nostalgias y por trascendencias, por el regionalismo americano y el tema hispánico, donde surge el Rubén Darío más socio-político en un sentido esencial y no sólo comprometido -más cercano a nuestro “tema de España”.
 
Los Cantos de vida y esperanza -dejando, como en el resto de libros, bastante en el tintero-, se cierra con el poema Lo fatal, buque insignia de la desembocada nueva actitud:
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…
A partir de este libro, Rubén Darío ya no abandonará su otoño, donde se suceden los temas americanos y las angustias como en El canto errante (1907), o en Poemas del otoño (1910) o el Canto a la Argentina (1914). Y el enigma del cisne, cual esfinge de Tebas, seguirá con su interrogante cuello encorvado; las princesas, suspirantes, aún se verán rodeadas de la vistosidad oriental; el arte seguirá teniendo en sí mismo su propio valor, mientras los demás vivamos nuestro azul, nuestro divino tesoro camino de la edad autumnal… Y el Oscar Wilde nicaragüense seguirá manando de la fuente inmortal:
(…) Y el crepúsculo, en su suave amatista,
diluía la lágrima de un misterioso artista.
Y ese artista era yo, misterioso y gimiente,
que mezclaba mi alma al chorro de la fuente.
La Biblioteca Virtual Cervantes dedica al gran poeta una estupenda página web donde puedes recabar todo tipo de información. 

viernes, 11 de marzo de 2022

El Modernismo

En 1912 Benito Pérez Galdós pronunciaba un discurso  que relejaba la situación política de la época:

"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos...Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis étnica, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental.

Tendremos que esperar como mínimo 100 años más para que en este tiempo, si hay mucha suerte, nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente".

En este clima generalizado de desánimo y atonía cultural, jóvenes autores de América y de España se enfrentan a los últimos coletazos de la literatura realista. A estos escritores se les llamó despectivamente “modernistas”, denominación que ellos consideraron acorde con su intención provocadora y antirrealista. 
Con el tiempo, acabarán diferenciándose en varias corrientes, con una raíz común, pero con distintas actitudes:

Los que se mantienen fieles al Modernismo, preocupados especialmente por la renovación estética y por lograr un lenguaje sonoro y colorista: RUBÉN DARÍO y MANUEL MACHADO.

Los que se apartan poco a poco del Modernismo en busca de una expresión más honda y personal, de una poesía pura: JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.

Los de la Generación del 98, en quienes la estética deja paso a un compromiso crítico con España y a preocupaciones existenciales, expresadas en un estilo sobrio y directo: ANTONIO MACHADO, PÍO BAROJA, MIGUEL DE UNAMUNO, JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ ‘AZORÍN’, RAMÓN Mª DEL VALLE-INCLÁN.

Así pues, se define el Modernismo como un movimiento artístico y literario que se desarrolló entre finales del siglo XIX y principios del XX, que surgió entre un grupo de escritores hispanoamericanos y españoles como reacción al materialismo y la vulgaridad del mundo burgués, y al arte realista y naturalista. El Modernismo se caracterizó por su culto a la belleza y a la sensualidad, y el género más cultivado fue la poesía.

                                                                                  Los temas del Modernismo

 El Modernismo, movimiento encabezado por el nicaragüense RUBÉN DARÍO, supuso una profunda renovación de la poesía hispánica, tanto en los temas como en el lenguaje. Los modernistas se inspiran en los poetas franceses de finales del siglo XIX, como Baudelaire, Verlaine y Rimbaud, en su intento de lograr la perfección formal y una armonía y sonoridad de los versos con los que apresar el misterio que se esconde tras la realidad.

Los modernistas recurren, pues, a nuevas fuentes de inspiración, de carácter antirrealista:

La fantasía: Desde el París bohemio y cosmopolita de principios del siglo XX, se alimentan del paganismo de la mitología clásica, del exotismo de las culturas oriental y nórdica, del primitivismo legendario de la Edad Media y de la galantería del Versalles del siglo XVIII.

La intimidad de inspiración romántica, que brota, bajo la sensualidad y la elegancia formal de sus versos, teñida de melancolía y disfrazada con los ropajes de lo otoñal, lo crepuscular, lo nocturno o lo decadente.

        La estética modernista

 La búsqueda de la belleza lleva a los escritores modernistas a una renovación del lenguaje poético mediante la utilización de numerosos recursos:

Un léxico culto, con vocablos nuevos, exóticos, brillantes, alejados de la lengua común, junto a arcaísmos y extranjerismos; abundan en los poemas adjetivos ornamentales, imágenes sugerentes, símbolos variados, atrevidas sinestesias; palabras esdrújulas, ambientes evocadores: jardines, fuentes, estanques; animales elegantes o fabulosos: unicornios, dromedarios, centauros, cisnes, pavos reales, dragones; personajes reales o mitológicos: ninfas, sátiros, efebos, bacantes, sirenas.

Un estilo repleto de palabras sugerentes de las sensaciones que otras artes consiguen a través de la luz, el color o el sonido. Se alude a colores llamativos o delicados: azul, añil, púrpura, granate, oro, rubí, zafiro, marfil, ébano; a efectos sonoros, mediante aliteraciones o referencias a instrumentos musicales: arpa, lira, flauta, pífano, clave, piano; se recrean olores exquisitos y aromas refinados mediante flores y plantas: rosas, claveles, lirios, nardos, jazmines, nenúfares, sándalo, incienso.

El deseo de musicalidad llevan a una gran variedad métrica: se experimenta con estrofas, versos, acentos y rimas en la búsqueda de la originalidad y ritmo: abundan los versos alejandrinos, dodecasílabos, eneasílabos y versos libres. Predominan los sonetos, las silvas, los serventesios, y también los de la lírica popular como los romances o las coplas.

En cuanto a las figuras retóricas, aparecen frecuentemente todas las que impliquen repetición: aliteraciones y onomatopeyas en el plano fónico; paralelismos, anáforas o enumeraciones, en el morfosintáctico; y metáforas o antítesis en el semántico.

      Influencias

 Aunque los escritores modernistas admiran y recuperan a los grandes poetas españoles del pasado (Gonzalo de Berceo, Jorge Manrique, Góngora…), las mayores influencias las reciben de Francia:

Del romántico VÍCTOR HUGO aprenden los efectos sonoros.

A los poetas parnasianos les deben los temas históricos y legendarios, la riqueza de metros y rimas y las alusiones mitológicas.

De los simbolistas, especialmente de PAUL VERLAINE, toman el gusto por las sensaciones: la música tenue, la emoción delicada y el intento de armonizar colores, sonidos, perfumes, etc., es decir, el llamado “sincretismo de las artes”.




Literatura de Fin de Siglo:Modernismo y Generación del 98

 CONTEXTO HISTÓRICO, SOCIAL Y CULTURAL


Los avances en la ciencia, en la industria, en los transportes y en las comunicaciones hicieron que Europa disfrutara hacia 1900 de un nivel de vida mucho más alto que en 1800. Este desarrollo tuvo como consecuencia un gran crecimiento de las ciudades. Los países europeos más poderosos controlaban, además, las materias primas y el comercio en el resto del planeta. Por el poder mundial competían Inglaterra, Francia, Alemania y un país en ascenso: Estados Unidos, y las disputas entre todos ellos condujeron a la Primera Guerra Mundial, de carácter muy destructivo y traumático para las conciencias de los hombres.

En España se produjo a fines del siglo XIX el llamado “Desastre del 98”, cuando la derrota militar frente a los Estados Unidos acabó con los últimos restos del antiguo imperio español, ya que se perdieron Cuba, Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guam. Ello provocó en la sociedad española un profundo sentimiento de decadencia.

Los escritores e intelectuales reflexionaron acerca de la situación del país: criticaron la pobreza, el atraso y la ignorancia de la sociedad. Además, denunciaron el engaño y la torpeza con que los políticos habían gestionado la crisis, y demandaron una verdadera democratización del Estado y el fin del caciquismo y la corrupción

     La sociedad a finales del siglo XIX y comienzos del XX

 A fines del siglo XIX, España era un país en franca decadencia:

En lo económico y social, era eminentemente rural, con un sistema al servicio de los grandes terratenientes. Sin embargo, iba adquiriendo importancia la burguesía y el proletariado industrial catalán y vasco.

En lo político, la alternancia bipartidista entre conservadores y liberales favorecía que siempre gobernaran las clases privilegiadas, aunque fueron surgiendo y haciéndose cada vez más presentes las ideas inconformistas del movimiento obrero de ideología socialista y anarquista. En lo cultural, los intelectuales criticaron las injusticias y el atraso de España. La finalidad del arte pasó de representar la realidad a intentar cambiarla mediante una regeneración profunda de su lenguaje, temas y motivos.

 En consecuencia, surgieron dos movimientos literarios, el Modernismo y la Generación del 98, que coincidieron en su preocupación por el futuro del país y en la necesidad de renovar la sociedad en todos sus ámbitos.

El Modernismo se desarrolló en Europa y en las Américas a finales del siglo XIX, manifestándose en las artes y en la literatura.



El Modernismo y la Generación del 98. ¿Dos grupos o un único colectivo de creadores en la España de fin de siglo?




A continuación, otro de la misma Fundación Zuloaga sobre la Generación del 98.El ambiente histórico de la España de finales del siglo XIX y la Guerra de 1898 contribuyen a entender la génesis y evolución de los integrantes de este grupo de creadores que tuvieron un papel relevante en la cultura española de todos los tiempos.

martes, 8 de marzo de 2022

Soledad Areales :«Una Andaluza», maestra y poetisa librepensadora cordobesa.

Soledad Areales fue una mujer no sólo desconocida y olvidada, sino deliberadamente  silenciada, que también fue acusada de impía y, por tanto, "perseguida, calumniada, vilipendiada y maltratada".



Soledad Flora Areales Romero, nació en noviembre de 1850 en la localidad cordobesa de Villaviciosa. Su padre y madre eran unos humildes maestros de instrucción primaria, que, en 1870, tras el nacimiento de su décima y última hija, María, deciden abandonar la docencia e instalarse con su numerosa prole en Córdoba, montando una fábrica artesana de hacer fideos, que lleva entre toda la familia. En ese momento Soledad tiene 20 años y comenzará en la capital sus estudios de Magisterio. 
    En 1873 falleció su padre y ella como hija mayor tuvo que hacer el papel de segunda madre, preocupándose sobre todo de educar a sus hermanas más pequeñas, Concha, Carmen y María.  Aún así, Soledad terminó sus estudios en la Escuela Normal de Maestras y opositó -obteniendo el número 1- para conseguir una plaza de maestra. 
    En julio de 1877, con 27 años de edad, Soledad Areales llegó a Villa del Río (Córdoba) para encargarse de la Escuela nº 2 de niñas de la localidad. Le acompañaban sus hermanas pequeñas Carmen (10 años) y María (7 años), y su hermana Concha de 14 años a la que Soledad preparaba para su ingreso en la Escuela Normal. En Córdoba quedaron su madre y el resto de hermanos mayores.
    En esos primeros años Soledad se encargó de su escuela, de hacer de madre de  sus hermanas y aún tuvo tiempo para seguir estudiando, consiguiendo el título de Maestra Superior en 1879. Además, su hermana Concha entró en la Escuela Normal y en 1883 ya era maestra en la localidad cordobesa de Almedinilla.
    En 1887, tras la Ley de Asociaciones del primer gobierno liberal de Sagasta, y la aprobación del Sufragio Universal masculino en el siguiente bienio de Sagasta, en 1890, los republicanos cordobeses se llenaron de optimismo y energías, de forma que obtuvieron una importante victoria en las elecciones a diputados provinciales en 1890, y en las municipales de Córdoba del año siguiente obtuvieron once concejales. Este clima de euforia hizo que Soledad Areales comenzara a destacar en los ambientes republicanos y obreros de su pueblo y diera inicio a los problemas con los caciques locales, la jerarquía eclesiástica y las beatas del pueblo.   
    Precisamente, en los primeros poemas que publica en Las Dominicales del Libre Pensamiento (Madrid), «¡Nunca!», en el mes de junio de 1891, y «A mis detractores de ambos sexos», en el mes de noviembre del mismo año, Soledad ya se defiende de las censuras a que es sometida en Villa del Río, por no cumplir con las obligaciones católicas y por simpatizar con las ideas librepensadoras y republicanas, algo totalmente «inadmisible» para una maestra de niñas. Debido a ese ambiente enrarecido y a la persecución que sufre, estos primeros trabajos los firmará con el seudónimo «Una Andaluza».  Amalia Domingo Soler debió simpatizar con esta mujer, ejemplo de persecución del librepensamiento, y publicó estos dos poemas en su revista espiritista y librepensadora «La Luz del Porvenir». 
    Pero este anonimato duró poco y en agosto de 1892 ya sale a luz su verdadero nombre y asociado a Villa del Río, cuando dona 5 pesetas a la organización del Congreso de Librepensadores que se iba a celebrar ese año. Y por si esto no fuera poco, su siguiente trabajo en noviembre de 1893, en recuerdo del fallecido Ramón Chíes, lo firmará como lo hará siempre a partir de ese momento: Soledad Areales (Una Andaluza).

    Las presiones continuarán y poco después hubo un intento de la Inspección educativa, aliada con el Obispado y con el alcalde, de abrir un expediente contra ella. Soledad escribirá sobre esta persecución su poema «A Perico» (enero de 1894) y asegurará que uno de los motivos era el hecho de que colaboraba con Las Dominicales

 
La situación de la «impía» maestra de Villa del Río no fue mejorando. Los nuevos artículos en La Conciencia Libre fueron motivo de nuevos escándalos. A lo que se sumará el entierro civil de su hermana María que fallecía en mayo de 1898 como resultado de una tuberculosis intratable. Precisamente, Soledad Areales fue la artífice de que en Villa del Río se construyera un cementerio civil. El entierro laico fue un acontecimiento multitudinario, con banda de música y numeroso público proveniente de Córdoba y de otras localidades vecinas; por supuesto, de Villa del Río fueron la mayoría de los cientos de asistentes, demostrando con ello la gran simpatía que sentían hacia Soledad Areales. Por el contrario, fue un auténtico mazazo para los intolerantes y fanáticos neocatólicos del pueblo, y estaban esperando la ocasión para destruir a Soledad y apartarla de la escuela de niñas.

 Finalmente, en 1902, tras haber ganado sus múltiples recursos, Soledad siguió siendo la maestra de niñas de Villa del Río, pero como dice su biógrafa se vio envuelta en una maraña burocrática, con continuas pegas para cobrar los atrasos que le debían, y Soledad concursó esos años 1902 y 1903 para salir del pueblo, sin conseguirlo.

En marzo de 1905 organiza un mitin multitudinario republicano presidido por su compañera y amiga y editora de La Conciencia Libre, Belén Sárraga.

 El acto fue denunciado como anticlerical y la Junta Local de primera enseñanza, con el Cura Párroco a la cabeza, descalificaron públicamente a la «cínicamente impía» maestra, considerando de lo más pernicioso que siguiera su labor como maestra en el pueblo. De nuevo resultó en un expediente que terminó en el Rectorado y con la cesantía de la maestra y la suspensión de empleo y medio sueldo. El alcalde hizo efectivo este fallo el 5 de mayo de 1905, y Soledad Areales dejó de ser por segunda vez la maestra de Villa del Río. Tenía 55 años y con 28 años de servicio en el pueblo.
    Siguieron meses de apelaciones y nuevas apelaciones ante instancias cada vez superiores, hasta que en 1909 el Tribunal Supremo desestimó el recurso de Soledad y quedó apartada de la docencia para siempre. 
    Soledad Areales, Una Andaluza, dejó de publicar en los medios republicanos y librepensadores, se refugió en Villa del Río ayudado por queridos vecinos del pueblo, y quedó en el olvido para siempre. No se conoce la fecha de su defunción, pero su biógrafa Catalina Sánchez, siendo una niña, descubrió la lápida irreconocible en el que fue antiguo y abandonado cementerio civil de Villa del Río.


                                                         ¿TE ACUERDAS?

Era del mes de mayo una mañana:

la luz crepuscular

cual lluvia de oro, las nocturnas sombras

conseguía alejar.

De las ondas el plácido murmullo

aun me parece oír,

que al resbalar en su pedroso lecho

hacía el Guadalquivir.

Paseábamos juntas por su orilla

mullido de verdor,

aspirando las brisas impregnadas

de balsámico olor.

La pradera ostentaba sus primores

a la luz matinal,

desplegando su manto verde grana

con gotas de cristal.

Era feliz; mi mente se extasiaba

en su contemplación.

Por qué permanecías insensible

a tan dulce emoción?

De súbito en tus ojos una lágrima

furtiva sorprendí.

¿Por qué lloras? -te dije- y compungida

me respondiste así:

Porque de nuestro afecto el dulce vínculo

es preciso romper;

lo ordena quien mi alma guía al cielo

y es fuerza obedecer.


¡Las Mujeres tienen su Historia, es indudable, y Soledad Areales debe tener un lugar de honor en dicha historia!  

domingo, 6 de marzo de 2022

El poema de la semana

  

GLORIA FUERTES,
MUJER DE VERSO EN PECHO,
NIÑA DE LA GUERRA. POETA DE LA PAZ
 La vida empieza cada día 
y hay que mantener el corazón joven.

Esta segunda semana del mes de marzo, celebramos el día 8 de Marzo, Día Internacional de las mujeres, con varias actividades en nuestro centro y nos sumamos a las iniciativas locales, provinciales, autonómicas y estatales para reivindicar el justo papel de las mujeres en nuestra sociedad.

Esta semana, nuestra propuesta poética nos la remite el profe más joven de nuestro centro y además, Coordinador del Plan de Igualdad, Javier Tenedor Tenedor, profesor de Geografía e Historia del I.E.S. Alhakén II. 

Le ha sido muy difícil elegir el poema en conmemoración de este 8-M, porque hay multitud de poetisas feministas y la bibliografía es enorme, pero, ahondando en su niñez, en el amor y los buenos recuerdos por sus maestras de infancia, ha elegido dos poemas de la gran Gloria Fuertes, acusada en muchos casos de ser solo una poeta dedicada a niños, pero, entraña un universo digno de recordar como tantas y tantas mujeres que escribieron y forjaron mediante la palabra su legado eterno.

Gloria Fuertes (1917-1998) fue una popular poeta y escritora española tanto de infantil como de adultos, polifacética y escribió además para la prensa y colaboró con televisión. Desde los 5 años ya escribía e ilustraba sus cuentos, su interés se mantuvo pese a los pocos estímulos que tuvo en su familia. Ella amaba de verdad la poesía e hizo frente a su familia, pero con sus ganas salió adelante.

Pertenece a la generación del 50, conocida como los niños de la guerra, o la primera generación de la posguerra, su poesía se caracteriza por una denuncia moral, como la soledad, el amor, la injusticia, Dios. Afirmaba que "antes que contar las sílabas, los poetas deben contar lo que pasa".

La Guerra Civil Española marca su carácter antibelicista y se presenta de forma categórica. Sus versos sirvieron como una protesta a la censura, sus reivindicaciones feministas, las denuncias sociales, fue una de las pocas voces femeninas en reivindicar la igualdad de género y los derechos de la mujer, cuestionó los modelos tradicionales femeninos entendiendo y creando durante el franquismo un nuevo modelo de mujer, así se denominaba a ella como lesbiana, femenina, de aspecto varonil, voz ronca, fumadora, culta, intelectual, ingeniosa…

 

MUJER DE VERSO EN PECHO, de Gloria Fuertes. Selección de poemas. 1995.

YO SOY ASÍ.

Yo soy así
Como me estáis viendo.
Yo soy así.
Con la nariz pinochil,
Con hermosa nariz
(de pequeña no podía jugar al “orí”).
Flequillo y entrecejo acusado
no me acuso de haber amado.
Vestida de soltera,
mi moda es no ir a la moda,
mi guerra es no ir a la guerra.
Soy más pacifista que artista
más humanista que feminista,
más alta que baja,
mis músculos
más fuertes que García.
 
Soy tímida y no lo parece,
soy poeta y sí lo parece,
soy gorda y sí lo parece,
soy soltera y no lo parece.
soy viuda y sí lo parece.
soy una niña y no lo parece.
 
Soy así…
como me estáis leyendo. 
 
Debido, además a la situación actual de guerra que está sufriendo Ucrania, ha elegido también este poema, que, aunque vinculado a la Guerra Civil Española, entraña el dolor de la guerra.

 

DESDE ENTONCES NO SÉ LO QUE ME DIGO.

Mi madre era de clase media,
mi padre de clase baja,
yo de clase gratuita,
ahora soy de clase soñadora.
 
Una monja me enseñó una pierna
y yo aprendí el Sermón de la montaña
y se lo recitaba a mis amigos
en las soeces tabernas de Madrid.
 
Un miliciano me dio un bote de leche
y me pedía a cambio cuatro cosas,
yo me fui con el bote escupiendo
cuatro palabras bajo la metralla.
 
La guerra la pasé pasando hambre,
La guerra la pasé pasando sal.
 
Desde entonces no sé lo que me digo,
si digo poco, quiero decir más.
 
Me plancho la bufanda y a otra cosa,
¡me piso la tristeza y a triunfar!