El Renacimiento es un movimiento cultural que, impulsado por la actitud
humanista, abarca todos los aspectos de la actividad humana: político,
económicos, artísticos… Se trata de un cambio de mentalidad, de una
distinta valoración del mundo y del hombre, de una nueva forma de
entender la existencia.
En esta época se van asentando los cimientos del pensamiento moderno, basado en el uso de la razón y en la observación directa de la realidad. Aunque no se abandona la fe religiosa, se supera el teocentrismo medieval y se dan los primeros pasos hacia una visión más racionalista y científica de la realidad.
Este vídeo, publicado en Youtube, explica de una manera muy clara y completa, las cuestiones más interesantes acerca de la literatura renacentista española.
El “hombre del Renacimiento”

El caballero renacentista debe ser diestro en el manejo de las armas —igual que el medieval— pero, además, debe poseer una dimensión humanística y creativa. Quiere ser a la vez erudito, soldado, artista y científico; refinado y elegante con las damas, seductor y ferviente enamorado. Su conducta se regirá por la ética y por la aspiración a una fraternidad humana ideal, ambas fruto de la filosofía moral humanista.
Y así nuestro cortesano, además de linaje, debe tener buen ingenio y sea gentil hombre de rostro y buena disposición de cuerpo, y alcance una cierta gracia en su gesto que le haga parecer bien a primera vista y ser de todos bien amado.
Pienso que el principal y más propio oficio del cortesano sea el de las armas, las cuales sobre todo se traten con viveza y gallardía; que sea fiel y esforzad y que lo sea siembre
Puédense también hallar muchos otros ejercicios, los cuales traen siempre consigo una animosa lozanía de hombre. Entre estos son los principales la caza y la montería; no daña saber nadar. Hace asimismo al caso tener la habilidad en saltar y correr.
Nuestro cortesano tendrá gracia, especialmente en el hablar, deberá huir de la afectación, porque la facilidad y la llaneza siempre andan con la elegancia. Todo esto se haga tan sin trabajo que el que escucharre piense que esto no es nada de hacer y que está en la mano hacerlo él también.
Hará el caso que sea músico y ha de ser diestro en tañer diversos instrumentos. Porque ningún descanso ni remedio hay mayor ni más honesto para las fatigas del cuerpo y pasiones del alma que la música.
Pienso que el principal y más propio oficio del cortesano sea el de las armas, las cuales sobre todo se traten con viveza y gallardía; que sea fiel y esforzad y que lo sea siembre
Puédense también hallar muchos otros ejercicios, los cuales traen siempre consigo una animosa lozanía de hombre. Entre estos son los principales la caza y la montería; no daña saber nadar. Hace asimismo al caso tener la habilidad en saltar y correr.
Nuestro cortesano tendrá gracia, especialmente en el hablar, deberá huir de la afectación, porque la facilidad y la llaneza siempre andan con la elegancia. Todo esto se haga tan sin trabajo que el que escucharre piense que esto no es nada de hacer y que está en la mano hacerlo él también.
Hará el caso que sea músico y ha de ser diestro en tañer diversos instrumentos. Porque ningún descanso ni remedio hay mayor ni más honesto para las fatigas del cuerpo y pasiones del alma que la música.
Baltasar de Castiglione, El cortesano (adaptación).
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