miércoles, 21 de octubre de 2020

Rip Van Winkle.

 Rip Van Winkle (Rip Van Winkle) es un relato fantástico del escritor norteamericano Washington Irving (1783-1859), publicado en la antología de 1819: El libro de bocetos de Geoffrey Crayon (The Sketch Book of Geoffrey Crayon), junto con otro clásico de la literatura: La leyenda de Sleepy Hollow (The Legend of Sleepy Hollow).



La expresión “Rip Van Winkle” en la cultura anglosajona se refiere a una persona que duerme por un largo período, o a alguien que, por una razón desconocida, no se entera de lo sucedido. Sus orígenes se remontan evidentemente al famoso cuento de Washington Irving (Nueva York, 1783 – Sunnyside, 1859), que se ha convertido en todo un clásico de la literatura norteamericana.

 Rip Van Winkle cuenta la historia de un aldeano de ascendencia holandesa que, debido a las continuas regañinas de su esposa, se refugia en un bosque a la búsqueda de paz y tranquilidad. Tras un misterioso encuentro con unos seres peculiares, se queda dormido bajo la sombra de un árbol y al despertar descubre que el mundo que conocía ya no existe.

Washington Irving fue el primer autor de Estados Unidos en utilizar la literatura para divertir a sus lectores caricaturizando la realidad y tomando como fuente de inspiración la literatura y el folclore europeos. Washington Irving recibió una calurosa acogida también en España, a donde fue enviado para que estudiara los documentos relativos al descubrimiento del Nuevo Mundo. Dio comienzo, así, su carrera diplomática, pues fue nombrado embajador de los Estados Unidos en Madrid en el año 1842 (y hasta el 1845). Su estancia en España y su curiosidad hacia su historia y cultura hicieron de él un hispanista de renombre: publicó Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón (1828), Chronicles of the Conquest of Granada (1829), Voyages and Discoveries of the Companions of Columbus (1831) y Cuentos de la Alhambra (1832).



Washington Irving escribió este relato mientras vivía en Birmingham con su hermana Sarah y su cuñado Henry Van Wart. Europa siempre había sido una fuente de inspiración para el escritor, tanto a nivel literario como cultural y folclórico, y para esta ocasión se inspiró en una de las leyendas más antiguas del Cristianismo, la de Los siete durmientes de Éfeso.

 La leyenda narra cómo siete jóvenes cristianos, nacidos en Éfeso, intentaron escapar de la persecución a la que los sometió el emperador romano Decio que quería imponer el culto a su persona. Los jóvenes decidieron dejarlo todo y refugiarse en una gruta para descansar; cuando Decio descubrió la treta, fue al monte y encontró a los jóvenes durmiendo, así que decidió cerrar tapiar la entrada. Sin embargo, los jóvenes no murieron de sed o de hambre, sino que siguieron durmiendo durante muchos años hasta que durante el reinado de Teodosio (379-395 d. C.) la cueva fue abierta y los siete despertaron en un mundo que ya abrazaba su credo, el cristianismo. El esquema de la leyenda y del cuento de Irving son exactamente idénticos: los protagonistas quieren escaparse de una situación crítica, encuentran un refugio donde descansar y despiertan muchos años después en un mundo nuevo y desconocido.

En Rip Van Winkle Irving abarca muchísimos temas: desde la transformación política de un país, hasta las leyendas holandesas, el valor del tiempo y la condición humana. La historia está ambientada en los días previos a la Guerra de Independencia de Estados Unidos, cuando Jorge III (1738-1820) reinaba todavía en las colonias. 


Irving retrata a Rip Van Winkle como un hombre bueno, amable y siempre dispuesto a ayudar a los demás. Su única pega, y la de mayor importancia para su esposa, la señora Winkle, es la de no gustarle el trabajo doméstico, ni preocuparse de su familia. Rip Van Winkle, escribe Irving, «era uno de esos felices mortales, de temperamento fluido e imprudente, que se tomaba la vida con calma, comía pan blanco o negro, el que pudiera obtenerse con menor dificultad, y prefería pasar hambre con un penique que trabajar por una libra». Con la idea de escaparse de las continuas broncas de su mujer, un día decide irse hasta las Montañas Kaatskill con su perro Wolf. Allí se encuentra con unas criaturas vestidas con antiguas prendas alemanas, que beben una misteriosa bebida y juegan a los bolos. El inconsciente protagonista se une a la fiesta; al despertar a la mañana siguiente, descubre que han pasado 20 años. Washington Irving reflexiona así sobre el tiempo. Su personaje, Rip Van Winkle, ha sido literalmente olvidado por el tiempo. Había dejado una aldea monárquica para encontrar una aldea democrática y libre de colonos; había dejado una mujer insufrible y encontrado una hija cariñosa; había dejado a sus viejos amigos para hacer otros nuevos. El tiempo le había quitado una vida y le había regalado una nueva, quizás mejor. Las montañas de Kaatskill, lugar donde se adormece, eran consideradas por los indios, según nos cuenta Irving en el Post Scriptum, la morada de los espíritus regidores del tiempo.



El autor subtituló este cuento “Papeles póstumos de Diedrich Knickerbocker”: Diedrich Knickerbocker era un ficticio caballero de Nueva York que Irving crea para contar las aventuras de Rip Van Winkle. Es una tendencia típica del Romanticismo la de atribuir la autoría o fuente de una obra a otro supuesto escritor o caballero, para dotarla de esa veracidad que de otra forma sería cuestionable. Típico del Romanticismo es también el elemento sobrenatural: toda la historia gira alrededor del misterioso encuentro de Rip Van Winkle y a sus ineludibles consecuencias. 

Irving nos narra las aventuras de Rip Van Winkle con inteligencia y buen humor, haciéndonos reír y reflexionar con sencillez y eficacia.


Si pinchas AQUÍ puedes leerlo entero.



domingo, 18 de octubre de 2020

El poema de la semana

Mañana 19 celebramos el Día de las escritoras por lo que el poema de esta semana da voz  a una mujer, a una de esas escritoras  "cuya escritura se refleja el esfuerzo de vivir, la vida trabajada, el cansancio y la voluntad de cumplir, a pesar de las trampas del camino, con una vocación tozuda e intensa":  Carolina Coronado



Carolina Coronado Romero de Tejada (Almendralejo, 12 de diciembre de 1820-Lisboa, 15 de enero de 1911) ) fue una poetisa española de gran notoriedad en su tiempo, a tal punto que se la calificaba como la Bécquer femenina a causa de sus extraordinaria imaginación.

Tanto la vida como la personalidad de Carolina Coronado parecen arrancadas de un cuento de E.A. Poe. Comenzó a escribir poemas a los diez años, con un lenguaje difícil de asociar con esa edad. Por aquel entonces todos sus poemas estaban dirigidos a un tal "Alberto", una especie de personaje imaginario que la acompañó -y obsesionó- durante toda su vida; y a quien le llegó a jurar con solemnidad su amor perpetuo.

Su temperamento romántico era fuertemente acentuado por una catalepsia crónica. Los ataques arrasadores de esta afección llegaban periódicamente con total violencia, a tal punto que la propia Carolina Coronado declara haber "muerto" numerosas veces. El terrible padecimiento que supone semejante enfermedad la llevó a sostener la idea obsesiva de que podría ser enterrada viva, de modo que tomó toda clase de precauciones para que esto no sucediera.

Más aún, su obsesión con ser enterrada viva se trasladó a su marido real, a quien embalsamó y conservó en su casa negándose a darle cristiana sepultura. En sus poemas, la momia de su esposo muerto a veces es mencionada como "el hombre de arriba" o "el silencioso".

Escritora y poeta, dejó su impronta en el siglo XIX pues fue pionera de la igualdad y abrió las puertas del mundo intelectual a las mujeres. Amante del progreso y de los inventos, amiga de la reina Isabel II y cortejada por la élite política y literaria. Famosa por su belleza y elegancia (lo prueba el retrato que le pintó Federico Madrazo y que se conserva en el Museo del Prado), su talento y sus ideas anticonformistas. Con sus escritos y con la denuncia de sus versos, se rebeló ante las injusticias. Y su voz pudo oírse al otro lado del océano cuando, simpatizando con la causa del presidente Lincoln, abanderó la abolición de la esclavitud en América.

Junto a Gertrudis de Avellaneda, fue representante de la poesía femenina de la segunda oleada del Romanticismo en España en el siglo XIX, en unos años en que el espacio poético femenino lo llenaba una figura de tanta fuerza como la de Rosalía de Castro, que casi no dejaba sitio para ninguna más.

 La producción más importante de Coronado es la poética. Sus poemas fueron recogiéndose poco a poco en revistas, y más tarde, en 1843, se recopilaron en un volumen (Poesías) con prólogo de Hartzenbusch. En las posteriores ediciones de 1852 y 1872 se incorporaron nuevos poemas. Sin embargo, hasta hace poco no se ha podido conocer la totalidad de su obra.

Sus poemas más conocidos fueron recogidos en Poesías (1843) o Poesías de la señorita Carolina Coronado (1850).

Su talento como escritora, no estuvo exento de sinsabores por su condición de mujer, en una época en la que las poetas eran consideradas poco menos que “trastornadas”. Fue una figura relevante en su tiempo a la que se le asignó la incómoda etiqueta de miembro del grupo de “poetas menores”.

Os dejo dos poemas de amor "romántico"


El amor de mis amores 

¿Cómo te llamaré para que entiendas 

que me dirijo a ti, ¡dulce amor mío!, 

cuando lleguen al mundo las ofrendas 

que desde oculta soledad te envío? 

Aquí tu barca está sobre la arena; 

desierta miro la extensión marina; 

te llamo sin cesar con tu bocina, 

y no pareces a calmar mi pena. 

Aquí estoy en la barca triste y sola, 

aguardando a mi amado noche y día; 

llega a mis pies la espuma de la ola, 

y huye otra vez, cual la esperanza mía. 

¡Blanca y ligera espuma transparente, 

ilusión, esperanza, desvarío, 

como hielas mis pies con tu rocío 

el desencanto hiela nuestra mente! 

Tampoco es en el mar adonde él mora; 

ni en la tierra ni en el mar mi amor existe. 

¡Ay!, dime si en la tierra te escondiste, 

o si dentro del mar estás ahora. 

Porque es mucho dolor que siempre ignores 

que yo te quiero ver, que yo te llamo, 

sólo para decirte que te amo, 

que eres siempre el amor de mis amores


  ¡Oh, cuál te adoro!

¡Oh, cuál te adoro! con la luz del día
tu nombre invoco apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aún te llama exaltada el alma mía.

Tú eres el tiempo que mis horas guía,
tú eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se concentra cuanto existe,
mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

No hay canto que igualar pueda a tu acento
cuando tu amor me cuentas y deliras
revelando la fe de tu contento;

Tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi último aliento
abrasada en el aire que respiras.





sábado, 17 de octubre de 2020

El esfuerzo cotidiano de las mujeres: V Día de las Escritoras



Desde 2016 y gracias a una iniciativa de la Biblioteca Nacional de España, la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas, el lunes más cercano al 15 de octubre (festividad de Teresa de Jesús) se celebra el Día de las Escritoras. El objetivo es reivindicar la labor y el legado de las escritoras a lo largo de la historia y la principal herramienta para la celebración es la lectura de fragmentos representativos de sus obras. Este año esta fiesta es el 19 de octubre y su comisaria, Elvira Lindo ha querido destacar el trabajo y el esfuerzo de la mujer. 

La periodista y escritora ha destacado que la literatura femenina "está a menudo espoleada por una conciencia esencial del esfuerzo. La voz de las mujeres suele exhalar un aliento esforzado, una conciencia constante de que la vida siempre ha de exigirles más que a los hombres. De Teresa de Jesús a Idea Vilariño, de Luisa Carnés a Alfonsina Storni, pasando por Elena Fortún, Luz Pozo, Concha Méndez, Mercé Rodoreda, Circe Maia, Gabriela Mistral y tantas otras en cuya escritura se refleja el esfuerzo de vivir, la vida trabajada, el cansancio y la voluntad de cumplir, a pesar de las trampas del camino, con una vocación tozuda e intensa." 

Si pinchas AQUÍ podrás conocerlas




lunes, 12 de octubre de 2020

El poema de la semana

 Estos días se cita mucho una maldición china: “¡Ojalá vivas tiempos interesantes!”  y que mejor manera de vivirlos que volver a  empezar la semana con un poema.

En esta ocasión de la mano de la  poeta estadounidense, recién galardonada con el premio Nobel de LiteraturaLouise E. Glück. 



Es una poeta americana de origen judío húngaro. Nació en Nueva York el 22 de abril del 1943. En la actualidad, imparte clases de lengua inglesa en el Williams College en Williamstown, Massachussets, además de hacerlo también en la Universidad de Yale, donde ocupa la Cátedra de Literatura.

Ha escrito numerosos libros de poesía por los que ha recibido premios de gran prestigio. Ya en el año 1993 se alzó con el Pulitzer de poesía por su poemario The Wild Iris (El Iris Salvaje), que también le valió el premio William Carlos Williams de la Poetry Society of America. También ha resultado ganadora del premio Nacional de Poesía Rebekah Johnson Bobbit por su obra Ararat, del National Book Critics Circle Award por su obra The triumph of Achiles o del Academy of American Poet's gracias a su obra Firstborn. Su trayectoria profesional le ha permitido conseguir también la medalla al Mérito MIT o distintas becas de fundaciones como Guggenheim o Rockefeller. Tiene el honor de ser la 12ª poeta laureada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (2003-2004), tiempo durante el cual escribió otra de sus principales obras, Averno. Fuente: Lecturalia.

Leamos algunos de sus poemas, que para ella «no perduran como objetos, sino como presencias». «Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero. Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado», escribió la autora en «Proofs and Theories».



El vestido

En 1999, la escritora publicó «Vita Nova», con el que recibió el primer premio otorgado por los lectores del «New Yorker», además del premio Bollingen. Ahí encontramos «El vestido»

Se me secó el alma.
Como un alma arrojada al fuego,
pero no del todo,
no hasta la aniquilación. Sedienta,
siguió adelante. Crispada,
no por la soledad sino por la desconfianza,
el resultado de la violencia.
El espíritu, invitado a abandonar el cuerpo,
a quedar expuesto un momento,
temblando, como antes
de tu entrega a lo divino;
el espíritu fue seducido, debido a su soledad,
por la promesa de la gracia.
¿Cómo vas a volver a confiar
en el amor de otro ser?

Mi alma se marchitó y se encogió.
El cuerpo se convirtió en un vestido demasiado
grande
para ella.
Y cuando recuperé la esperanza,
era una esperanza completamente distinta.

Amante de las flores

En «Ararat» nos encontramos el poema «Amante de las flores». Flores, en fin, que son belleza y muerte, pero sobre todo fragilidad. 

En nuestra familia, todos aman las flores.

Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas:

sin flores, sólo herméticas fincas de hierba

con placas de granito en el centro:

las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras

llena de mugre algunas veces…

Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.

Pero en mi hermana, la cosa es distinta:

una obsesión. Los domingos se sienta en el porche de mi madre

a leer catálogos. Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de ladrillo.

Cada primavera, espera las flores.

Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende

que es mi madre quien paga; después de todo,

es su jardín y cada flor

es para mi padre. Ambas ven

la casa como su auténtica tumba.

No todo prospera en Long Island.

El verano es, a veces, muy caluroso,

y a veces, un aguacero echa por tierra las flores.

Así murieron las amapolas, en un día tan sólo,

eran tan frágiles…


 Podéis leer la opinión de uno de sus traductores al castellano, Abraham Gragera, en el artículo "Louise Glück, ascender a lo hondo".

La comunicación


 ¿Por qué es tan importante la comunicación?¿Qué sucede cuando nos comunicamos? ¿Qué elementos intervienen?¿Sólo podemos comunicarnos mediante palabras?¿Podemos no comunicarnos?


La comunicación consiste en el intercambio de mensajes entre dos o más seres con una intención determinada.


¿Cómo nos comunicamos?

El lenguaje verbal (lo que se dice) participa escasamente en la comunicación de emociones y sentimientos: apenas un 7%.Aproximadamente un 38% de la comunicación corresponde al lenguaje paraverbal (entonación, proyección, tono, énfasis, pausas, ritmo, etc.) y el 55% al lenguaje corporal (gestos, posturas, mirada, movimiento de los ojos, respiración, etc.).

                                                El proceso comunicativo

El proceso de transmisión y de recepción de información en cualquier acto de comunicativo requiere de los siguientes elementos:



Emisor: el sujeto del que parte la información (el que habla, escribe, canta etc.)

Receptor: el destinatario de la información que emitió el emisor (el que escucha, lee, baila etc.)

Mensaje: la información transmitida (lo que dijo, escribió, cantó etc.)

Código: el sistema o conjunto de signos que se combinan entre sí mediante reglas para poder formular el mensaje y que tanto emisor y receptor deben conocer (lenguaje hablado, escrito, musical etc.)

Canal: el medio físico por el que se transmite el mensaje (aire, papel, ondas de radio etc.)

Natural (cualquiera de los sentidos)

Artificial (la televisión, el ordenador, el teléfono . )

Contexto situacional: Circunstancias que rodean el acto comunicativo y lo condicionan (el lugar, el momento etc.)



                         Estamos COMUNICADOS...
                    pero ¿nos COMUNICAMOS?

                 Y TÚ  ¿ QUÉ PIENSAS? 


MUY IMPORTANTE: Para que se produzca la comunicación tienen que estar presentes TODOS y cada uno de los elementos de la comunicación mencionados.




Sin embargo, está claro que, en ocasiones, aunque nos digan exactamente lo mismo, no todas las personas lo interpretamos de la misma manera.




Entramos en la Morfología: La palabra


Hemos empezado nuestro estudio de la lengua por la parte que todos  tenemos (o creemos tener) más clara: la palabra. Y de estudiar la palabra se encarga la Morfología, que viene de morfo ("forma" en griego) y es la parte de la Lingüística que estudia la forma, la formación y las clases de palabras. 

Porque las palabras están formadas por unidades menores, también con significado, que llamamos "monemas". Así que para analizar la estructura (o sea, cómo está formada) una palabra, tenemos que ser capaces de dividir y clasificar los monemas que la integran. 

Dominarás esta parte de la Morfología si eres capaz de: 
  • Entender qué son los monemas, definirlos y reconocerlos.
  • Dividir las  palabras en monemas.
  • Clasificar los monemas
  • Utilizar los monemas para formar palabras a partir de otras, y reconocer cuándo una palabra está formada a partir de otra empleando morfemas.
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y para ello tienes que practicar, practicar, y practicar.


En esta página tenéis que unir lexemas y sufijos para formar palabras.

Aquí podrás dividir palabras en monemas.

En esta, podéis reconocer lexemas, sufijos y prefijos. 

Aquí tenéis un crucigrama para completar con palabras derivadas.

En esta y esta podéis formar palabras por prefijación.

 Aquí  debéis formar palabras derivadas empleando sufijos.

Aquí, crear palabras compuestas a partir de dos lexemas.

Este es un crucigrama sobre palabras compuestas.
este, un crucigrama sobre la formación de palabras.

En esta tenéis una actividad para distinguir  entre palabras simples, derivadas o compuestas.