jueves, 21 de mayo de 2020

Mitos griegos ...De amor y aventura



¿Qué es un mito?

La palabra mito proviene de la lengua griega (mythos). Originariamente significaba “palabra” o “habla” y, más adelante, también “relato” o “cuento”.

Un mito es una narración fabulosa que relata el origen de los elementos más importantes para una cultura. En este tipo de narración, los protagonistas son dioses o héroes. A diferencia de los relatos puramente fantasiosos, los mitos se originan en las creencias religiosas de una comunidad y, por eso, nos dicen acerca del modo en que una cultura considera el mundo natural y social que la rodea.
Todas las civilizaciones han atravesado un momento de su historia que es anterior al desarrollo del pensamiento racional y científico, y han buscado respuestas a sus temores, sus desconciertos y sus esperanzas a través de relatos que procuraban explicarlos.
De ese modo han creado historias que, hoy día, nos deslumbran con su belleza, como el mito griego que explica la sucesión de las estaciones a lo largo del año.


Según ese relato, Hades, el dios de los muertos, se había enamorado de la joven Perséfone y la llevó con él a su palacio en el mundo subterráneo. Pero esta acción planteó un grave problema: la madre de Perséfone era Deméter, la diosa de la agricultura.
Desesperada por la desaparición de su hija, Deméter cayó en una enorme tristeza, se aisló en una montaña y, en su ausencia, la tierra dejó de dar frutos. Zeus, el rey de los dioses, no pudo soportar esa desolación y envió a su hijo Hermes para que convenciera a Hades de dejar libre a la muchacha durante una parte del año. Por eso, decían los griegos, tenemos seis meses en que la tierra está triste y no da frutos, y otros seis en los que, al volver Perséfone con su madre, la tierra se alegra y florece.

Al principio, los mitos estaban ligados a ritos de tipo religioso.

¿Cómo surgieron los mitos?

En su origen, los mitos son relatos anónimos. No sabemos quién fue el primero en contar un mito, porque los mitos pertenecen al alma de un pueblo.
Otra característica de los mitos es que las acciones que narran se ubican en un tiempo indefinido y en lugares poco precisos. Surgen porque todos los pueblos, en algún momento de su historia, sintieron la necesidad de explicar el universo, los orígenes de la Tierra, de su gente, de sus costumbres y tradiciones, y también los fenómenos naturales.

Muchas civilizaciones de distintos lugares del mundo y en diversos momentos históricos buscaron explicar los mismos hechos, sucesos o fenómenos por medio de los mitos. Por eso, no debe extrañarnos que culturas tan diferentes como la griega, la egipcia o la maya, entre muchísimas otras, hayan creado relatos míticos que explican, por ejemplo,la sucesión de las estaciones a lo largo del año. Y tampoco debe sorprendernos que esos relatos no sean iguales: cada cultura, cada civilización, elaboró sus propios mitos siguiendo sus creencias y su modo de entender el mundo, y los adecuó a aquello que es creíble para los integrantes de cada comunidad en particular.

Para nosotros, los mitos hoy por hoy pueden ser tomados como pura fantasía porque nos presentan hechos y personajes sobrenaturales; sin embargo, es importante recordar que, para las civilizaciones que les dieron origen, narraban historias que se consideraban verdaderas: cada pueblo necesitó comprender su entorno, su naturaleza, para poder sentirse más seguro, y los mitos colaboraron para que eso sucediera.

Los mitos griegos

La mitología griega comprende el conjunto de mitos pertenecientes a los antiguos griegos —un pueblo cuyos orígenes se remontan a aproximadamente 1.200 años antes de Cristo y alcanzó su esplendor en el siglo v antes de nuestra era— y que fueron reelaborados por la civilización romana cuando invadió Grecia e incorporó gran parte de su cultura y su religión.

 Esos mitos cuentan historias de dioses y de héroes, relatan el origen del mundo y explican, también, fenómenos naturales. Los dioses de la mitología griega tenían figura humana y personificaban las fuerzas del universo; por ejemplo, el rayo, la furia del mar, el misterio del mundo subterráneo, el amor y la discordia.

Al igual que los hombres, los dioses a veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras veces eran vengativos o celosos. Los humanos solían solicitarles el favor de sus poderes y, para obtenerlo, sacrificaban bueyes o corderos. Sin embargo, esos sacrificios no eran siempre efectivos, ya que los dioses griegos se comportaban de manera muy caprichosa.
Al igual que lo sucedido con otras culturas, los mitos griegos comenzaron siendo de tradición oral —es decir, se contaban de padres a hijos— y, por lo tanto, nunca se transmitían exactamente de la misma manera. Cada vez que alguien contaba una de esas maravillosas historias podía agregarle algún detalle o quitarle algún otro; pero siempre los personajes, la historia y el sentido general del mito mantenían la esencia de su origen.

Con el correr del tiempo y la aparición de la escritura, los mitos fueron incorporados a diversas obras literarias. Así llegaron a nuestros días y de ese modo podemos conocerlos y seguir disfrutando de ellos.


Entre las obras más importantes inspiradas en los mitos griegos se encuentran la Ilíada y la Odisea —dos poemas épicos atribuidos a Homero—, la Teogonía y Trabajos y días —dos poemas didácticos escritos por Hesíodo—, y las tragedias compuestas por Esquilo, Sófocles y Eurípides. 

En el mundo romano, la obra fundamental es el extenso poema llamado Las metamorfosis, de Ovidio. 

Desde el Olimpo

El monte Olimpo es una de las mayores elevaciones de Grecia. Según la mitología, en la cima de ese monte vivían los principales dioses, que por ese motivo se conocían con el nombre de dioses olímpicos.
Los dioses olímpicos eran: Zeus, Hefesto, Atenea, Apolo, Hermes, Artemisa, Poseidón, Eros, Afrodita, Ares, Dioniso, Hades, Hestia, Deméter y Hera.
Los griegos habían elaborado muchas fantasías acerca de cómo era el hogar de los dioses. Se lo imaginaban como una mansión grandey espaciosa, donde los dioses formaban una sociedad que estaba organizada en función de la autoridad mayor, que era la del dios Zeus.

Zeus (Júpiter para los romanos) era el dios del cielo y del rayo: junto a su esposa Hera (la Juno romana) gobernaba a los dioses del monte Olimpo como si fuese un gran jefe al que todos acudían. Su hermano Poseidón (el Neptuno de los romanos) tenía poder sobre los mares y Hades (el Plutón de los romanos) reinaba sobre el mundo subterráneo. Eros (Cupido) y Afrodita (Venus) eran las divinidades del amor; Ares (Marte), el dios de la guerra; Atenea (Minerva) era también una diosa combativa que representaba la sabiduría y protegía las técnicas; su hermano Apolo simbolizaba la claridad del Sol y sus atributos eran el arco y la lira; Artemisa (Diana) era la protectora de la vida silvestre y se la relacionaba con la Luna, y Hermes (Mercurio) era el guardián del comercio y el mensajero de los dioses. Hefesto (Vulcano) era el herrero de los dioses, mientras que Dioniso (Baco) era el dios del vino.


Dioses, héroes y mortales

Los dioses olímpicos eran seres inmortales y todopoderosos. Su bebida era el néctar y su comida, la ambrosía, sustancias exquisitas relacionadas con la inmortalidad. Tenían forma humana y sus sentimientos eran similares a los de los seres humanos. Sentían envidia, amor, celos, ira, alegría, y reaccionaban como puede reaccionar cualquier mortal: se enojaban, planeaban venganzas, ayudaban a sus favoritos, hacían sufrir a aquellos con quienes se enojaban, se peleaban, se enamoraban, discutían y se reconciliaban. A diferencia de los seres humanos, los dioses del Olimpo poseían el don de la belleza y la juventud eterna; podían llegar a sufrir, pero jamás morían. A menudo se presentaban ante los mortales asumiendo “disfraces” de animales o haciéndose pasar por seres humanos.

Muchas veces los dioses engendraban hijos con seres humanos. Los descendientes de esas uniones eran héroes y heroínas (o semidioses), que tenían algunas características exclusivas de los dioses y otras de los mortales. Poseían dones y poderes especiales; pero, a diferencia de los dioses, eran mortales. Los héroes estaban en contacto con los dioses y se vinculaban con ellos para que los ayudaran a vencer, con sus poderes, los obstáculos y las dificultades que se les presentaban.



Algunos de los muchísimos héroes de la mitología griega son Heracles, Helena y Eneas. Heracles (Hércules, para los romanos), hijo del dios Zeus y la mortal Alcmena, tenía una enorme fuerza. Helena, hija de Zeus y Leda, era famosa por su belleza. Eneas, uno de los héroes que combatieron en la guerra de Troya, había nacido de la unión de la diosa Afrodita con Anquises, un mortal.

En la mitología griega también existen las deidades menores o secundarias, como las ninfas, las cuales están vinculadas con diversos elementos de la naturaleza. Además, son frecuentes las criaturas fantásticas: los monstruos, como Medusa, o los seres que son mitad animal y mitad humano, como las sirenas o los centauros.



Si quieres leer y conocer algunos de estos dioses y los mitos relacionados con ellos, entra en el Aula Virtual.

lunes, 18 de mayo de 2020

Romeo y Julieta. W. Shakespeare


Según la enciclopedia británica se trata del más grande escritor de todos los tiempos, figura única de la historia de la literatura. Shakespeare inaugura con sus obras de teatro un nuevo estilo dramático que cautivó al público del  S.XVI y XVII y que sigue fascinando a los espectadores de hoy. 
  • Los aforismos: Las obras de Shakespeare están llenas de sentencias que han llegado a nuestros días. Desde el “ser o no ser, ésa es la cuestión” a “mi reino por un caballo”, pasando por “el que va demasiado aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio”. 
  • El teatro: Cuatro siglos después sus obras siguen siendo referentes y las más representadas en teatros de todo el mundo. Puedes empezar por conocer las características del teatro isabelino y después comparar una tragedia como Romeo y Julieta, con una comedia como Mucho ruido y pocas nueces. ¿En qué se parecen? ¿Qué las diferencia? ¿Tienen la misma estructura?

  • En el cine: La mayoría de las obras que escribió Shakespeare han llegado a la gran pantalla en diversas ocasiones. La película Shakespeare in Love, además de recrear un momento de la vida del autor en el que pierde la inspiración, nos sirve para conocer la sociedad de los siglos XVI y XVII, el papel de la mujer y las características del teatro isabelino.
ROMEO Y JULIETA




Basada en el poema “La trágica historia de Romeo y Julieta” (1562), de Arthur Brooke que a su vez estaba basado en otros, como el cuento del italiano de Mateo Bandello, Shakespeare nos narra cómo a veces la vida traza historias de amor muy distintas a los planes que tienen pensado para cada uno de ellos.
Y es que esta vez vamos a adentrarnos en la historia de Julieta y Romeo, dos jóvenes de distintas familias que se enamoran perdidamente de la persona equivocada, narrando así este amor imposible lleno de intensidad, deseo y pasión propio de las historias de amor prohibido y secreto a la par que la firme oposición a la relación por parte de sus familias, dándole esos tintes trágicos a la obra.
El libro está en el Aula Virtual

"En un lugar de la Mancha...." EL QUIJOTE: El libro de los libros





Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia; otros, por el de la adulación servil y baja; otros, por el de la hipocresía engañosa, y algunos, por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda; pero no la honra. Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean; y siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas,..."
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
 "El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha" (1615), Capítulo XXXII

A principios del XVII aparece la obra literaria más influyente, leída, comentada y admirada de todos los tiempos, cuyo autor, Miguel de Cervantes, comenzó a escribirla como una obra menor, cómica, con la única, clara y concreta intención de acabar con los libros de caballerías, de los que es una parodia. Y efectivamente, lo consiguió, porque tras el Quijote ningún autor serio volvió a escribir uno de aquellos libros. Pero la obra fue mucho más allá. Lo que, seguramente, en principio iba a ser un relato corto, al estilo de los Novelas Ejemplares, fue cobrando vida, extensión y profundidad hasta convertirse en lo que es hoy: el libro de libros, síntesis de los relatos de su tiempo, realistas e idealistas (es una novela idealista situada en la realidad de la España del XVI) y una reflexión sobre la literatura en todos  sus aspectos; una parodia que se puede disfrutar sin tener ni idea de cómo era lo parodiado, y la primera novela moderna, porque a diferencia de los relatos modernos no cuenta hechos sino vivencias, es decir, cómo los hechos afectan al personaje, que es lo que realmente importa.

El Quijote es la historia de un soñador que se atrevió a vivir su sueño, aunque ese sueño fuera una locura para el mundo en que le tocó vivir. Un soñador, que en cuanto tuvo que renunciar a ese sueño, enfermó para morir, pero cuyo sueño contagió y arrastró a muchos otros personajes a lo largo de las dos partes de las que consta la novela. El principal, Sancho Panza, un campesino bonachón cuya existencia se vio sin duda iluminada por la locura de su vecino, el hidalgo al que antes de la locura apodaban "el bueno" y que como caballero andante llevó el sobrenombre de "Caballero de la Triste Figura". Porque el Quijote, que mueve a risa y está escrito con una sonrisa, tiene un trasfondo de tristeza: la de tener que vivir en un mundo en el que los caballeros andantes, sus ideales, su heroísmo, su amor y sus aventuras solo pueden ser una locura.

El Quijote es un libro sobre la literatura, y sobre la sociedad en que surgió y vivió su autor, a caballo entre el optimismo renacentista y el desengaño barroco, y sobre la vida humana, que no es más que un pulso entre nuestros sueños y la realidad. Un libro ante todo divertido (y esa fue la principal razón de su éxito), pero que como quiso su autor, y expresó en el prólogo, puede tener (y ha tenido) muchas lecturas. Tantas como lectores. 

Mientras tanto, y aunque es difícil señalar qué es lo importante en esta inmensa novela, que toca todos los temas, plagada de personajes, y momentos, y situaciones, y estilos, e ingredientes distintos, aquí os dejo lo fundamental que tenéis que conocer (y saber reconocer en los textos) de ella:

Publicación



En 1605 aparece la 1ª parte de la obra con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato: hubo varias ediciones en ese año y los siguientes. En 1615 aparece la segunda parte con el título de El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha. En los diez años transcurridos entre ambas, se publicó una segunda parte apócrifa firmada por otro escritor con el pseudónimo de Avellaneda. Este hecho molestó profundamente a Cervantes, que en su obra de 1615 insiste (casi obsesivamente) en demostrar la falsedad de esa novela, que influye así decisivamente en la creación de esta segunda parte.


Estructura
Diversos aspectos confluyen en la estructuración de la novela:

1) Las dos partes.- más que una división meramente externa, muestran grandes diferencias entre sí, sobre todo en cuanto a la evolución de los personajes principales:

-En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación caballeresca (donde hay molinos ve gigantes, por ejemplo); en la segunda, en cambio, la ve como es y son los demás personajes los que la convierten en aventuras caballerescas.

-En la primera parte hay una serie de relatos intercalados (la novela del “Curioso impertinente”, la historia de los pastores Marcela y Grisóstomo, la historia del cautivo, la historia de Dorotea y Fernando), pertenecientes a distintos géneros de los relatos idealistas del Renacimiento. Cervantes fue criticado por esta ruptura de la unidad argumental y en la segunda parte se centró únicamente en las aventuras de los dos personajes principales: D. Quijote y Sancho.


2) Las tres salidas.- las dos primeras salidas se narran en la primera parte, la última en la segunda. Hay un paralelismo claro entre ellas: preparación, salida, serie de aventuras y vuelta a la aldea. Las tres vueltas a casa son cada vez menos triunfantes, D. Quijote va siendo progresivamente derrotado por la realidad y va perdiendo optimismo y empuje: la primera vez regresa armado caballero; en la segunda enjaulado de forma humillante y en la tercera se produce el derrumbamiento total del personaje y su ideal caballeresco: vuelve derrotado por “el caballero de la Blanca Luna” (que no es otro que su vecino el bachiller disfrazado), para morir tras haber recuperado la razón.




3) La parodia.- es un elemento estructurador además de la técnica fundamental empleada por Cervantes. La estructura es una parodia de los libros de caballerías, y por ello sigue su disposición general en capítulos, personajes, encadenamiento de aventuras, personaje itinerante, etc.
Génesis e intención 

Cervantes afirma en el prólogo de la obra: “no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”. Y efectivamente, lo consiguió: tras su publicación, no volvieron a escribirse. Pero el Quijote trasciende absolutamente esa sencilla intención.
Es muy posible que la primera idea de Cervantes fuese escribir una novela breve (que correspondería a la primera salida), pero después, viendo las inmensas posibilidades que ofrecía la obra, la ampliaría hasta lograr la profundidad y complejidad de esta novela universal.


Personajes 


En la obra aparece una inmensa variedad de personajes, muchos de ellos representativos de tipos propios de la época. Sin embargo, todos están perfectamente individualizados. Pero la maestría de Cervantes es especialmente relevante en la creación de los dos protagonistas, que forman parte ya de la cultura universal, y que han sido objeto de especial atención por parte de la círitica.

D. Quijote y Sancho representan dos radicales y universales actitudes humanas: la subjetividad frente a la objetividad, el idealismo frente al realismo, el idealismo frente al materialismo, el heroísmo frente al espíritu práctico. Estas actitudes no sólo se dan en individuos diferentes, sino que son dos tendencias profundas, presentes en el alma humana, en lucha constante y predominando una u otra según la persona y el momento. Quijote y Sancho simbolizan dos modos de ser, dos tendencias a las que ningún ser humano escapa.


A diferencia de los personajes de los libros de caballerías ( y de los otros relatos de la época) los personajes del Quijote son complejos y redondos. Lejos de los personajes tipo de las ficciones idealistas, son seres individualizados, con múltiples matices y en constante evolución. Así, D. Quijote, a pesar de su locura, tiene momentos de gran cordura y Cervantes pone en su boca agudas reflexiones sobre temas importantes en la época (el tópico de las armas y las letras, por ejemplo). Y a pesar de ser un personaje ridículo en muchos momentos, en otros quedan ensalzados sus ideales heroicos, su valoración del honor, el respeto, el amor o la ayuda a los necesitados. Del mismo modo, Sancho, descrito en un principio como un campesino “de poca sal en la mollera”, muestra en algunos pasajes la agudeza propia del sentido común y la sabiduría popular ( por ejemplo, cuando ejerce como gobernador en la falsa ínsula de Barataria)


Especial atención merece la evolución de ambos personajes, por su relevancia para el sentido de la novela.

A lo largo de la obra, y según se van relacionando, asistimos al proceso de sanchificación de D. Quijote y quijotización de Sancho; es decir, se va produciendo un entrecruzamiento entre realismo e idealismo. 
En la primera parte, Don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación, mientras Sancho trata de avisarlo y persuadirlo. El caballero va instruyendo a Sancho en el mundo caballeresco.

 En la segunda parte, D. Quijote se acerca cada vez más al mundo de la realidad objetiva: la ve como es y el resto de los personajes la convierten en aventuras caballerescas. Al mismo tiempo, va perdiendo empuje progresivamente. Además Sancho se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión en la Ínsula Barataria. Todo ello desemboca en el entrecruzamiento final del idealismo de Don Quijote con el realismo de Sancho. Por tanto, hay un progresivo acercamiento de las posturas inicialmente contrapuestas de don Quijote y Sancho (idealismo-realismo) hacia un equilibrio e, incluso, entrecruzamiento final. Don Quijote, enfermo, poco antes de morir, recupera la razón y se arrepiente de su locura:


“-Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en le mundo.


-¡Ay! –respondió Sancho, llorando- . No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años. Mire no sea perezoso, sino levántese de esa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado”.


El idealista y el realista han intercambiado, finalmente, sus papeles. Esta parece ser la visión de la naturaleza humana que Cervantes quiso ofrecer en la obra: plasmar la lucha, individual y social, entre ambas tendencias.

A pesar de la universalidad de ambos personajes, están completamente individualizados: son personajes concretos que se van haciendo según van viviendo literariamente (como sucede en la vida misma)


Temas
Muchos son los temas que aparecen a lo largo de la obra; pero los más importantes son:


1.- Lo caballeresco: es el tema central de la obra, que aparece de varias formas: como parodia de los libros de caballerías, como locura del personaje y como anacronismo, ya que el ideal caballeresco que pretende resucitar el hidalgo va contracorrriente en un mundo prosaico, materialista y lleno de lacras que no puede asimilar dicha actitud. A pesar de la ridiculización constante de los libros de caballerías, hay cierta nostalgia de los ideales que había detrás: el heroísmo, la defensa del amor, la igualdad, la libertad, la justicia, la verdad, la honradez, la belleza, la caridad.


2.- El choque entre los ideales y los límites que impone la realidad (y el choque entre fantasía y realidad).- tema relacionado con el caballeresco, que subordina a todos los demás. En muchos momentos se percibe la idea de que el que tiene ideales diferentes, aunque sean elevados, es tomado por un loco. D. Quijote fracasa, y sus ideales sirven de poco al situarse en una realidad prosaica.


3.- El amor.- aparece como un sentimiento ideal en el personaje de D Quijote: es una de sus motivaciones, y siente por Dulcinea (a la que él mismo creó transformando a la labradora Aldonza Lorenzo en un ideal) un amor platónico e idealizado, totalmente literario, con rasgos del amor cortés. En las historias secundarias y en los personajes secundarios, se siguen los tópicos de la época y se ambienta según los distintos géneros propios de momento (pastoril, morisco, etc.)


4.- La literatura.- El Quijote es una obra metaliteraria; es literatura sobre la literatura, que aparece de varias formas: hay diálogos entre los personajes sobre los libros de caballerías, se cirtican géneros y obras concretas, en la segunda parte (1615) se habla de la primera (1605) y del Quijote de Avellaneda... Por otra parte, el narrador habla del proceso de creación, critica sus fuentes, explica sus omisiones. Además, la obra habla también de cómo se debe leer, respetando el “pacto de ficcionalidad”: don Quijote enloquece por creer que son verdad histórica y real las fantasías de los libros de caballerías.



Técnicas y estilo

-La parodia: es la técnica fundamental y que afecta a todos los aspectos de la obra: estructura, capítulos, títulos, narrador, aventuras, lenguaje altisonante y arcaizante...

-La ironía y el humor

-Diálogos y monólogos: el diálogo (abundantísimo en la obra, casi tanto como los fragmentos narrativos) es el medio por el que los personajes se dan a conocer y se relacionan como seres independientes y vivos.

-Perspectivismo:- en la novela se produce un constante juego de perspectivas: la variedad de perspectivas que confluyen sobre una misma realidad son las que la definen. Por ejemplo, la combinación de varios “autores ficticios” (el narrador cristiano, el traductor morisco, el historiador moro Cide Hamete ); la multitud de visiones de los personajes sobre una misma realidad (molinos/ gigantes, bacía /yelmo)

-Juego entre realidad y ficción: Por ejemplo, se insiste en tratar a los personajes como reales, en la historicidad de la historia; se mezclan elementos reales e históricos en el mundo de ficción (mención a personajes históricos, escritores, obras literarias.... aparece mencionado el propio Cervantes, y en la segunda parte de 1615 aparece como un elemento más la primera de 1605, que los personajes han leído y comentan)


-Riqueza lingüística: en la obra están presentes todos los registros (a veces parodiados), desde el más poético al más coloquial, desde el más sublime al más humorístico.. Es especialmente importante el uso del lenguaje como un elemento caracterizador de los personajes: D. Quijote utiliza el lenguaje arcaizante y altisonante de los libros de caballerías; Sancho usa un lenguaje popular, abusa de los refranes y se equivoca frecuentemente... Al final, Sancho utiliza con soltura el vocabulario caballeresco y D. Quijote empieza a utilizar refranes, de forma paralela a sus respectivas “quijotización” y “sanchificación”.


Significado


Dada la complejidad y profundidad de la obra, se han dado múltiples interpretaciones de la misma. Destacaremos tres:


1.- Existencial.- la obra plasmaría un aspecto universal de la existencia humana: la constante lucha entre los propios ideales y la realidad. Se basa en el simbolismo de los personajes de D. Quijote y Sancho y su evolución (aspectos explicados más arriba)


2.- Literario.- El significado literario de la obra es también importante y múltiple:


-Por una parte, es una síntesis crítica y práctica de la narrativa de su tiempo, fundiendo elementos de los relatos realistas y los idealistas, y proponiendo un equilibrio entre realidad y ficción basado en el concepto de “verosimilitud”

-Por otra, la novela es una reflexión sobre el propio proceso de creación literaria

-Además, su trascendencia literaria hacia el futuro es fundamental, ya que se considera la primera novela moderna (precisamente por las diferencias que presenta con las novelas de su tiempo): por la creación de un mundo novelesco completo y complejo, por el afán de verosimilitud, por la evolución de los personajes (característica fundamental de la novela moderna frente a los relatos anteriores) , por la adecuación del lenguaje a los distintos personajes, y por que su argumento narra una experiencia existencial (la formación de la personalidad en contacto con el mundo, la vivencia personal)

3.- En relación con su época, la obra refleja la crisis del imperio y de los valores caballerescos y militares, y la actitud de una sociedad que asiste a los primeros síntomas de decadencia. El anacronismo de D. Quijote y su ideal caballeresco es el anacronismo de los ideales del Renacimiento ante la crisis del XVII, y su fracaso es el fracaso de esos ideales, el mismo fracaso que originó el desengaño barroco.

Textos del Quijote


Para conocer el Quijote, nada mejor que leerlo desde el principio. Pero si tal empresa os parece ardua, y el volumen del libro os lo hace poco apetecible, yo os invito a probar con algún fragmento. 

Podéis echarle un vistazo  al índice, y darle alguna oportunidad al capítulo cuyo título os invite a ello, sea por el motivo que sea. 
Para ello, aquí tenéis una edición de la primera parte, del diario El Mundo, que actualiza la lengua, y aquí la edición de ambas partes del Centro Virtual Cervantes. 

Aquí os dejo  una selección de fragmentos que os pueden acercar a algunos de los momentos o aspectos fundamentales de la obra.

De la Primera Parte, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, publicada en 1605, podéis probar a  leer...:

                 El Prólogo  en el que Cervantes emplea el tópico de la falsa modestia (o quizás no tan falsa en este caso, porque él era consciente de que un libro paródico podía no ser tomado demasiado en serio, o incluso lograr el desprecio del "desocupado lector" al que se dirige). Y lo que logra aquí Cervantes con la maestría de su pluma es la complicidad del lector para que acoja de buen talante una obra sin la carga de erudición y seriedad que solía acompañar a los grandes títulos que se publicaban entonces.                

   Por supuesto, el primer capítulo, en el que asistimos al nacimiento del personaje de Don Quijote, que se hace a sí mismo imitando lo que él había leído en los libros de caballerías, fingiendo que la realidad imita a la ficción; en este caso, la vida a la literatura. Y este juego entre realidad y ficción, o entre vida y literatura, será una de las constantes y geniales hallazgos de la obra. 
            
En el Capítulo II asistimos a la primera salida de D. Quijote, en la que el personaje se va solo de su pueblo, y le habla a su narrador (ese "sabio encantador" que será "cronista de esta peregrina historia"... o sea, el propio Cervantes), consciente de que como caballero andante tendrá su libro de caballerías (que es precisamente el que este que estamos leyendo), y dispuesto a conseguir ser armado caballero, requisito para poder lanzarse a buscar aventuras por el mundo. Y continúa el juego, también parodia de los libros de caballerías, con esos "autores" que han escrito sobre Don Quijote, y que son la fuente que el narrador maneja para constar su historia

          

  En ese mismo capítulo llega, por fin, D. Quijote, a una venta: lugar de paso para viajeros y de encuentro de múltiples personajes, que tendrá un papel muy importante en una historia como esta, con un protagonista itinerante. Pero eso sí, D. Quijote la transforma, con su imaginación caballeresca, en un castillo, para regocijo del ventero socarrón que se encontrará en ella.  


     
 Y ese mismo ventero socarrón será el que lo arme caballero en el Capítulo III, y le hará las recomendaciones prácticas (llevar dinero y ropa limpia, por ejemplo) a las que nunca se alude en los libros de caballerías, pero tan necesarias, que harán volver a D. Quijote por primera vez a su pueblo, eso sí, para volver a salir de nuevo, a buscar aventuras, ya como caballero.

Tras su vuelta a casa, y mientras él duerme, sus allegados, preocupadísimos por la "chaladura" del maduro hidalgo, deciden poner remedio quemando lo que consideran su causa: la biblioteca entre cuyos volúmenes había perdido el juicio. Pero deciden hacer una selección en los libros antes de quemadlos, por si alguno pudiera ser salvado. Así, Cervantes va poniendo en boca del cura y el barbero una crítica de algunos de los títulos mas leídos y conocidos de su tiempo. Algunos, del propio Cervantes. 

Se trata del famosísimo y "donoso" escrutinio.



  Don Quijote no ceja en su empeño: es más, decide buscar escudero, que era ya lo único que le faltaba para ser un caballero andante en condiciones. Y para tal puesto se busca a su vecino Sancho Panza, contrapunto genial y hallazgo feliz, clave para que la novela creciese por sí sola yendo mucho más allá del propósito inicial de su autor. Comienza así la divertidísima instrucción del campesino en el mundo caballeresco, y la sempiterna promesa de una ínsula que gobernar como futuro premio por sus servicios.

        Y por fin, llega la primera aventura, que se ha convertido en todo un símbolo del personaje: la de los molinos de viento que D. Quijote cree  gigantes. Y el primer choque con la realidad, que el protagonista soluciona, como siempre en esta primera parte, con la misma imaginación caballeresca que lo había provocado.


Tras esa primera aventura, llega la segunda, en la que ya se ven implicados nuevos personajes: en este caso, unos frailes de San Benito, atónitos -y un poco asustados- ante  la figura del caballero que los toma por secuestradores de princesas. Aventura representativa de cómo suceden las cosas en esta primera parte: D. Quijote transforma la realidad, Sancho intenta inútilmente avisarle y detenerlo, y finalmente, alguien -generalmente el pobre Sancho- se lleva algún palo.

De la Segunda Parte, publicada en 1615 y titulada El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, os propongo los siguientes fragmentos:

                  En el Capítulo III, antes de la tercera salida de nuestro protagonista, se recoge el diálogo entre el bachiller Sansón Carrasco (que tendrá un papel fundamental en la obra), D. Quijote y Sancho acerca del libro que cuenta sus hazañas (es decir, la primera parte de la obra, de 1605, que los personajes han leído y comentan). De este modo, los personaje se sitúan en el mismo plano de realidad que los lectores, en un juego entre realidad y ficción insuperable, que es uno de los muchísimos aciertos y rasgos de sorprendente modernidad de la novela.

 La treta que urde Sancho para encontrar a Dulcinea y salir así airoso de una petición de su amo y que es representativa de cómo suceden las cosas en esta segunda parte. En la primera, D. Quijote había pedido a Sancho que le llevara una carta a Dulcinea, y ante la dificultad del encargo,


Sancho había optado por mentirle a su amo, y decirle que había entregado esa carta cuando no era así, inventándose todos los detalles del supuesto encuentro con Dulcinea. Así que ahora D. Quijote lo manda de nuevo a buscarla, y Sancho buscará como solución lo que es común ahora: utilizar la locura de D. Quijote para intentar engañarle y transformar  la realidad, que él ya ve tal cual es, para hacérsela ver acorde a los libros de caballerías. Empieza el entrecruzamiento entre ambos, y la evolución de los dos personajes es más que evidente.

 En "El caballero de la Blanca Luna" asistimos al reto e inevitable derrota de Don Quijote, que se ve vencido por su propia fantasía (a la que, de nuevo, dan cuerpo el resto de los personajes) y obligado por su propia palabra de caballero a volver a su pueblo y renunciar a su locura... o a su sueño... o a lo que sea...


 Y efectivamente, vuelve a su pueblo vencido y sin su sueño, y quizás por ello, cae enfermo, recupera la cordura (¿o pierde la locura?) y decide hacer un sensato testamento, sin ceder ni ante los ánimos que le da el antes materialista y práctico Sancho de levantarse de la cama y buscar otro sueño.

   
 Y finalmente, D. Quijote muere, e insiste Cervantes en ello para que ningún otro autor, distinto del autor ficticio que él creó para don Quijote (el moro Cide Hamete Benengeli) vuelva a inventarse hazañas falsas sobre él, como había hecho el "tordesillesco" Avellaneda con su Quijote apócrifo, que tanto había herido al manco de Lepanto. Y termina recordando cuál había sido su propósito al escribir la obra, que, aunque cumplido, puede ser fácilmente olvidado.



Porque con este propósito le salió sin querer la que es, de momento, la novela más grande, profunda, compleja, divertida y melancólica de todos los tiempos. Y todo eso, al mismo tiempo, que tiene aún más mérito.