domingo, 9 de mayo de 2021

El poema de la semana

 JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD (Jerez de la Frontera, 11 de noviembre 1926-Madrid 9 de mayo 2021) .

 

 

 

 

 

 


"Que la tierra de Argónida te sea leve*

 


Espera

Y tú me dices

que tienes los pechos vencidos de esperarme,

que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,

que has perdido hasta el tacto de tus manos

de palpar esta ausencia por el aire,

que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

 

Y tú me lo dices que sabes

que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,

de golpear mis labios con la sed de tenerte,

de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,

una nueva manera de rescatarte en besos

desde la ausencia en la que tú me gritas

que me estás esperando.

 

Y tú me lo dices que estás tan hecha

a este deshabitado ocio de mi carne

que apenas sí tu sombra se delata,

que apenas sí eres cierta

en esta oscuridad que la distancia pone

entre tu cuerpo y el mío. 
 
(De las Adivinaciones, 1951). Accésit Premio Adonais. 
Homenaje a Antonio Machado en Collioure. De izquierda a derecha, en la parte de arriba: Blas de Otero, José A. Goytisolo, Ángel González, José A. Valente y un desconocido. En la parte de abajo: Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costabreda, Carlos Barral y J.M. Caballero Bonald 
Caballero Bonald con otros poetas de la Generación del 50 en el Homenaje a Antonio Machado en Collioure en 1959. Sentado, el primero por la derecha.

SUMMA VITAE.

De todo lo que amé en días inconstantes

ya sólo van quedando

rastros,

              marañas,

                               conjeturas,

pistas dudosas, vagas informaciones:

por ejemplo, la lluvia en la lucerna

de un cuarto triste de París,

la sombra rosa de los flamboyanes

engalanando a franjas la casa familiar de Camagüey,

aquellos taciturnos rastros de Babilonia

junto a los barrizales suntuosos del Éufrates,

un arcaico crepúsculo en las Islas Galápagos,

los prolijos fantasmas

de un memorable lupanar de Cádiz,

una mañana sin errores

ante la tumba de Ibn'Arabi en un suburbio de Damasco,

el cuerpo de Manuela tendido entre los juncos de Doñana,

aquel café de Bogotá

donde iba a menudo con amigos que han muerto,

la gimiente tirantez del velamen

en la bordada previa a aquel naufragio.

 

Cosas así de simples y soberbias.

 

Pero de todo eso

                               ¿Qué me importa

evocar, preservar después de tan volubles

comparecencias del olvido?

 

Nada sino una sombra

cruzándose en la noche con mi sombra.

(De Manual de Infractores, 2005) .

 Doñana, 50 años después

 
José Manuel Caballero Bonald.
Poeta, novelista, ensayista, memorialista.
Apasionado por la literatura, el flamenco y el mar.
De padre cubano y madre de ascendencia nobiliaria francesa, afincada en Andalucía en el s.XIX.
Estudió Náutica y Astronomía en Cádiz y se licenció en Filosofía y Letras en Sevilla (1952).
Miembro de la Generación del 50.
Premio Cervantes en 2012. Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2004, Premio Nacional de Poesía 2006 por "Manual de Infractores".
Desde 1998 se creó la Fundación Caballero Bonald, con sede en su casa natal en Jerez.
Insólito autor por su abundante obra, cumplidos los 70 años.
Para conocer su abundante obra en verso y narrativa :
Muere Caballero Bonald (Cope)
 

lunes, 3 de mayo de 2021

San Juan de la Cruz, Cantar del alma (Aunque es de noche)/Rosalía. Poema hecho canción

Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!" ( Romanos,11:33)

Efectivamente, "los caminos" para acercar la poesía son "inescrutables". Una cantante del siglo XXI, Rosalía,  con un poeta místico del siglo XVI, San Juan de la Cruz.



Un poema de San Juan de la Cruz “Aunque es de noche”  que, en realidad, el poema es “Qué bien sé yo la fonte” que el místico escribió durante su encarcelamiento en Toledo en 1578.

Padeció 9 meses de cautiverio en los que incluso se le privó de celebrar misa. Aún sin contar con papel, compuso las 31 primeras estrofas del Cántico espiritual, varios romances y este poema que cantaba durante su reclusión para consolarse. 

Rosalía no es la primera artista en versionar esta canción, de hecho el cantaor flamenco Enrique Morente ya lo hizo. Fue en un disco que lanzó en el año 1983, llamado Cruz y Luna. Un álbum en el que este veterano de la música, hizo un repaso por algunos de los poemas cristianos más relevantes. Por ejemplo, también canta 'Encima de las corrientes' o 'Un pastorcito', poemas de San Juan de la Cruz.

CANTAR DEL ALMA

¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche!.
I
Aquella eterna fonte está ascondida.
¡Que bien sé yo do tiene su manida
aunque es de noche!
II
Su origen no lo sé pues no le tiene
mas sé que todo origen della viene
aunque es de noche.
III
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben della
aunque es de noche.
IV
Bien sé que suelo en ella no se halla
y que ninguno puede vadealla
aunque es de noche.
V
Su claridad nunca es escurecida
y sé que toda luz de ella es venida
aunque es de noche.
VI
Sée ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos cielos riegan y a las gentes
aunque es de noche.
VII
El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente
aunque es de noche.
VIII
El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede
aunque es de noche.
IX
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida
aunque es de noche.
X
Aquí se está llamando a las criaturas
y de esta agua se hartan, aunque a escuras
porque es de noche.
XI
Aquesta viva fuente que deseo
en este pan de vida yo la veo
aunque es de noche.

Rosalía & Raül Refree – Aunque es de noche (San Juan De La Cruz)

Rosalía – Aunque es de noche

Enrique Morente ‘Cantar del alma’ Voces Búlgaras (Aunque es de noche)

La Rosa de los Vientos



A través de la poesía emprendemos viajes imaginarios que nos llevan a conocer tierras extrañas, otras culturas, paisajes fascinantes... Con frecuencia esos viajes son interiores y nos descubren la naturaleza de los sentimientos humanos. Del mismo modo que la rosa de los vientos señala todos los rumbos, la poesía nos muestra todas las facetas de la experiencia humana.

Este último trimestre nuestras ansias viajeras, nuestros sueños de libertad, echaran a volar  a través del libro La rosa de los vientos de la Editorial Vicens-Vives, iremos a otros países, conoceremos otras gentes, caminaremos de la mano, pasearemos por la naturaleza, por la ruta del sueño y del misterio, por las tierras del ingenio y del humor y ,por supuesto, por el reino del amor.

 La Rosa de los Vientos

domingo, 2 de mayo de 2021

El poema de la semana

 


En esta ocasión publicamos un poema escrito por nuestra alumna de 2º de ESO F Inés Sarasua Fontanilla titulado "Me matas":

        Me mata cuando no me escuchas,

        me mata cuando me levantas la voz,

        me mata cuando me miras con esa cara,

        me mata cuando me dices mentiras y sé que lo son;

        me mata cuando veo que no vienes las noches,

        me mata cuando te cabreas por nada,

        me mata cuando me ignoras,

        me mata cuando me haces sentir la mala;

        me mata cuando me haces llorar;

        me mata cuando no sabes que existo;

        me mata cuando haces cosas sin pensar;

        me mata cuando no ves los detalles;

        me mata cuando no me dices la verdad;

        me mata cuando me ocultas cosas;

        me mata cuando no me cuidas;

        me mata cuando no me atiendes;

        me mata cuando sé que no me amas;

        me mata cuando sé que me estás matando;

        me mata el pensar que no me importa.

Para Inés, la poesía es una vía para poder expresar sentimientos y, a la vez, entenderlos. Afirma que una vez que   escribió su primer poema , se sintió "atrapada". Y así fue escribiendo uno, y otro...hasta que le sobran palabras y le falta papel.   

domingo, 25 de abril de 2021

El poema de la semana

 El pasado día 23 de abril celebramos en nuestro instituto - y en todo el mundo - el Día del Libro. Esta efeméride, que se conmemora desde principios del siglo XX y que fue proclamada por la UNESCO oficialmente en 1995, pretende destacar la importancia de los libros para el progreso de la humanidad. 

Es difícil imaginar una sociedad desarrollada sin libros. Y han sido muchos los poetas que han cantado alabanzas a este elemento indispensable para el aprendizaje, el entretenimiento y la comunicación de las personas, que tanto nos ha acompañado en este último año marcado por la pandemia.
De ellos, hemos elegido hoy al gran Rubén Darío (1867-1916), poeta, periodista y diplomático nicaragüense, máximo exponente del Modernismo literario.

Rubén Darío nació como Félix Rubén García y Sarmiento el 18 de enero de 1867 en Metapa, Nicaragua. Criado como un huérfano en la casa de una tía, mostró a temprana edad una asombrosa habilidad para la versificación. A los 13 años, publicó el primer poema que debía firmar como Rubén Darío, adoptando el apellido más eufónico de un bisabuelo paterno.

Un niño inteligente, nervioso y supersticioso, Darío fue llevado por amigos a la ciudad capital de Managua en 1881. Pero en un esfuerzo por frustrar su plan anunciado de casarse a los 14 años, fue enviado a El Salvador. Allí conoció al poeta Francisco Gavidia, quien lo introdujo a la literatura francesa y lo instruyó en nuevos estilos de versificación. En 1884, Darío regresó a Managua, tomó un trabajo en la Biblioteca Nacional, aprendió francés y comenzó un intenso programa de estudio literario.

 En el primer volumen de poesía de Darío, Primeras notas (1885), sus actitudes liberales se manifestaron claramente. En 1886, con la esperanza de encontrar un ambiente literario más estimulante, viajó a Valparaíso, Chile, donde escribió para el periódico La Época. Comenzó a leer a los poetas parnasianos y simbolistas franceses, cuya influencia en lo que escribió en los años siguientes fue fundamental.

En el primer volumen de poesía de Darío, Primeras notas (1885), sus actitudes liberales se manifestaron claramente. En 1886, con la esperanza de encontrar un ambiente literario más estimulante, viajó a Valparaíso, Chile, donde escribió para el periódico La Época. Comenzó a leer a los poetas parnasianos y simbolistas franceses, cuya influencia en lo que escribió en los años siguientes fue fundamental.

 Azul (1888) era una colección de prosa y poesía que había estado escribiendo en Chile. La elegancia y el refinamiento de su estilo eran sorprendentemente frescos en el idioma español. Generalmente se considera que Azul es el primer libro de la tendencia literaria hispanoamericana designada como modernismo, que introdujo nuevas formas y estándares de expresión y llevó a cabo una renovación virtual del estilo literario hispanoamericano.

 Los viajes posteriores de Darío fueron casi tan influyentes como sus escritos para publicitar la nueva tendencia. Regresó a América Central en 1889 y fundó un periódico en El Salvador y otro en Guatemala en 1890. Se casó por primera vez en 1890 y en 1891 se estableció en Costa Rica. En 1892 y 1893 realizó sus primeras visitas a Europa, regresando del segundo viaje directamente a Buenos Aires, donde había sido nombrado cónsul colombiano.

 Aunque pronto perdió esa cita, permaneció en Argentina hasta 1898, publicando sus importantes obras, Los raros (1896), una colección de ensayos sobre escritores que Darío admiraba, y Prosas profanas (1896), el libro con el que ganó terreno. La tendencia modernista, ahora cultivada por los poetas en toda la América española, se consolidó.

 En 1898, el periódico porteño La Nación, con el que Darío había estado asociado desde 1889, lo envió a España como corresponsal. Pronto fue trasladado a París, que se convirtió en el centro de sus actividades durante casi 5 años. En su colección de poesía más madura, Cantos de vida y esperanza (1906), gran parte del brillo superficial de su trabajo anterior es reemplazado por un tono más serio, humano y meditativo. Falta parte de la elegancia, pero es reemplazada por la conciencia de un hombre que ahora conoce el mundo que lo rodea y las circunstancias sociales y políticas de la América española a principios de siglo.

 Entre 1907 y 1915, la vida de Darío se vio complicada por los viajes continuos entre Europa y América española, las consecuencias de su intemperancia crónica y los persistentes problemas matrimoniales que involucraban a su segunda esposa, de quien había estado separado por mucho tiempo, y Francisca Sánchez, una mujer española que había tenido,  le dieron tres hijos.

 Continuó escribiendo y publicando su poesía, pero estos volúmenes posteriores revelan una disminución en sus poderes creativos: El canto errante (1907), El viaje a Nicaragua (principalmente prosa; 1909) y Poema del otoño (1910). Murió en León, Nicaragua, el 6 de febrero de 1916.

LIBROS EXTRAÑOS

Libros extraños que halagáis la mente
en un lenguaje inaudito y tan raro,
y que de lo más puro y lo más caro,
hacéis brotar la misteriosa fuente;

inextinguible, inextinguiblemente
brota el sentir del corazón preclaro,
y por él se alza un diamantino faro
que el mar de Dios mira profundamente...

fuerza y vigor que las alas enlaza,
seda de luz y pasos de coloso,
y un agitar de martillo y de maza,

y un respirar de leones en reposo,
y una virtual palpitación de raza;
y el cielo azul para Orlando Furioso...




 

viernes, 23 de abril de 2021

Homenaje a la letra "ñ" en el Día de La lengua española

Gracias a letra ñ podemos acompañar, soñar, pestañear, añadir, enseñar, señalar, extrañar y muchas cosas más. Sin ella no habría mañana, ni año, ni uñas, ni otoño, ni piñatas, ni niño, ni señor, en español, claro, y tampoco podríamos tomarnos una caña.

Este 23 de abril las Naciones Unidas celebran el Día del Idioma Español y el doodle de Google está conmemorando la letra Ñ, «la única letra del alfabeto español que se originó en España».

La ñ es la decimoquinta letra del alfabeto español y la duodécima consonante. Más de 15.700 palabras en castellano contienen la letra ñ y más de 350 comienzan por esa consonante con sonido nasal palatal. El 23 de abril, en el que celebramos el Día del Libro pero también desde 2010 el Día de la Lengua Española por una declaración de Naciones Unidas, la letra ñ participa de este homenaje por su singularidad respecto al resto de lenguas en el mundo y por ser un icono gráfico de la lengua castellana.

Hay que remontarse 200 años, hasta principios del siglo XIX, para ver el primer reconocimiento oficial de la Real Academia Española (RAE) a la letra ñ al incluirla en el diccionario en 1803. Sin embargo, su origen es mucho más antiguo y también más casual, teniéndonos que remontar hasta la Edad Media.

Ni la letra ni el sonido eñe existían en latín, pero a medida que este evolucionó y empezaron a surgir las lenguas románicas como el castellano, el francés o el italiano, apareció este sonido nasal palatal, que significa que el aire sale por nariz al pronunciarla y el dorso de la lengua se apoya contra el paladar, y que identificamos como eñe.

En la Edad Media los monjes eran los eruditos de la sociedad. Los monasterios eran los grandes centros de la sabiduría, donde ejercían de copistas y escribanos y tenían grandes bibliotecas. La teoría del origen de la letra ñ la sitúa la tradición en este momento histórico por la falta de pergaminos por su elevado coste y para ahorrar tiempo. Al parecer los monjes se vieron obligados a abreviar algunas letras duplicadas para encajar el mayor número de palabras en cada línea. De hecho, una de las primeras letras ñ de la historia la encontramos en un texto fechado en 1176.

La explicación de esta teoría es que sobre la letra duplicada que no se suprimía se escribía un trazo horizontal, conocido en la actualidad como virgulilla (~) porque parecía una serpiente. Es decir, que lo que conocemos como la letra ñ es en realidad el resultado de la abreviatura de dos enes consecutivas: así, por ejemplo, de donna tenemos doña.


El sonido de la nueva letra también tiene su propia teoría. Según esta, la eñe surgió para dar voz a algunos fonemas heredados del latín que aparecieron en el siglo IX como formas distintas de transcribir el sonido. Entre estas combinaciones se encontraban la doble n (nn) en palabras como annus=año, (mn) en palabras como damnu=daño, (gn) en palabras como pugnus=puño, (ng) en palabras como ringere=reñir y (ni + vocal) en palabras como senior=señor.

Estas composiciones de letras suponían para los monjes una inversión de tiempo, así que en su afán de economizar surgieron distintas adaptaciones según las lenguas. El castellano y el gallego optaron por esta fórmula de la ñ -escrita y pronunciada-, mientras que el portugués creó la combinación (nh) (Espanha), el francés y el italiano optaron por la combinación (gn) (Espagna) y el catalán introdujo la fórmula (ny) (Espanya).

La combinación de los fonemas anteriores se continuó utilizando de manera indistinta hasta el siglo XIII, cuando el rey Alfonso X, El Sabio realizó la reforma ortográfica siguiendo su política de unificación lingüística. El monarca, fiel a su apodo de ser gran lector, escritor e intelectual de la época, introdujo la eñe como la opción preferente para reproducir las combinaciones fonéticas anteriores y fijar así las primeras normas del castellano. Cuando su uso estaba extendido por la Península ibérica, Antonio de Nebrija incluyó la ñ en la primera gramática española de 1492.

Pero las conquistas y los cambios de la letra ñ a lo largo de más de mil años de historia también tuvieron un sobresalto reciente, y es que incluso estuvo a punto de desaparecer, al menos en la escritura…

La pesadilla se remonta a los años 90 del siglo pasado, cuando por exigencia de la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) se planteó eliminar la ñ para favorecer la uniformidad de los teclados de escritura de los aparatos tecnológicos. Se pretendía de esta manera primar el libre mercado y condenar una medida calificada de proteccionista con España y su letra ñ. De hecho, Internet marginaba esta letra (junto a tildes y diéresis), que no pudo aparecer en las direcciones de correo electrónico ni de dominios web en España hasta el 2 de octubre de 2007.

Al español, segunda lengua más hablada del mundo con casi 600 millones de personas en la actualidad, y concretamente a la ñ, le salieron defensores desde dentro y desde fuera del país. Hasta el premio Nobel Gabriel García Márquez clamó contra le injusticia y el atropello con vehemencia: “Es escandaloso que la Comunidad Europea se haya atrevido a proponer a España la eliminación de la ñ solo por razones de comodidad comercial. Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la ñ no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario, un salto cultural de una lengua romance que dejo atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos”.

La polémica de acabó cuando el Gobierno español, para consolidar la protección de la letra ñ, aprobó un Real Decreto el 23 de abril de 1993 que mantenía la obligación de la ñ en los teclados, acogiéndose al Tratado de Maastricht, porque como ya existía la Unión Europea (UE) admitía excepciones de carácter cultural.

En el siglo XXI la letra ñ se ha convertido en un símbolo muy utilizado para representar la identidad del idioma castellano. Por ejemplo, el editor Bill Teck, autor del Diccionario oficial de Spanglish, denominó la cultura hispana y su influencia en Estados Unidos como la Generación Ñ y publicó una revista con ese nombre. La ñ también ha sido el reclamo de selecciones deportivas y de organizaciones como el Instituto Cervantes y la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, que han adoptado la letra como su marca.

Poco a poco la ñ va normalizándose también en la lengua inglesa. Aparece en inglés en algunos términos de origen español, como jalapeño, piña colada y El Niño, aunque otras palabras, como la española cañón, se adaptaron como canyon, por lo que el Gran Cañón del Colorado se escribe Grand Canyon. Hasta mediados del siglo XX la adaptación de la ñ como nn era lo más común en inglés, como en la frase Battle of Corunna, pero en la actualidad casi siempre se respeta la grafía española, y hasta existe una asociación, Society for the Advancement of Spanish Letters in the Anglo Americas (SASLAA), que se encarga de promover la adopción permanente de la ñ en la lengua inglesa.

Pero aunque seamos los que más presumimos de la ñ, ni la letra ni el fonema son exclusivos del castellano. En la Península Ibérica, tanto el gallego como el asturiano y el euskera de forma muy reducida la utilizan. En Hispanoamérica hay muchas lenguas indígenas como el mixteco, el zapoteco, el otomí, el quechua, el aymara, el mapuche y el guaraní que también cuentan con la ñ en sus alfabetos. Otras culturas que también tuvieron contacto con el castellano cuentan con la ñ, como el papamiento de Curazao, el tagalo y el chabacano de Filipinas, el bubi de Guinea Ecuatorial o el chamorro de Guam.

También el tártaro de Crimea, el malayo y el nauruano la utilizan, y en el caso de muchos idiomas de Senegal, por ejemplo en el idioma wólof, la ñ se usa como en español para el sonido nasal palatal. Senegal es único entre los países de África Occidental en el uso de esta letra. Asimismo, en el idioma tetun de Timor Oriental también se adoptó la ñ para representar el mismo sonido en préstamos portugueses representados por nh.

Larga vida, por tanto a la letra ñ en el Día de la Lengua Española. Es la única letra que se originó en España y que a pesar de su excepcionalidad, ya que es muy poco frecuente y en un texto suele aparece apenas 0,3 veces de cada 100 palabras, encierra con personalidad, tanto en su grafismo como en su pronunciación, una parte importante de la identidad cultural hispana en el mundo.

(Fuente: El País)

 


"Ensíllame a Clavileño" 23 de abril: Día del Libro

 Manifiesto a favor de la Lectura elaborado por José Antonio Mesa Toré con motivo del Día Internacional del Libro en 2021.



Titulado 'Ensíllame a Cavileño', el poeta y director del Centro Cultural de la Generación del 27 ha sido el encargado de redactar el manifiesto de este año donde donde nos anima a hacer las maletas y viajar por el mundo de los libros. Mesa Toré realiza un bello elogio al placer de la lectura recordando a Unamuno, Homero, Cervantes, Caballero Bonald, Pablo García Baena, María Zambrano o a nuestro autor del año, Emilio Prados, entre otras autoras y autores andaluces.

“Pero haced las maletas: vamos a viajar a la Málaga de 1925, cuando dos jóvenes poetas, Emilio Prados (autor del año en 2021) y Manuel Altolaguirre abren una imprenta por la que pasarán, en persona o en libro, Juan Ramón, Federico, Rafael, Luis, Vicente, Jorge, José María y hasta Jacinta, la pelirroja… Una imprenta que tenía forma de barco y olía a papel, a tinta de mar, a madera de Clavileño, a aire donde flota un no sé qué que queda balbuciendo, y de la que zarpó la revista Litoral, añadiendo más belleza aun a la poesía de su generación”, escribe Mesa Toré en el manifiesto titulado ‘Ensíllame a Clavileño’.