martes, 7 de julio de 2020

"Érase una vez un mes de marzo....." Relatos de un confinamiento

Érase una vez un mes de marzo como cualquier otro, con sus días primaverales transcurriendo entre exámenes y clases. Pero un viernes 13 todo cambió...


Este podría ser el comienzo de un relato sobre las extraordinarias circunstancias vividas durante este curso escolar. Circunstancias que nos obligaron a abandonar nuestras aulas en 24 horas y a iniciar una travesía educativa incierta: el IES Alhaken II, como tantos otros institutos, extendía su espacio físico por los hogares de todos los que formamos su comunidad escolar.


Estando en este periplo decidimos convocar un concurso literario. El objetivo fue ofrecer un canal de expresión a nuestros alumnos y alumnas, a través del cual pudieran reflejar sus vivencias y pensamientos. Después de todo, estábamos - y aún estamos - viviendo una pandemia, con todo lo que esto significa.


La respuesta no nos ha decepcionado. Ha sido muy difícil otorgar los premios. Sin embargo, un concurso es un concurso y, tras mucho deliberar, leer y releer, podemos por fin anunciaros el FALLO DEL JURADO:

MODALIDAD A (1º, 2º y 3º ESO). El jurado ha decidido otorgar tres premios idénticos, dotados con 50 € en material escolar, que son los siguientes:
  • "La subida de una montaña sin arnés" por Darío García García (1º ESO B)
  • "Mi experiencia en esta pandemia" por Inés Sarasua Fontanilla (1º ESO B)
  • "COVID 19. Mi historia" por Marina Sanz Serrano (2º ESO D)

MODALIDAD B (4º ESO, 1º y 2º Bachillerato). El jurado otorga el premio, dotado con 100 € en material escolar, al texto:

  • "Mi pequeño prado verde" por Clara Vaquera Illescas (1º Bachillerato C)
Asimismo, otorga un accésit, dotado con 50 € en material escolar, al texto:
  • "Que nunca sea el último" por Marina Monje Albalá (2º Bachillerato D)



Desde aquí queremos además felicitar a los premiados y a todos los participantes, sin excepción alguna, pues nos han regalado algo muy personal y eso es todo un privilegio.

¡ENHORABUENA!

sábado, 6 de junio de 2020

"El Anacronópete"

La  serie de TVE, El ministerio del Tiempo, creada por Javier y Pablo Olivares, ha introducido en el quinto episodio de esta cuarta temporada la desconocida historia de la primera novela de ciencia ficción de la historia en la que se describió una máquina del tiempo. Tenía como título El Anacronópete y fue escrita a finales del siglo XIX por un autor español.


Su nombre era Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902), un madrileño hijo de un matrimonio de actores que trabajó como diplomático y escritor de zarzuelas y novelas, su verdadera pasión. La obra por la que alcanzaría fama, El Anacronópete (el que vuela contra el tiempo), publicada en Barcelona en 1887, se adelantó en ocho años a la del británico H. G. Wells, The Time Machine, en la que también se abordaba la temática de los viajes en el tiempo con la ayuda de una máquina.



El "anacronópete" es una caja enorme de hierro fundido que navega gracias a la electricidad y mueve cuatro grandes cucharas mecánicas para desplazarse, además de contener otra maquinaria que incluye la producción del llamado "fluido García", que impide que los pasajeros rejuvenezcan en su viaje hacia atrás por el tiempo.

Así lo definía su propio creador: "El anacronópete, que es una especie de arca de Noé, debe su nombre a tres voces griegas: Ana, que significa hacia atrás; crono, el tiempo, y petes, el que vuela, justificando así su misión de volar hacia atrás en el tiempo; porque en efecto, merced a él puede uno desayunarse a las siete en París, en el siglo XIX; almorzar a las doce en Rusia con Pedro el Grande; comer a las cinco en Madrid con Miguel de Cervantes Saavedra -si tiene con qué aquel día- y, haciendo noche en el camino, desembarcar con Colón al amanecer en las playas de la virgen América".

La máquina sirve de excusa para una historia en tres actos en forma de zarzuela en la que don Sindulfo García, científico zaragozano e inventor del ingenio, su amigo y ayudante Benjamín, la sobrina y pupila Clarita, la sirvienta, el capitán Luis, el amor de Clarita, unos húsares y algunas muchachas francesas de vida alegre recogidas en París se desplazan en el tiempo.

En el primer acto salen de la Exposición Universal de París y viajan hasta la batalla de Tetúan en 1860 para regresar a París el día anterior de su salida, con unas señoritas francesas que, a diferencia de don Sindulfo y sus amigos, sí salen rejuvenecidas con el efecto imprevisto de que la ropa de lana que llevan vuelve a las ovejas de las que salió y las muchachas se quedan desnudas.

En el segundo acto, el grupo vuelve a viajar hacia varios momentos históricos del pasado como la toma de Granada en 1492 o la Roma de los gladiadores, y los personajes evolucionan, se enamoran u obsesionan, mientras que en el acto final llegan hasta los tiempos de Noé, donde descubren el secreto de la vida eterna. 
El inventor, sin embargo, totalmente enloquecido, acelera el "anacronópete", que estalla al llegar al día de la creación. Aunque finalmente se descubre que todo ha sido un sueño.

Durante más de un siglo años se creyó que el británico H. G. Wells fue el primero en idear una máquina del tiempo, pero lo cierto es que Enrique Gaspar se adelantó a Wells en casi 10 años. El español es el verdadero padre de los viajes en el tiempo. El problema es que mientras The Time Machine alcanzaba fama mundial, El Anacronópete cayó enseguida en el olvido por su tibia aceptación entre el público.

"Una posible razón es que en el caso de Gaspar, los viajes en el tiempo son hacia el pasado, y el autor los utiliza para hacer una profunda crítica social de la España de la época. A finales del siglo XIX el imperio español, como tal, se estaba desintegrando y los momentos históricos que recorren los anacronautas son un intento del autor por buscar las causas de esta caída".

Y continúan: "La fama de Gaspar como autor de teatro humorístico de éxito, posiblemente contribuyó también a que la crítica se centrara más en la historia que en la invención en sí misma. Así lo recogen varias críticas de la época, en donde se menciona el humor, las ilustraciones y hasta la encuadernación, pero no así la extraordinaria imaginación que se requería para imaginar una máquina del tiempo voladora. Recordemos que en 1887 el único medio de elevarse en el aire era con globos de aire caliente. 

Por todo ello, El Anacronópete se considera la primera novela que habló de una máquina del tiempo. Todo un hito que no fue reconocido en su momento. Gaspar y Rimbau murió a los 60 años en Francia, donde vivió los últimos años de su vida, sin éxito literario, pero por suerte su legado se recuperó con el tiempo hasta el punto de que en 2017, con motivo del 130 aniversario de su publicación, una editorial valenciana recuperó su novela actualizando su lenguaje al castellano actual y rejuveneciendo sus colores e ilustraciones.

lunes, 25 de mayo de 2020

"Instrucciones Literarias"

En literatura también se utilizan los textos instructivos de forma creativa, así lo hizo el escritor  argentino Julio Cortázar en 1962 en su libro  Historia de Cronopios y de  famas.


Si quieres leer el libro Pincha AQUÍ .


INSTRUCCIONES PARA LLORAR

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. 
El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. 
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.


INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.





INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA A UN RELOJ

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.

Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Y ahora, dejando volar tu imaginación, debes crear un texto expositivo literarioa la manera de CortázarPueden ser instrucciones o una receta milagrosa para conseguir algo extraordinario.




Instrucciones y Normas: Los textos prescriptivos


Los textos prescriptivos tienen como propósito guiar al lector, o receptor, para conseguir un objetivo, o bien regular su comportamiento o forma de actuar ante una situación o contexto determinado. 

Podemos distinguir dos tipos: 

Los instructivos, que se componen de un conjunto de indicaciones necesarias que explican cómo se hace o funciona algo, cómo se llega a un objetivo.

Estructura

Estructura de los textos instructivos
Introducción
Explica características generales; tal vez especifique el objetivo o meta (aunque muchas veces ya estará especificado en el título). Puede indicar los componentes, en el caso de que estemos ante el manual de instalación y funcionamiento de un aparato mecánico o electrónico.  En el caso de una receta de cocina, se especificarían los ingredientes.
Desarrollo
En este caso hablaremos más bien de programa: la serie secuencial de las distintas fases o etapas que hay que seguir.
Cierre
Hay diversas maneras de "cerrar" el texto. Por ejemplo, podría proponer que se haga la comprobación de que se ha alcanzado el objetivo, haciendo, por ejemplo, una prueba de funcionamiento.

Puede ocurrir que algunos textos instructivos solo consten del programa, que estaría dividido en fases. La primera fase incluiría lo que se pida que hagamos, y la última sería la llegada a la meta, es decir, el cumplimiento del objetivo que se proponga.

Características

  • El lenguaje suele ser claro y preciso, con oraciones breves, como si se hablase al lector. Incluirá tecnicismos propios del tema tratado: cocina, informática, electrónica, jardinería, etc.
  • El lenguaje es bastante objetivo.
  • Los verbos se emplean en presente de indicativo, en infinitivo y en formas imperativas. Predomina la segunda persona (tú, vosotros/as); en textos formales se emplea el verbo en concordancia con la persona usted; también puede estar escrito con formas impersonales, o bien oraciones con "se" p. e., Se introduce el cable USB en el enchufe.
  • Se seguirá un orden cronológico; ello requerirá marcadores de ordenación temporal (primero, primeramente, en primer lugar, luego, después, mientras, a continuación, todavía, etc.)
  • Se emplean marcas gráficas (números, flechas, etc.) para indicar los distintos pasos.
  • A veces aparecen letras en negrita, o de distinto tamaño.
  • Con frecuencia el texto incluye fotografíasdibujos o diagramas.
     
    
 Los normativos,  ordenan y requieren que algo se haga de determinada forma, o, alternativamente, que no se haga en absoluto. Regulan nuestra actuación en todo tiempo y circunstancia, en nuestra relación con los demás.
Dentro de ellos se incluyen las leyes y otras normas legales; pero también otras normas que nos obligan a actuar de determinada forma, en ciertas situaciones.

Las reglas de los juegos y deportes también son textos normativos. Cuando jugamos con otras personas, aceptamos someternos a ciertas reglas: si estamos jugando un partido de fútbol, o de cualquier otro deporte, o juego en general (ajedrez, damas, oca, parchís, etc.) tendremos que conocerlas, aceptarlas, y, por supuesto, no hacer trampa.



Estructura

La estructura de un texto normativo no es siempre la misma puesto que depende de muchos factores: destinatarios, objetivo, ámbito de aplicación, tipo de texto (jurídico, administrativo), etc.

Características
  • El lenguaje es claro, preciso y muy objetivo. Incluirá un vocabulario específico de acuerdo con el tema (Derecho, Economía, deportes, juegos de mesa, etc. )
  • Los verbos se emplean en presente de indicativo, en condicional, en futuro, en infinitivo y en formas imperativas.
  • Se observarán muchas oraciones con "se" p. e., se entregará copia del libro de familia.
  • Puede seguir un orden cronológico, con los marcadores pertinentes, o bien un orden lógico, de lo más general a lo más particular, con distintos apartados y subapartados, marcados por algún sistema de numeración.
  • A veces, para destacar, se incluyen letras en negrita, o de distinto tamaño.
  • Para acompañar las explicaciones, aunque no es frecuente, a veces se incluyen dibujos o diagramas.
Vamos a demostrar que hemos entendido todo lo anterior escribiendo un texto instructivo, a ser posible una receta de cocina.

Recuerda que puedes hacerlo de tres formas


jueves, 21 de mayo de 2020

Mitos griegos ...De amor y aventura



¿Qué es un mito?

La palabra mito proviene de la lengua griega (mythos). Originariamente significaba “palabra” o “habla” y, más adelante, también “relato” o “cuento”.

Un mito es una narración fabulosa que relata el origen de los elementos más importantes para una cultura. En este tipo de narración, los protagonistas son dioses o héroes. A diferencia de los relatos puramente fantasiosos, los mitos se originan en las creencias religiosas de una comunidad y, por eso, nos dicen acerca del modo en que una cultura considera el mundo natural y social que la rodea.
Todas las civilizaciones han atravesado un momento de su historia que es anterior al desarrollo del pensamiento racional y científico, y han buscado respuestas a sus temores, sus desconciertos y sus esperanzas a través de relatos que procuraban explicarlos.
De ese modo han creado historias que, hoy día, nos deslumbran con su belleza, como el mito griego que explica la sucesión de las estaciones a lo largo del año.


Según ese relato, Hades, el dios de los muertos, se había enamorado de la joven Perséfone y la llevó con él a su palacio en el mundo subterráneo. Pero esta acción planteó un grave problema: la madre de Perséfone era Deméter, la diosa de la agricultura.
Desesperada por la desaparición de su hija, Deméter cayó en una enorme tristeza, se aisló en una montaña y, en su ausencia, la tierra dejó de dar frutos. Zeus, el rey de los dioses, no pudo soportar esa desolación y envió a su hijo Hermes para que convenciera a Hades de dejar libre a la muchacha durante una parte del año. Por eso, decían los griegos, tenemos seis meses en que la tierra está triste y no da frutos, y otros seis en los que, al volver Perséfone con su madre, la tierra se alegra y florece.

Al principio, los mitos estaban ligados a ritos de tipo religioso.

¿Cómo surgieron los mitos?

En su origen, los mitos son relatos anónimos. No sabemos quién fue el primero en contar un mito, porque los mitos pertenecen al alma de un pueblo.
Otra característica de los mitos es que las acciones que narran se ubican en un tiempo indefinido y en lugares poco precisos. Surgen porque todos los pueblos, en algún momento de su historia, sintieron la necesidad de explicar el universo, los orígenes de la Tierra, de su gente, de sus costumbres y tradiciones, y también los fenómenos naturales.

Muchas civilizaciones de distintos lugares del mundo y en diversos momentos históricos buscaron explicar los mismos hechos, sucesos o fenómenos por medio de los mitos. Por eso, no debe extrañarnos que culturas tan diferentes como la griega, la egipcia o la maya, entre muchísimas otras, hayan creado relatos míticos que explican, por ejemplo,la sucesión de las estaciones a lo largo del año. Y tampoco debe sorprendernos que esos relatos no sean iguales: cada cultura, cada civilización, elaboró sus propios mitos siguiendo sus creencias y su modo de entender el mundo, y los adecuó a aquello que es creíble para los integrantes de cada comunidad en particular.

Para nosotros, los mitos hoy por hoy pueden ser tomados como pura fantasía porque nos presentan hechos y personajes sobrenaturales; sin embargo, es importante recordar que, para las civilizaciones que les dieron origen, narraban historias que se consideraban verdaderas: cada pueblo necesitó comprender su entorno, su naturaleza, para poder sentirse más seguro, y los mitos colaboraron para que eso sucediera.

Los mitos griegos

La mitología griega comprende el conjunto de mitos pertenecientes a los antiguos griegos —un pueblo cuyos orígenes se remontan a aproximadamente 1.200 años antes de Cristo y alcanzó su esplendor en el siglo v antes de nuestra era— y que fueron reelaborados por la civilización romana cuando invadió Grecia e incorporó gran parte de su cultura y su religión.

 Esos mitos cuentan historias de dioses y de héroes, relatan el origen del mundo y explican, también, fenómenos naturales. Los dioses de la mitología griega tenían figura humana y personificaban las fuerzas del universo; por ejemplo, el rayo, la furia del mar, el misterio del mundo subterráneo, el amor y la discordia.

Al igual que los hombres, los dioses a veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras veces eran vengativos o celosos. Los humanos solían solicitarles el favor de sus poderes y, para obtenerlo, sacrificaban bueyes o corderos. Sin embargo, esos sacrificios no eran siempre efectivos, ya que los dioses griegos se comportaban de manera muy caprichosa.
Al igual que lo sucedido con otras culturas, los mitos griegos comenzaron siendo de tradición oral —es decir, se contaban de padres a hijos— y, por lo tanto, nunca se transmitían exactamente de la misma manera. Cada vez que alguien contaba una de esas maravillosas historias podía agregarle algún detalle o quitarle algún otro; pero siempre los personajes, la historia y el sentido general del mito mantenían la esencia de su origen.

Con el correr del tiempo y la aparición de la escritura, los mitos fueron incorporados a diversas obras literarias. Así llegaron a nuestros días y de ese modo podemos conocerlos y seguir disfrutando de ellos.


Entre las obras más importantes inspiradas en los mitos griegos se encuentran la Ilíada y la Odisea —dos poemas épicos atribuidos a Homero—, la Teogonía y Trabajos y días —dos poemas didácticos escritos por Hesíodo—, y las tragedias compuestas por Esquilo, Sófocles y Eurípides. 

En el mundo romano, la obra fundamental es el extenso poema llamado Las metamorfosis, de Ovidio. 

Desde el Olimpo

El monte Olimpo es una de las mayores elevaciones de Grecia. Según la mitología, en la cima de ese monte vivían los principales dioses, que por ese motivo se conocían con el nombre de dioses olímpicos.
Los dioses olímpicos eran: Zeus, Hefesto, Atenea, Apolo, Hermes, Artemisa, Poseidón, Eros, Afrodita, Ares, Dioniso, Hades, Hestia, Deméter y Hera.
Los griegos habían elaborado muchas fantasías acerca de cómo era el hogar de los dioses. Se lo imaginaban como una mansión grandey espaciosa, donde los dioses formaban una sociedad que estaba organizada en función de la autoridad mayor, que era la del dios Zeus.

Zeus (Júpiter para los romanos) era el dios del cielo y del rayo: junto a su esposa Hera (la Juno romana) gobernaba a los dioses del monte Olimpo como si fuese un gran jefe al que todos acudían. Su hermano Poseidón (el Neptuno de los romanos) tenía poder sobre los mares y Hades (el Plutón de los romanos) reinaba sobre el mundo subterráneo. Eros (Cupido) y Afrodita (Venus) eran las divinidades del amor; Ares (Marte), el dios de la guerra; Atenea (Minerva) era también una diosa combativa que representaba la sabiduría y protegía las técnicas; su hermano Apolo simbolizaba la claridad del Sol y sus atributos eran el arco y la lira; Artemisa (Diana) era la protectora de la vida silvestre y se la relacionaba con la Luna, y Hermes (Mercurio) era el guardián del comercio y el mensajero de los dioses. Hefesto (Vulcano) era el herrero de los dioses, mientras que Dioniso (Baco) era el dios del vino.


Dioses, héroes y mortales

Los dioses olímpicos eran seres inmortales y todopoderosos. Su bebida era el néctar y su comida, la ambrosía, sustancias exquisitas relacionadas con la inmortalidad. Tenían forma humana y sus sentimientos eran similares a los de los seres humanos. Sentían envidia, amor, celos, ira, alegría, y reaccionaban como puede reaccionar cualquier mortal: se enojaban, planeaban venganzas, ayudaban a sus favoritos, hacían sufrir a aquellos con quienes se enojaban, se peleaban, se enamoraban, discutían y se reconciliaban. A diferencia de los seres humanos, los dioses del Olimpo poseían el don de la belleza y la juventud eterna; podían llegar a sufrir, pero jamás morían. A menudo se presentaban ante los mortales asumiendo “disfraces” de animales o haciéndose pasar por seres humanos.

Muchas veces los dioses engendraban hijos con seres humanos. Los descendientes de esas uniones eran héroes y heroínas (o semidioses), que tenían algunas características exclusivas de los dioses y otras de los mortales. Poseían dones y poderes especiales; pero, a diferencia de los dioses, eran mortales. Los héroes estaban en contacto con los dioses y se vinculaban con ellos para que los ayudaran a vencer, con sus poderes, los obstáculos y las dificultades que se les presentaban.



Algunos de los muchísimos héroes de la mitología griega son Heracles, Helena y Eneas. Heracles (Hércules, para los romanos), hijo del dios Zeus y la mortal Alcmena, tenía una enorme fuerza. Helena, hija de Zeus y Leda, era famosa por su belleza. Eneas, uno de los héroes que combatieron en la guerra de Troya, había nacido de la unión de la diosa Afrodita con Anquises, un mortal.

En la mitología griega también existen las deidades menores o secundarias, como las ninfas, las cuales están vinculadas con diversos elementos de la naturaleza. Además, son frecuentes las criaturas fantásticas: los monstruos, como Medusa, o los seres que son mitad animal y mitad humano, como las sirenas o los centauros.



Si quieres leer y conocer algunos de estos dioses y los mitos relacionados con ellos, entra en el Aula Virtual.

martes, 19 de mayo de 2020

Textos de la vida cotidiana


La comunicación es un proceso esencial en nuestras vidas, ya que somos seres sociales que necesitamos tener relación con nuestro entorno y con la gente que nos rodea.


En estos días que hemos estado sin salir de nuestra casa pensad por un momento lo que sería de nuestra vida sino nos hubiésemos podido comunicar con nuestros amigos, familiares e incluso con nuestros profesores. ¿Cómo viviríamos? ¿Cambiaría nuestra forma de comportarnos? Con toda seguridad, sí, todo sería muy distinto. 
Tened en cuenta que nos comunicamos continuamente y muchas veces no nos damos ni cuenta de ello. Y una de las formas que tenemos de comunicarnos (aunque no la única) es a través de nuestra lengua. Podemos emplear una comunicación no verbal pero la comunicación verbal (la que emplea la palabra) es fundamental en nuestras vidas: hablamos, intercambiamos informaciones, sentimientos, ideas, expresamos nuestras dudas y nuestras alegrías... Y manejamos continuamente textos orales y escritos.

El texto constituye la unidad máxima de comunicación y transmite un mensaje completo. Pero los textos no son todos iguales, ni muchísimo menos. Los textos pueden ir desde una sola palabra a una obra completa. Y, claro, cada texto responde a una finalidad diferente (un texto que pretende instruir será diferente de otro que busca convencer, por ejemplo).


Textos de la vida cotidiana y las relaciones sociales: son textos que se emplean en un contexto familiar y social: cartas, avisos, notas...


AVISOS: Son escritos que tienen la finalidad de alertar o prevenir. Pueden aparecer en lugares públicos ("Acceso cerrado de 10:00 a 12:00 horas") o en lugares privados ("Mamá, vendré a las siete de la tarde"). Fijaos cómo el primer aviso tiene un significado más general, mientras que el segundo es más familiar y está redactado con un lenguaje más informal.



NOTAS: Las notas responden a distintas finalidades: informar, rogar, agradecer, disculparse, comentar... También hay notas públicas ("Se comunica a los alumnos, que con motivo de las obras, la puerta principal del centro permanecerá cerrada") y privadas.



DIARIOS: Son textos privados de extensión variable en los que se pone un registro de fecha con el objetivo de ser leídos posteriormente por la persona que los escribe.



CARTAS: La carta es una de las formas de comunicación más cercanas y cotidianas. El escribir una carta personal a un ser querido era algo muy especial porque en las palabras que escribíamos en esas cartas iban nuestros deseos, nuestras ilusiones y nuestros proyectos. Antes escribir una carta personal suponía seguir todo un proceso: escribirla con nuestro puño y letra, meterla en un sobre, ponerla un sello, echarla en el buzón y esperar pacientemente a que el cartero llegara con una carta de respuesta. Y qué ilusión cuando llegaba esa carta que tanto estábamos esperando,
¡qué impaciencia por abrirla, leerla y saber qué tal le iba a nuestro amigo, a nuestro novio o algún familiar...!


 Actualmente, el encanto de la misiva escrita se ha perdido con el desarrollo de las nuevas tecnologías. Ahora tenemos opciones mucho más rápidas y cómodas como el e-mail, el mensaje a móviles, los wasap...Todos estos medios que nos permiten una comunicación más interactiva y veloz, ha desterrado la carta tradicional de nuestras relaciones cotidianas (las cartas para relaciones personales se han reducido mucho, quedando este tipo de comunicación para informaciones más formales, tipo facturas o notificaciones oficiales).  adelanto. Observad la estructura de la carta personal .

CORREOS ELECTRÓNICOS:
¡Tan usados en esta etapa que estamos viviendo! Su estructura es muy similar a la de una carta tradicional. encabezamiento, cuerpo y despedida.

AQUÍ tienes unos consejos para escribir correos electrónicos.


lunes, 18 de mayo de 2020

Romeo y Julieta. W. Shakespeare


Según la enciclopedia británica se trata del más grande escritor de todos los tiempos, figura única de la historia de la literatura. Shakespeare inaugura con sus obras de teatro un nuevo estilo dramático que cautivó al público del  S.XVI y XVII y que sigue fascinando a los espectadores de hoy. 
  • Los aforismos: Las obras de Shakespeare están llenas de sentencias que han llegado a nuestros días. Desde el “ser o no ser, ésa es la cuestión” a “mi reino por un caballo”, pasando por “el que va demasiado aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio”. 
  • El teatro: Cuatro siglos después sus obras siguen siendo referentes y las más representadas en teatros de todo el mundo. Puedes empezar por conocer las características del teatro isabelino y después comparar una tragedia como Romeo y Julieta, con una comedia como Mucho ruido y pocas nueces. ¿En qué se parecen? ¿Qué las diferencia? ¿Tienen la misma estructura?

  • En el cine: La mayoría de las obras que escribió Shakespeare han llegado a la gran pantalla en diversas ocasiones. La película Shakespeare in Love, además de recrear un momento de la vida del autor en el que pierde la inspiración, nos sirve para conocer la sociedad de los siglos XVI y XVII, el papel de la mujer y las características del teatro isabelino.
ROMEO Y JULIETA




Basada en el poema “La trágica historia de Romeo y Julieta” (1562), de Arthur Brooke que a su vez estaba basado en otros, como el cuento del italiano de Mateo Bandello, Shakespeare nos narra cómo a veces la vida traza historias de amor muy distintas a los planes que tienen pensado para cada uno de ellos.
Y es que esta vez vamos a adentrarnos en la historia de Julieta y Romeo, dos jóvenes de distintas familias que se enamoran perdidamente de la persona equivocada, narrando así este amor imposible lleno de intensidad, deseo y pasión propio de las historias de amor prohibido y secreto a la par que la firme oposición a la relación por parte de sus familias, dándole esos tintes trágicos a la obra.
El libro está en el Aula Virtual