- Otoño, de Mario Benedetti: Publicado en 2002 en el tomo Insomnios y duermevelas, se nos presenta como un bello canto a la vida frente al pesar de las vicisitudes intrínsecas, como no podría ser menos viniendo del mágico uruguayo.
- Mariposa de otoño, de Pablo Neruda: “Hoy una mano de congoja llena de otoño el horizonte y hasta de mi alma caen hojas”, ululaba la mariposa protagonista de este genial trabajo firmado por el poeta chileno, presentándose como un crudo testimonio del pasar del tiempo.
- Amanecer de otoño, de Antonio Machado: Dedicado a Julio Romero de Torres e incluido en la magna obra Campos de Castilla, Machado nos describe la mística belleza del paisaje otoñal español, fruto de virtudes y sempiternos defectos.
- Otoño, de Juan Ramón Jiménez: “Qué noble paz en este alejamiento de todo: oh prado bello que deshojas tus flores”, confesaba el poeta andaluz. Otra magistral pincelada en el gran lienzo de octubre, empapado por el sentimiento de aislamiento y reclusión espiritual, ese bendito beatus ille que rodeó a Juan Ramón durante su vida.
- Otro otoño triste, de Miguel Hernández: La tristeza por la pérdida de la juventud, junto con la locura propia del amor no correspondido y el miedo a la muerte marcan este testimonio de añoranza por las alegrías pasadas, el calor reconfortante predilecto para el cuerpo y la mente.
- Melancolía, de Manuel Machado: “Me siento, a veces, triste como una tarde del otoño viejo” Podría ser una misiva usual por estas fechas. Suspiros y miradas de soslayo soberbiamente descritos en estos versos del modernista poeta hispalense. Sentimientos cohibidos, tristezas expresadas a media voz.
- El otoño se acerca, de Ángel González: Una de las voces más notables de la Generación de medio siglo nos cautiva con esta descripción de las primeras impresiones del fin de septiembre. Las hojas caen y las cigarras preconizan la muerte del ángel; silencio perpetuo.
- El señor otoño, de María Elena Walsh: En un tono más animado, y adaptado a un público más infantil, tenemos estos preciosos cuartetos que, de una forma entrañable, nos presentan la metáfora otoñal, ataviada con guantes y sombrero, de la mano de la Gloria Fuertes.
- Rosa de otoño, de Leopoldo Lugones: Una fugaz escena, escuetos toques impresionistas; así podría describirse esta escena obra de una de las mentes más prodigiosas de Argentina. El amor; nuestros sueños, como la rosa, con la honda calma que la tarde vierte, pasa el deshojamiento de la rosa por las manos tranquilas de la muerte.
- Las sombras del verano, de Felipe Benítez Reyes: Una honda prosa, un laberinto de ideas que narra la fragilidad y los quiebros de la vida.(Fuente:Le miau noir)
martes, 21 de septiembre de 2021
El otoño está llegando...
3,2,1...... ¡ARRANCAMOS!
domingo, 13 de junio de 2021
El poema de la semana
El mes de junio avanza a pasos agigantados hacia el final de este curso tan "atípico", llegamos al final de nuestros poemas semanales y que mejor forma de hacerlo que con la recientemente galardonada con el prestigioso Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. la poeta portuguesa Ana Luisa Amaral (1956),
Nacida
en Lisboa, Ana Luisa Ribeiro Barata do Amaral es traductora, escritora y poeta,
profesora universitaria y destacada defensora del feminismo. El jurado que le
ha concedido el premio destaca de ella su «compromiso con los derechos humanos, las libertades y,
sobre todo, con la voz de la mujer.»
Por
su parte, la propia poeta - bastante desconocida hasta ahora en nuestro país -
declara que «la poesía es en mi vida como respirar,
yo no sé pensar, ni sentir, sin poesía. Desde que me recuerdo, desde que
sé poner una palabra delante de la otra, pienso y siento con ritmo, con
música. Puede ser trágico a veces, cuando la poesía se sobrepone a la
vida, pero a veces la poesía también salva la vida.»
Lee aquí una entrevista
completa a Ana Luisa Amaral
La
poesía de Ana Luisa Amaral es una mirada a lo cotidiano, una reflexión
constante sobre lo que nos rodea. Podéis comprobarlo en este poema suyo,
perteneciente a su obra Entre
dos ríos y otras noches (2007).
Una botánica de paz: visitación
Tengo una flor
de la que no sé el nombre
En el balcón,
en común acuerdo
con otros aromas:
la flor del beso, un rosal,
una mata de hierba luisa
Pero esos son prodigios
de la mañana siguiente;
es que esta flor
generó hojas de verde
asombro,
minúsculas y leves
No la amenazan bombas
ni románticos vientos,
ni misiles, o tornados,
ni ella sabe, aunque esté cerca,
de la sal inversa
que el mar trae
Y el cielo azul de Otoño
fingiendo Verano
es para ella una bendición,
con la poca agua
que le dio
Debe ser esto
una especie de paz:
un secreto botánico
de la luz
lunes, 7 de junio de 2021
Una dramaturga del Siglo XVII
Pero del mismo modo, Ribete es vehículo para señalar lo que la sociedad de la época tiene en mente sobre el género femenino y así habla cuando descubre que Leonor busca venganza disfrazada de hombre:
Leonor se viste de hombre para vengar un agravio. Ese artificio era muy utilizado en las comedias del Siglo de Oro. Lope de Vega lo utilizaba con habitualidad; de sus 460 comedias, 113 utilizan el uso del disfraz varonil y Tirso de Molina lo usa en 21 de sus comedias En este caso, el disfraz de varón no aporta a Leonor/Leonardo, cualidades consideradas típicamente masculinas como el valor, porque ella ya es una mujer valiente sin la necesidad del disfraz, pero ante los ojos de los demás, al atuendo la convierte en alguien diferente:
El poema de la semana
Y
qué decir del mar que nos separa
cuando tú eres feliz y me lo muestras.
Oculta su lenguaje y, sin embargo
se
puede interpretar, igual que un gesto.
Tu
sonrisa incunable, blanca y roja,
como una flor al borde del
camino
que llevase a la casa de Caeiro,
venciendo la distancia entre nosotros...
Cuando tú eres feliz y me lo muestras,
el
mar que nos separa, solo entonces,
es
el mar que nos une inteligible,
y
es también esa flor, igual a un gesto.
("Luces
dentro del bosque", 2000)
Juan Antonio Bernier es profesor de Lengua Castellana y
Literatura. Nació en Córdoba en 1976 y estudió Filología Hispánica en la UCO.
Su vocación poética circula por sus venas puesto que es sobrino nieto de Juan
Bernier, reconocido poeta de Grupo Cántico.
Entre sus obras de poesía encontramos "La costa de los sueños" (1998), "Luces dentro del bosque" (2000), "Así procede el pájaro" (2004) Premio Ojo Crítico de Poesía de RNE en 2005, "Árboles con tronco pintado de blanco" (2011) y "Letra y nube" (2017).
Ha sido incluido en diversas Antologías de Poesía Española
("La lógica de Orfeo", "Veinticinco poetas españoles
jóvenes", "Música Urbana"...) además de codirigir diferentes
revistas poéticas y coordinar en sucesivas ediciones "Cosmopoética, poetas
del mundo en Córdoba". Trabajó
como lector y profesor en el Instituto de Lenguas
Románicas en Burgás (Bulgaria) y ha sido gestor de la Fundación de Artes
Plásticas "Botí".
sábado, 5 de junio de 2021
Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.... Calderón de la Barca
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) da el segundo impulso
a la revolución teatral del siglo XVII, incorporando a la escena los recursos
básicos del estilo barroco: los juegos conceptistas, las metáforas gongorinas y
su solemnidad sintáctica. Su técnica, que subordina todo a un motivo
central, y una complicada escenografía
siguen también los principios barrocos. Con ellos, consolidando las líneas
fundamentales de Lope, acuña una nueva fórmula de producción teatral que gozó
de enorme popularidad.
Aquí tenéis un vídeo introductorio sobre su vida y su obra
Calderón versus Lope: características del teatro calderoniano
Calderón parte de una tradición teatral riquísima. Su tarea
consiste en desarrollar al máximo las posibilidades contenidas en la comedia de
Lope de Vega, hasta conducirla a su plenitud. Con razón se ha dicho que el
“arte” de Lope de Vega se hace “ciencia” con Calderón. Mientras que el lenguaje
dramático de Lope resulta natural y espontáneo, el de Calderón es más elaborado
y artístico, y su arquitectura teatral, más sólida. Por otra parte, frente al
teatro de Lope, enraizado en el popularismo y las costumbres españolas, el de
Calderón tiene una proyección mayor: es más aristocrático, pero, a la vez, más
universal por los temas que trata.
El ORDEN se hace patente en la rigurosa claridad de la estructura de planteamiento, nudo y desenlace de los conflictos dramáticos, así como en la disposición piramidal y emparejamiento antitético de los personajes secundarios, subordinados al protagonista. Este afán de orden se evidencia también en aquellos personajes que, atormentados, pero reflexivos, luchan por sobreponerse al caos de su existencia y a los antagonismos y pasiones que interiormente los desgarran. Los monólogos, tan frecuentes e importantes en sus comedias, constituyen el cauce formal elegido por Calderón para expresar este íntimo anhelo.
La ESTILIZACIÓN viene dada por la simplificación de la trama
y la reducción de personajes. Como consecuencia de esta, los personajes
aparecen mucho más perfilados e individualizados que los característicos
“tipos”, con una hondura psicológica y una complejidad antes desconocidas.
La INTENSIFICACIÓN se advierte en la densidad de los
conflictos que atenazan a los protagonistas, abocados siempre a una situación
límite y de difícil salida.
La suma de orden, estilización e intensificación dan como
resultado un teatro en el que la introspección prevalece sobre la acción.
Calderón, dramaturgo menos fecundo que Lope de Vega,
escribió ciento veinte obras de teatro entre comedias, autos sacramentales,
entremeses, loas y jácaras. Sus representaciones exigían un gran despliegue
escenográfico (tramoyas, decorados, luces y música), lo que llevó a la escena
barroca a una gran complejidad. La Biblia, la mitología grecolatina, la
historia, las leyendas y las costumbres son las principales fuentes a las que
acude para tratar sus temas preferidos (filosóficos, religiosos, históricos,
honor, amor, celos…). Las obras de Calderón se han clasificado según la siguiente
tipología:
Dramas de historia y leyendas españolas
Es especialmente relevante la obra El alcalde de Zalamea. En
este drama histórico, en el que se escenifica un conflicto entre la sociedad
civil y el estamento militar, Calderón trata el honor desde una perspectiva
diferente. Pedro Crespo, villano y alcalde de la localidad extremeña, encarna
el honor de un modo digno. Los rasgos del protagonista son el equilibrio, la
madurez, el amor a los suyos, la plena conformidad con su puesto en el mundo.
Para él, el honor es una virtud del alma ligada con la dignidad del hombre. La
violación de su hija Isabel por el capitán don Álvaro de Ataide (alojado en su
casa) exige la muerte de este como castigo, venganza que se cumple y que es
sancionada por el rey al final de la obra. A la figura del militar indigno,
Calderón opone la de otro militar justo y honesto, don Lope de Figueroa.
Dramas teológicos
Son representativos La devoción de la cruz; El príncipe
constante y El mágico prodigioso. En los dos primeros se plantea el problema de
la salvación eterna. El tercero presenta el modelo de caballero cristiano,
movido por el honor y la fidelidad a la patria y a la religión.
Dramas filosóficos
El más representativo es La vida es sueño (1635). En este
drama filosófico, una de sus obras maestras, de gran carga simbólica, se dan
cita el ansia de libertad y la rebeldía violenta, el miedo al destino, la
pasión y la venganza, la justicia y la sinrazón. La obra responde a la idea del
desengaño barroco, es decir, la inconsistencia de la vida, la transitoriedad de
lo terreno, la influencia de la educación en la conducta de las personas, la
fuerza de la voluntad frente al destino. Calderón hace aflorar en su obra más
trascendental las experiencias más radicales de la condición humana (la
libertad, el amor, el poder, la injusticia, la educación); al tiempo que defiende
en la escena la tesis contrarreformista católica del libre albedrío frente a la
predestinación protestante, nos hace reflexionar sobre la fragilidad de la vida
y la misteriosa oposición realidad/sueño y defiende una tesis ética: “que aun
en sueños / no se pierde hacer el bien”.
El conflicto libertad/destino.
El metafórico de “la vida es sueño”.
El ético de “vencerse a sí mismo”.
El del poder político.
Comedias de costumbres
Forman el grupo más numeroso de la producción dramática de
Calderón. Las más notables son las llamadas comedias de capa y espada. Todas
estas comedias, muy variadas en su trama, tienen sin embargo una estructura
idéntica: el amor es la pasión dominante y los personajes son un caballero
noble, valiente, rendido a los pies de una dama a la que adora; la dama es
soltera, huérfana de madre, sometida a la tutela de su padre, hermano o tutor;
también aparecen un gracioso y la criada de la dama. Además, para que el enredo
sea posible, existen otros personajes entre los cuales se entretejen equívocos
y rivalidades. Obras que pertenecen a este grupo son La dama duende; Casa con
dos puertas, mala es de guardar y Antes que todo es mi dama.
Los autos sacramentales
Calderón escribió alrededor de setenta autos sacramentales y
llevó a la plenitud este género, aportándole una mayor densidad teológica, una
construcción más exigente, un lenguaje alegórico de gran riqueza poética y una
fastuosa escenografía. Sus autos sacramentales gozaron de una enorme
popularidad. Además de La cena del rey Baltasar y La devoción de la misa
destaca especialmente El gran teatro del mundo, su obra maestra, en la que
Calderón representa la vida como un teatro en el que Dios reparte los papeles
de la vida a una serie de personajes, que deberán representar una única
función, sin ensayar, tras la cual deberán rendir cuentas.
jueves, 3 de junio de 2021
Es de Lope...
La expresión “Es de Lope” se generalizó durante el siglo XVII para indicar que algo era excelente, extraordinario…
Durante el siglo XVII se produce un fenómeno absolutamente novedoso: el teatro se convierte en el género literario por excelencia, el de mayor éxito, el más seguido por el público. Este teatro, nacido de la evolución y convergencia de las diferentes corrientes dramáticas que, según hemos visto, convivían en el Renacimiento, alcanza su madurez en la última década del siglo XVI con Lope de Vega, el verdadero genio creador de una nueva formas de teatro, cuyas bases teóricas expone en los versos del Arte nuevo de hacer comedias (1609).
Lope
Félix de Vega y Carpio, llamado el Fénix de los ingenios fue un escritor
muy prolífico: cultivó todos los géneros. Fue excelente
poeta, notable prosista y genial dramaturgo. Autor de una amplísima obra
literaria, vivió, por otra parte, una de las vidas más apasionadas de la
historia de la literatura española.
Nació en Madrid, en 1562, de familia de clase media con pretensiones de nobleza. Desde muy joven demostró una precocidad extraordinaria. En su ciudad natal estudió en los teatinos y, más tarde, en Alcalá y Salamanca. Intervino en la conquista de la isla Terceira y regresa de nuevo a Madrid. Su vivo y apasionado carácter le lleva a tomar la vida como viene y con demasiada prontitud. De ahí los vaivenes sentimentales, que le proporcionaron numerosos problemas a lo largo de su vida, así como frecuentes cambios de actitud vital. En Madrid, se enamora de la actriz Elena Osorio (la Filis de sus versos). Abandonado por ésta, a los cinco años, escribe unos poemas que le valen el destierro. Poco después, se casa por poderes con Isabel de Urbina (la Belisa de sus versos). Embarca en la Armada Invencible. De nuevo en España, se instala en Valencia, donde se dedica a una intensa creación. Entra al servicio del duque de Alba y se traslada a Alba de Tormes, donde muere su esposa.
Vuelve a Madrid y contrae matrimonio con Juana de Guardo, lo que no dificulta las relaciones con Micaela Luján (Camila Lucinda en sus versos), de la que tuvo cinco hijos. Rompe con Micaela y, poco después, mueren su esposa y su hijo Carlos Félix, lo que le causa tan profunda conmoción y crisis espiritual que dedice ordenarse sacerdote a los cincuenta y dos años. Sin embargo, vuelve a enamorarse de una bella actriz, Marta de Nevares (Amarilis o Marcia Leonarda en sus versos), de la que tiene varios hijos. Estos amores amargan sus últimos años al quedar ella ciegoa y perder, más tarde, la razón. Muere su hijo Lope Félix y es raptada su hija Clara. Estos hechos y sus primeros fracasos en la escena hicieron que Lope sobreviviera poco tiempo. Muere en Madrid en 1635.
[Literatura española
2, Alhambra Longman, 1992]
El
teatro de Lope de Vega es síntesis de las tradiciones culta y popular
anteriores. Ofrece un teatro basado en una retórica de la persuasión, en la
comunicación con el público. Lope perseguía el público y sabía cómo
conseguirlo.
Lope pasó varios años en Valencia, en contacto con Guillén
de Castro, Tárrega y otros, con un ambiente teatral innovador. Desde la primera
mitad del siglo XVI debió de haber un teatro estable, próximo a la Universidad,
en la plazoleta de la Olivera. Se realizaban funciones nocturnas, con velas,
por lo que resultaban caras y se suprimieron hacia 1630. Se representa un
teatro populista en el que importa mucho la intriga, las costumbres populares,
la utilización del simple o gracioso, y con un lenguaje próximo a la lengua
común. Lope no tiene más que adoptar y evolucionar lo que ya se estaba haciendo
en Valencia.
Entre 1605 y 1615 coinciden en Madrid, en
la Corte, una constelación de grandes figuras que conviven difícilmente. Lope
se ve mezclado entonces en todas las polémicas artísticas que surgen. Es
protagonista de una guerra literaria en la que se enfrenta a Cervantes y su
supremacía en la novela; a Góngora en el terreno de la poesía; y, en el terreno
teatral, a los aristotélicos que, desde Italia, defienden el canon clásico de
componer obras.
Es en este ambiente donde hay que situar Arte nuevo de hacer comedias, un texto que el autor
publica a los 47 años, cuando ya es un poeta consagrado y según él mismo dice
en la obra lleva ya escritas 483 comedias. Se trata de una composición que
escribe por encargo del Conde de Saldaña, miembro de la Academia de Madrid, y
se inscribe dentro de una práctica bastante habitual entre los autores y las
diferentes Academias del momento. Así pues, el texto de Lope nace para
contestar a una polémica de la época, pero también le sirve para dejar por
escrito su concepción del teatro y justificar lo que ha venido siendo hasta ahora
su práctica habitual. Como ha expresado José F. Montesinos, el Arte nuevo… fue un texto revolucionario que no hizo
ninguna revolución, porque ya Lope la había hecho antes en los corrales.
La revolución a la que Montesinos se
refiere, y que recoge el Arte nuevo, es la de
defender lo que llamaríamos hoy el teatro comercial. Es decir, Lope sostiene
que el teatro se sustenta en el público, y no en un canon aristotélico,
artístico. Su fin es escribir un teatro de su tiempo, cuya norma suprema sea la
de dar gusto a un auditorio bastante ecléctico, lo que le conduce a creer en un
teatro exento del antiguo arte:
“Y cuando he de escribir una comedia,
encierro los preceptos con seis llaves,
saco a Terencio y Plauto de mi estudio
para que no me den voces, que suele
dar gritos la verdad en libros mudos,
y escribo por el arte que inventaron
los que el vulgar aplauso pretendieron
porque, como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto.”
En opinión del catedrático Felipe B. Pedraza Jiménez son estos famosos versos los que han creado toda una corriente crítica antilopista que llega a nuestros días fruto de “que han sido malinterpretados. Lo que Lope quiere decir con lo de “hablarle en necio” es un juego irónico, ya que emplea la misma crítica que le hacían sus enemigos. Hay que entender que Lope escribe el Arte nuevo con una sonrisa, usa la ironía desde el momento mismo que culpa al público del camino que ha escogido”. Con esta confianza en el auditorio, en España se desarrolla un teatro popular que sólo tiene parangón en la Inglaterra de Shakespeare. “Es un teatro comercial, que pretende vivir y vivirá de los espectadores, de un público variadísimo para el que los autores deben organizar su discurso de la mejor forma. De esta manera, Lope defiende una libertad artística que no depende exclusivamente del autor, sino que establece una relación dialéctica con el público.
La vigencia de su teoría es que hoy, cuatro
siglos después, seguimos interesados por un arte teatral que tenga en cuenta al
público”. No hay que olvidar que la fama de Lope cruzó fronteras. Explica
Pedraza que el tratado “es, en primer lugar, la reacción a unos escritos
teóricos que vienen de Italia, en los que se defiende la preceptiva latina.
Pero, una vez publicado el Arte nuevo, hay numerosos intentos por
imitarlo fuera de nuestro país. Desde luego, en Italia, Francia, Alemania y
Polonia. Luego, durante el romanticismo experimenta una resurrección
especialmente en Alemania e Inglaterra”.
Mezclar
lo trágico con lo cómico
Frente a la idea clásica de separar tragedia y comedia, las obras pueden mezclar elementos cómicos y trágicos para mayor satisfacción del auditorio.
La unión de asuntos serios con momentos
más ligeros responde a la pretensión de
naturalidad. Esto permite, por otra parte, hacer protagonistas
de obras de tono grave a personajes como el villano, contraviniendo así las
preceptivas clásicas.
Ruptura
de la regla de las tres unidades
La
preceptiva clásica, desde la Poética de
Aristóteles hasta los humanistas del siglo XVI planteaba que la obra de teatro
debía ajustarse a tres unidades: la unidad de acción, de espacio y de tiempo.
La nueva fórmula propone su ruptura cuando así lo exija la verosimilitud de la
obra. Es habitual que se dé una acción secundaria a cargo de los criados o de
otros personajes. Además, la acción puede tener lugar en varios días y en
diferentes escenarios, ya que esto se ajusta a la naturalidad de las acciones
humanas.
Adviértase que solo
este sujeto
tenga una acción, mirando que la fábula
de ninguna manera sea episódica. […]
No hay que advertir
que pase en el periodo
de un sol, aunque es consejo de
Aristóteles,
porque ya le perdimos el respeto
cuando mezclamos la sentencia trágica
a la humildad de la bajeza cómica.
Estructura en tres actos
Frente
a los cuatro o cinco actos habituales en periodos anteriores, estas obras se
estructuran en tres actos. Al primero corresponden el planteamiento; al
segundo, el nudo y al tercero, el desenlace. Según Lope, hasta la mitad del
acto tercero el público no debía sospechar el final de la historia:
Divide en dos partes
el asunto,
ponga la conexión
desde el principio,
hasta que vaya
declinando el paso,
pero la solución no la
permita
hasta que llegue la
postrera escena,
porque en sabiendo el
vulgo el fin que tiene,
vuele el rostro a la
puerta, y las espaldas
al que esperó tres
horas cara a cara;
que no hay más que
saber que en lo que para. […]
En el acto primero
ponga el caso,
en el segundo enlace
los sucesos,
de suerte que hasta
medio del tercero
apenas juzgue nadie en
lo que para.
Los personajes de la comedia nueva
Aunque
hay gran cantidad de personajes dispersos por todas las comedias del siglo que
nos ocupa y algunos de ellos se ha consolidado como un personaje bien
individualizado y con características propias, como es el caso del donjuán, se
suelen repetir figuras fijas, a la manera de personajes tipo.
El galán
Es un caballero apuesto, idealista,
noble y valiente. Esta misma función puede ser representada por un
campesino, como Frondoso en Fuendetodos. Su misión natural se orienta hacia la
conquista de la dama, venciendo casi siempre notables dificultades.
La dama
Es
joven, bella y noble. Recibe los requiebros del galán. En ocasiones, cuando ha
sido agraviada o engañada, es capaz de tomar la iniciativa e incluso
disfrazarse de varón (como en Don Gil de las calzas verdes). Una figura común
en las comedias barrocas es la dama disfrazada de hombre, que cambia sus
habituales vestidos femeninos para perseguir al galán que la ha abandonado.
Este personaje aparecía también en las novelas de la época y fue muy censurado
por los moralistas.
La criada
Representa,
junto a la dama, el mundo femenino y sus relaciones son paralelas a las del
galán y el gracioso, con quienes comparten sus principales características, ya
que la criada también es más realista y actúa como confidente de la dama,
mientras esta, por lo general, busca la manera de conseguir los amores del
galán con su ayuda.
El criado
Representa lo contrario del galán, ya que por lo general es muy realista, práctico y cobarde. El gracioso (o figura del donaire) suele ser casi siempre el criado de confianza del galán; es fiel y buen consejero, y aporta la nota cómica a la trama. Al tiempo que el galán se enamora de la dama, el gracioso corteja a la criada de esta.
El
criado o gracioso desempeña un importante papel en la obra ya que permite al
galán dialogar con él y contarle sus inquietudes. Desempeña también el papel de
narrar sucesos no escenificados en las tablas.
A veces tiene una función distanciadora muy moderna, al
advertir al público con su actuación de que lo que ve no es realidad, es
literatura.
El gracioso de Lope de Vega procede de
la evolución del personaje del bobo de Lope de Rueda; en las obras de Lope de
Rueda el bobo es un personaje cómico, presentado de forma ridícula. Suele ser
un aldeano tonto que se expresa mal y se comporta torpemente. Lope de Vega hace
evolucionar al personaje convirtiéndolo en un personaje urbano, inteligente e
ingenioso, cuyas bromas y críticas a su amo tienen mucho éxito. Finalmente
predomina en el gracioso su vertiente placentera y simpática, con lo que sus
actitudes y comentarios quedan integrados en el sistema de valores del Barroco.
Otros personajes
Otros
personajes presentes en las comedias son los siguientes: un caballero, generalmente de edad avanzada, que suele ser el
padre de la dama y que vela por su honra (a veces es un hermano de la dama);
el villano,
un labrador rico, cristiano viejo, con un fuerte sentido de la honra; el rey, a veces justo y otras veces tiránico; y el caballero
poderoso, un noble que pretende usar su poder
para conseguir sus pretensiones amorosas.
El
lenguaje de la comedia nueva
Se rehúye la expresión culterana y no se
abusa de las alusiones bíblicas, mitológicas o literarias para hacerse
comprender por un público popular.
El
decoro poético
Se
pretende que la lengua se ajuste a la situación y a la
condición de los personajes, de modo que estos hablen conforme a su
rango social y ello pueda distinguir, por ejemplo, al rey del gracioso. Es la
única regla del teatro clásico que Lope respeta:
Si hablare el rey, imite
cuanto pueda
la gravedad real, si el viejo hablare,
procure una modestia sentenciosa […]
El lacayo no trate cosas altas
ni diga los conceptos que hemos visto
en algunas comedias extranjeras.
Las
comedias barrocas se escribieron en verso, pero no mantuvieron una unidad
métrica; por el contrario, Lope planteaba el uso de estrofas diferentes para
cada situación, sin hacer distinciones entre la métrica tradicional castellana
y las de procedencia italiana. Así lo expresa en el Arte nuevo:
Acomode los versos con
prudencia
a los sujetos de que va tratando.
Las décimas son buenas para quejas;
el soneto está bien en los que aguardan;
las relaciones piden los romances,
aunque en octavas lucen por extremo;
son los tercetos para cosas graves,
y para las de amor, las redondillas.
Canciones tradicionales intercaladas
La inclusión de elementos líricos tradicionales o de inspiración tradicional fue uno de los grandes aciertos del teatro del siglo XVII, ya que aportaba un toque popular y una frescura a la trama de las obras, que gozaban de la ventaja añadida de la música. Todo ello ofrecía una pausa en el desarrollo de la acción y servía de deleite a los espectadores, que gustaban mucho de la música y la danza como contrapunto al argumento de la obra.
Obras teatrales de Lope de Vega
Comedias de enredo y costumbres
Ambientadas en un ambiente urbano coetáneo. El asunto principal es el amor. Están plagadas de celos, intrigas y malentendidos que desembocan en una final feliz.
Destacan en
este grupo: La dama boba; El perro del hortelano; Servir a señor discreto; La
moza del cántaro; La villana de Getafe; Las bizarrías de Belisa…
Dramas de honor campesino
Ambientadas en un entorno rural idílico. Protagonizadas por un villano, un campesino rico, cristiano viejo,
libre y digno, que se enfrenta solo o junto con todo su pueblo al abuso de
poder de un noble que ha atentado contra su honor. En estas obras surge la figura del rey como
garante de la justicia apoyando la actuación del villano.
Dramas trágicos
En estas obras los elementos trágicos están más acentuados.
Destacan: El caballero de Olmedo y El castigo sin venganza.
SABER MÁS SOBRE LOPE.....
Siempre que hay que informarse de algo conviene saber qué
fuentes son fiables y de dónde podemos sacar información veraz y actualizada.
La página web de la Biblioteca Virtual Cervantes nos cuenta casi todo lo que
necesitemos saber sobre Lope de Vega, contado por los mejores especialistas.













