martes, 7 de julio de 2020

"Érase una vez un mes de marzo....." Relatos de un confinamiento

Érase una vez un mes de marzo como cualquier otro, con sus días primaverales transcurriendo entre exámenes y clases. Pero un viernes 13 todo cambió...


Este podría ser el comienzo de un relato sobre las extraordinarias circunstancias vividas durante este curso escolar. Circunstancias que nos obligaron a abandonar nuestras aulas en 24 horas y a iniciar una travesía educativa incierta: el IES Alhaken II, como tantos otros institutos, extendía su espacio físico por los hogares de todos los que formamos su comunidad escolar.


Estando en este periplo decidimos convocar un concurso literario. El objetivo fue ofrecer un canal de expresión a nuestros alumnos y alumnas, a través del cual pudieran reflejar sus vivencias y pensamientos. Después de todo, estábamos - y aún estamos - viviendo una pandemia, con todo lo que esto significa.


La respuesta no nos ha decepcionado. Ha sido muy difícil otorgar los premios. Sin embargo, un concurso es un concurso y, tras mucho deliberar, leer y releer, podemos por fin anunciaros el FALLO DEL JURADO:

MODALIDAD A (1º, 2º y 3º ESO). El jurado ha decidido otorgar tres premios idénticos, dotados con 50 € en material escolar, que son los siguientes:
  • "La subida de una montaña sin arnés" por Darío García García (1º ESO B)
  • "Mi experiencia en esta pandemia" por Inés Sarasua Fontanilla (1º ESO B)
  • "COVID 19. Mi historia" por Marina Sanz Serrano (2º ESO D)

MODALIDAD B (4º ESO, 1º y 2º Bachillerato). El jurado otorga el premio, dotado con 100 € en material escolar, al texto:

  • "Mi pequeño prado verde" por Clara Vaquera Illescas (1º Bachillerato C)
Asimismo, otorga un accésit, dotado con 50 € en material escolar, al texto:
  • "Que nunca sea el último" por Marina Monje Albalá (2º Bachillerato D)



Desde aquí queremos además felicitar a los premiados y a todos los participantes, sin excepción alguna, pues nos han regalado algo muy personal y eso es todo un privilegio.

¡ENHORABUENA!

sábado, 6 de junio de 2020

"El Anacronópete"

La  serie de TVE, El ministerio del Tiempo, creada por Javier y Pablo Olivares, ha introducido en el quinto episodio de esta cuarta temporada la desconocida historia de la primera novela de ciencia ficción de la historia en la que se describió una máquina del tiempo. Tenía como título El Anacronópete y fue escrita a finales del siglo XIX por un autor español.


Su nombre era Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902), un madrileño hijo de un matrimonio de actores que trabajó como diplomático y escritor de zarzuelas y novelas, su verdadera pasión. La obra por la que alcanzaría fama, El Anacronópete (el que vuela contra el tiempo), publicada en Barcelona en 1887, se adelantó en ocho años a la del británico H. G. Wells, The Time Machine, en la que también se abordaba la temática de los viajes en el tiempo con la ayuda de una máquina.



El "anacronópete" es una caja enorme de hierro fundido que navega gracias a la electricidad y mueve cuatro grandes cucharas mecánicas para desplazarse, además de contener otra maquinaria que incluye la producción del llamado "fluido García", que impide que los pasajeros rejuvenezcan en su viaje hacia atrás por el tiempo.

Así lo definía su propio creador: "El anacronópete, que es una especie de arca de Noé, debe su nombre a tres voces griegas: Ana, que significa hacia atrás; crono, el tiempo, y petes, el que vuela, justificando así su misión de volar hacia atrás en el tiempo; porque en efecto, merced a él puede uno desayunarse a las siete en París, en el siglo XIX; almorzar a las doce en Rusia con Pedro el Grande; comer a las cinco en Madrid con Miguel de Cervantes Saavedra -si tiene con qué aquel día- y, haciendo noche en el camino, desembarcar con Colón al amanecer en las playas de la virgen América".

La máquina sirve de excusa para una historia en tres actos en forma de zarzuela en la que don Sindulfo García, científico zaragozano e inventor del ingenio, su amigo y ayudante Benjamín, la sobrina y pupila Clarita, la sirvienta, el capitán Luis, el amor de Clarita, unos húsares y algunas muchachas francesas de vida alegre recogidas en París se desplazan en el tiempo.

En el primer acto salen de la Exposición Universal de París y viajan hasta la batalla de Tetúan en 1860 para regresar a París el día anterior de su salida, con unas señoritas francesas que, a diferencia de don Sindulfo y sus amigos, sí salen rejuvenecidas con el efecto imprevisto de que la ropa de lana que llevan vuelve a las ovejas de las que salió y las muchachas se quedan desnudas.

En el segundo acto, el grupo vuelve a viajar hacia varios momentos históricos del pasado como la toma de Granada en 1492 o la Roma de los gladiadores, y los personajes evolucionan, se enamoran u obsesionan, mientras que en el acto final llegan hasta los tiempos de Noé, donde descubren el secreto de la vida eterna. 
El inventor, sin embargo, totalmente enloquecido, acelera el "anacronópete", que estalla al llegar al día de la creación. Aunque finalmente se descubre que todo ha sido un sueño.

Durante más de un siglo años se creyó que el británico H. G. Wells fue el primero en idear una máquina del tiempo, pero lo cierto es que Enrique Gaspar se adelantó a Wells en casi 10 años. El español es el verdadero padre de los viajes en el tiempo. El problema es que mientras The Time Machine alcanzaba fama mundial, El Anacronópete cayó enseguida en el olvido por su tibia aceptación entre el público.

"Una posible razón es que en el caso de Gaspar, los viajes en el tiempo son hacia el pasado, y el autor los utiliza para hacer una profunda crítica social de la España de la época. A finales del siglo XIX el imperio español, como tal, se estaba desintegrando y los momentos históricos que recorren los anacronautas son un intento del autor por buscar las causas de esta caída".

Y continúan: "La fama de Gaspar como autor de teatro humorístico de éxito, posiblemente contribuyó también a que la crítica se centrara más en la historia que en la invención en sí misma. Así lo recogen varias críticas de la época, en donde se menciona el humor, las ilustraciones y hasta la encuadernación, pero no así la extraordinaria imaginación que se requería para imaginar una máquina del tiempo voladora. Recordemos que en 1887 el único medio de elevarse en el aire era con globos de aire caliente. 

Por todo ello, El Anacronópete se considera la primera novela que habló de una máquina del tiempo. Todo un hito que no fue reconocido en su momento. Gaspar y Rimbau murió a los 60 años en Francia, donde vivió los últimos años de su vida, sin éxito literario, pero por suerte su legado se recuperó con el tiempo hasta el punto de que en 2017, con motivo del 130 aniversario de su publicación, una editorial valenciana recuperó su novela actualizando su lenguaje al castellano actual y rejuveneciendo sus colores e ilustraciones.

lunes, 18 de mayo de 2020

Romeo y Julieta. W. Shakespeare


Según la enciclopedia británica se trata del más grande escritor de todos los tiempos, figura única de la historia de la literatura. Shakespeare inaugura con sus obras de teatro un nuevo estilo dramático que cautivó al público del  S.XVI y XVII y que sigue fascinando a los espectadores de hoy. 
  • Los aforismos: Las obras de Shakespeare están llenas de sentencias que han llegado a nuestros días. Desde el “ser o no ser, ésa es la cuestión” a “mi reino por un caballo”, pasando por “el que va demasiado aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio”. 
  • El teatro: Cuatro siglos después sus obras siguen siendo referentes y las más representadas en teatros de todo el mundo. Puedes empezar por conocer las características del teatro isabelino y después comparar una tragedia como Romeo y Julieta, con una comedia como Mucho ruido y pocas nueces. ¿En qué se parecen? ¿Qué las diferencia? ¿Tienen la misma estructura?

  • En el cine: La mayoría de las obras que escribió Shakespeare han llegado a la gran pantalla en diversas ocasiones. La película Shakespeare in Love, además de recrear un momento de la vida del autor en el que pierde la inspiración, nos sirve para conocer la sociedad de los siglos XVI y XVII, el papel de la mujer y las características del teatro isabelino.
ROMEO Y JULIETA




Basada en el poema “La trágica historia de Romeo y Julieta” (1562), de Arthur Brooke que a su vez estaba basado en otros, como el cuento del italiano de Mateo Bandello, Shakespeare nos narra cómo a veces la vida traza historias de amor muy distintas a los planes que tienen pensado para cada uno de ellos.
Y es que esta vez vamos a adentrarnos en la historia de Julieta y Romeo, dos jóvenes de distintas familias que se enamoran perdidamente de la persona equivocada, narrando así este amor imposible lleno de intensidad, deseo y pasión propio de las historias de amor prohibido y secreto a la par que la firme oposición a la relación por parte de sus familias, dándole esos tintes trágicos a la obra.
El libro está en el Aula Virtual

"En un lugar de la Mancha...." EL QUIJOTE: El libro de los libros





Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia; otros, por el de la adulación servil y baja; otros, por el de la hipocresía engañosa, y algunos, por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda; pero no la honra. Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean; y siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas,..."
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
 "El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha" (1615), Capítulo XXXII

A principios del XVII aparece la obra literaria más influyente, leída, comentada y admirada de todos los tiempos, cuyo autor, Miguel de Cervantes, comenzó a escribirla como una obra menor, cómica, con la única, clara y concreta intención de acabar con los libros de caballerías, de los que es una parodia. Y efectivamente, lo consiguió, porque tras el Quijote ningún autor serio volvió a escribir uno de aquellos libros. Pero la obra fue mucho más allá. Lo que, seguramente, en principio iba a ser un relato corto, al estilo de los Novelas Ejemplares, fue cobrando vida, extensión y profundidad hasta convertirse en lo que es hoy: el libro de libros, síntesis de los relatos de su tiempo, realistas e idealistas (es una novela idealista situada en la realidad de la España del XVI) y una reflexión sobre la literatura en todos  sus aspectos; una parodia que se puede disfrutar sin tener ni idea de cómo era lo parodiado, y la primera novela moderna, porque a diferencia de los relatos modernos no cuenta hechos sino vivencias, es decir, cómo los hechos afectan al personaje, que es lo que realmente importa.

El Quijote es la historia de un soñador que se atrevió a vivir su sueño, aunque ese sueño fuera una locura para el mundo en que le tocó vivir. Un soñador, que en cuanto tuvo que renunciar a ese sueño, enfermó para morir, pero cuyo sueño contagió y arrastró a muchos otros personajes a lo largo de las dos partes de las que consta la novela. El principal, Sancho Panza, un campesino bonachón cuya existencia se vio sin duda iluminada por la locura de su vecino, el hidalgo al que antes de la locura apodaban "el bueno" y que como caballero andante llevó el sobrenombre de "Caballero de la Triste Figura". Porque el Quijote, que mueve a risa y está escrito con una sonrisa, tiene un trasfondo de tristeza: la de tener que vivir en un mundo en el que los caballeros andantes, sus ideales, su heroísmo, su amor y sus aventuras solo pueden ser una locura.

El Quijote es un libro sobre la literatura, y sobre la sociedad en que surgió y vivió su autor, a caballo entre el optimismo renacentista y el desengaño barroco, y sobre la vida humana, que no es más que un pulso entre nuestros sueños y la realidad. Un libro ante todo divertido (y esa fue la principal razón de su éxito), pero que como quiso su autor, y expresó en el prólogo, puede tener (y ha tenido) muchas lecturas. Tantas como lectores. 

Mientras tanto, y aunque es difícil señalar qué es lo importante en esta inmensa novela, que toca todos los temas, plagada de personajes, y momentos, y situaciones, y estilos, e ingredientes distintos, aquí os dejo lo fundamental que tenéis que conocer (y saber reconocer en los textos) de ella:

Publicación



En 1605 aparece la 1ª parte de la obra con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato: hubo varias ediciones en ese año y los siguientes. En 1615 aparece la segunda parte con el título de El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha. En los diez años transcurridos entre ambas, se publicó una segunda parte apócrifa firmada por otro escritor con el pseudónimo de Avellaneda. Este hecho molestó profundamente a Cervantes, que en su obra de 1615 insiste (casi obsesivamente) en demostrar la falsedad de esa novela, que influye así decisivamente en la creación de esta segunda parte.


Estructura
Diversos aspectos confluyen en la estructuración de la novela:

1) Las dos partes.- más que una división meramente externa, muestran grandes diferencias entre sí, sobre todo en cuanto a la evolución de los personajes principales:

-En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación caballeresca (donde hay molinos ve gigantes, por ejemplo); en la segunda, en cambio, la ve como es y son los demás personajes los que la convierten en aventuras caballerescas.

-En la primera parte hay una serie de relatos intercalados (la novela del “Curioso impertinente”, la historia de los pastores Marcela y Grisóstomo, la historia del cautivo, la historia de Dorotea y Fernando), pertenecientes a distintos géneros de los relatos idealistas del Renacimiento. Cervantes fue criticado por esta ruptura de la unidad argumental y en la segunda parte se centró únicamente en las aventuras de los dos personajes principales: D. Quijote y Sancho.


2) Las tres salidas.- las dos primeras salidas se narran en la primera parte, la última en la segunda. Hay un paralelismo claro entre ellas: preparación, salida, serie de aventuras y vuelta a la aldea. Las tres vueltas a casa son cada vez menos triunfantes, D. Quijote va siendo progresivamente derrotado por la realidad y va perdiendo optimismo y empuje: la primera vez regresa armado caballero; en la segunda enjaulado de forma humillante y en la tercera se produce el derrumbamiento total del personaje y su ideal caballeresco: vuelve derrotado por “el caballero de la Blanca Luna” (que no es otro que su vecino el bachiller disfrazado), para morir tras haber recuperado la razón.




3) La parodia.- es un elemento estructurador además de la técnica fundamental empleada por Cervantes. La estructura es una parodia de los libros de caballerías, y por ello sigue su disposición general en capítulos, personajes, encadenamiento de aventuras, personaje itinerante, etc.
Génesis e intención 

Cervantes afirma en el prólogo de la obra: “no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”. Y efectivamente, lo consiguió: tras su publicación, no volvieron a escribirse. Pero el Quijote trasciende absolutamente esa sencilla intención.
Es muy posible que la primera idea de Cervantes fuese escribir una novela breve (que correspondería a la primera salida), pero después, viendo las inmensas posibilidades que ofrecía la obra, la ampliaría hasta lograr la profundidad y complejidad de esta novela universal.


Personajes 


En la obra aparece una inmensa variedad de personajes, muchos de ellos representativos de tipos propios de la época. Sin embargo, todos están perfectamente individualizados. Pero la maestría de Cervantes es especialmente relevante en la creación de los dos protagonistas, que forman parte ya de la cultura universal, y que han sido objeto de especial atención por parte de la círitica.

D. Quijote y Sancho representan dos radicales y universales actitudes humanas: la subjetividad frente a la objetividad, el idealismo frente al realismo, el idealismo frente al materialismo, el heroísmo frente al espíritu práctico. Estas actitudes no sólo se dan en individuos diferentes, sino que son dos tendencias profundas, presentes en el alma humana, en lucha constante y predominando una u otra según la persona y el momento. Quijote y Sancho simbolizan dos modos de ser, dos tendencias a las que ningún ser humano escapa.


A diferencia de los personajes de los libros de caballerías ( y de los otros relatos de la época) los personajes del Quijote son complejos y redondos. Lejos de los personajes tipo de las ficciones idealistas, son seres individualizados, con múltiples matices y en constante evolución. Así, D. Quijote, a pesar de su locura, tiene momentos de gran cordura y Cervantes pone en su boca agudas reflexiones sobre temas importantes en la época (el tópico de las armas y las letras, por ejemplo). Y a pesar de ser un personaje ridículo en muchos momentos, en otros quedan ensalzados sus ideales heroicos, su valoración del honor, el respeto, el amor o la ayuda a los necesitados. Del mismo modo, Sancho, descrito en un principio como un campesino “de poca sal en la mollera”, muestra en algunos pasajes la agudeza propia del sentido común y la sabiduría popular ( por ejemplo, cuando ejerce como gobernador en la falsa ínsula de Barataria)


Especial atención merece la evolución de ambos personajes, por su relevancia para el sentido de la novela.

A lo largo de la obra, y según se van relacionando, asistimos al proceso de sanchificación de D. Quijote y quijotización de Sancho; es decir, se va produciendo un entrecruzamiento entre realismo e idealismo. 
En la primera parte, Don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación, mientras Sancho trata de avisarlo y persuadirlo. El caballero va instruyendo a Sancho en el mundo caballeresco.

 En la segunda parte, D. Quijote se acerca cada vez más al mundo de la realidad objetiva: la ve como es y el resto de los personajes la convierten en aventuras caballerescas. Al mismo tiempo, va perdiendo empuje progresivamente. Además Sancho se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión en la Ínsula Barataria. Todo ello desemboca en el entrecruzamiento final del idealismo de Don Quijote con el realismo de Sancho. Por tanto, hay un progresivo acercamiento de las posturas inicialmente contrapuestas de don Quijote y Sancho (idealismo-realismo) hacia un equilibrio e, incluso, entrecruzamiento final. Don Quijote, enfermo, poco antes de morir, recupera la razón y se arrepiente de su locura:


“-Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en le mundo.


-¡Ay! –respondió Sancho, llorando- . No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años. Mire no sea perezoso, sino levántese de esa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado”.


El idealista y el realista han intercambiado, finalmente, sus papeles. Esta parece ser la visión de la naturaleza humana que Cervantes quiso ofrecer en la obra: plasmar la lucha, individual y social, entre ambas tendencias.

A pesar de la universalidad de ambos personajes, están completamente individualizados: son personajes concretos que se van haciendo según van viviendo literariamente (como sucede en la vida misma)


Temas
Muchos son los temas que aparecen a lo largo de la obra; pero los más importantes son:


1.- Lo caballeresco: es el tema central de la obra, que aparece de varias formas: como parodia de los libros de caballerías, como locura del personaje y como anacronismo, ya que el ideal caballeresco que pretende resucitar el hidalgo va contracorrriente en un mundo prosaico, materialista y lleno de lacras que no puede asimilar dicha actitud. A pesar de la ridiculización constante de los libros de caballerías, hay cierta nostalgia de los ideales que había detrás: el heroísmo, la defensa del amor, la igualdad, la libertad, la justicia, la verdad, la honradez, la belleza, la caridad.


2.- El choque entre los ideales y los límites que impone la realidad (y el choque entre fantasía y realidad).- tema relacionado con el caballeresco, que subordina a todos los demás. En muchos momentos se percibe la idea de que el que tiene ideales diferentes, aunque sean elevados, es tomado por un loco. D. Quijote fracasa, y sus ideales sirven de poco al situarse en una realidad prosaica.


3.- El amor.- aparece como un sentimiento ideal en el personaje de D Quijote: es una de sus motivaciones, y siente por Dulcinea (a la que él mismo creó transformando a la labradora Aldonza Lorenzo en un ideal) un amor platónico e idealizado, totalmente literario, con rasgos del amor cortés. En las historias secundarias y en los personajes secundarios, se siguen los tópicos de la época y se ambienta según los distintos géneros propios de momento (pastoril, morisco, etc.)


4.- La literatura.- El Quijote es una obra metaliteraria; es literatura sobre la literatura, que aparece de varias formas: hay diálogos entre los personajes sobre los libros de caballerías, se cirtican géneros y obras concretas, en la segunda parte (1615) se habla de la primera (1605) y del Quijote de Avellaneda... Por otra parte, el narrador habla del proceso de creación, critica sus fuentes, explica sus omisiones. Además, la obra habla también de cómo se debe leer, respetando el “pacto de ficcionalidad”: don Quijote enloquece por creer que son verdad histórica y real las fantasías de los libros de caballerías.



Técnicas y estilo

-La parodia: es la técnica fundamental y que afecta a todos los aspectos de la obra: estructura, capítulos, títulos, narrador, aventuras, lenguaje altisonante y arcaizante...

-La ironía y el humor

-Diálogos y monólogos: el diálogo (abundantísimo en la obra, casi tanto como los fragmentos narrativos) es el medio por el que los personajes se dan a conocer y se relacionan como seres independientes y vivos.

-Perspectivismo:- en la novela se produce un constante juego de perspectivas: la variedad de perspectivas que confluyen sobre una misma realidad son las que la definen. Por ejemplo, la combinación de varios “autores ficticios” (el narrador cristiano, el traductor morisco, el historiador moro Cide Hamete ); la multitud de visiones de los personajes sobre una misma realidad (molinos/ gigantes, bacía /yelmo)

-Juego entre realidad y ficción: Por ejemplo, se insiste en tratar a los personajes como reales, en la historicidad de la historia; se mezclan elementos reales e históricos en el mundo de ficción (mención a personajes históricos, escritores, obras literarias.... aparece mencionado el propio Cervantes, y en la segunda parte de 1615 aparece como un elemento más la primera de 1605, que los personajes han leído y comentan)


-Riqueza lingüística: en la obra están presentes todos los registros (a veces parodiados), desde el más poético al más coloquial, desde el más sublime al más humorístico.. Es especialmente importante el uso del lenguaje como un elemento caracterizador de los personajes: D. Quijote utiliza el lenguaje arcaizante y altisonante de los libros de caballerías; Sancho usa un lenguaje popular, abusa de los refranes y se equivoca frecuentemente... Al final, Sancho utiliza con soltura el vocabulario caballeresco y D. Quijote empieza a utilizar refranes, de forma paralela a sus respectivas “quijotización” y “sanchificación”.


Significado


Dada la complejidad y profundidad de la obra, se han dado múltiples interpretaciones de la misma. Destacaremos tres:


1.- Existencial.- la obra plasmaría un aspecto universal de la existencia humana: la constante lucha entre los propios ideales y la realidad. Se basa en el simbolismo de los personajes de D. Quijote y Sancho y su evolución (aspectos explicados más arriba)


2.- Literario.- El significado literario de la obra es también importante y múltiple:


-Por una parte, es una síntesis crítica y práctica de la narrativa de su tiempo, fundiendo elementos de los relatos realistas y los idealistas, y proponiendo un equilibrio entre realidad y ficción basado en el concepto de “verosimilitud”

-Por otra, la novela es una reflexión sobre el propio proceso de creación literaria

-Además, su trascendencia literaria hacia el futuro es fundamental, ya que se considera la primera novela moderna (precisamente por las diferencias que presenta con las novelas de su tiempo): por la creación de un mundo novelesco completo y complejo, por el afán de verosimilitud, por la evolución de los personajes (característica fundamental de la novela moderna frente a los relatos anteriores) , por la adecuación del lenguaje a los distintos personajes, y por que su argumento narra una experiencia existencial (la formación de la personalidad en contacto con el mundo, la vivencia personal)

3.- En relación con su época, la obra refleja la crisis del imperio y de los valores caballerescos y militares, y la actitud de una sociedad que asiste a los primeros síntomas de decadencia. El anacronismo de D. Quijote y su ideal caballeresco es el anacronismo de los ideales del Renacimiento ante la crisis del XVII, y su fracaso es el fracaso de esos ideales, el mismo fracaso que originó el desengaño barroco.

Textos del Quijote


Para conocer el Quijote, nada mejor que leerlo desde el principio. Pero si tal empresa os parece ardua, y el volumen del libro os lo hace poco apetecible, yo os invito a probar con algún fragmento. 

Podéis echarle un vistazo  al índice, y darle alguna oportunidad al capítulo cuyo título os invite a ello, sea por el motivo que sea. 
Para ello, aquí tenéis una edición de la primera parte, del diario El Mundo, que actualiza la lengua, y aquí la edición de ambas partes del Centro Virtual Cervantes. 

Aquí os dejo  una selección de fragmentos que os pueden acercar a algunos de los momentos o aspectos fundamentales de la obra.

De la Primera Parte, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, publicada en 1605, podéis probar a  leer...:

                 El Prólogo  en el que Cervantes emplea el tópico de la falsa modestia (o quizás no tan falsa en este caso, porque él era consciente de que un libro paródico podía no ser tomado demasiado en serio, o incluso lograr el desprecio del "desocupado lector" al que se dirige). Y lo que logra aquí Cervantes con la maestría de su pluma es la complicidad del lector para que acoja de buen talante una obra sin la carga de erudición y seriedad que solía acompañar a los grandes títulos que se publicaban entonces.                

   Por supuesto, el primer capítulo, en el que asistimos al nacimiento del personaje de Don Quijote, que se hace a sí mismo imitando lo que él había leído en los libros de caballerías, fingiendo que la realidad imita a la ficción; en este caso, la vida a la literatura. Y este juego entre realidad y ficción, o entre vida y literatura, será una de las constantes y geniales hallazgos de la obra. 
            
En el Capítulo II asistimos a la primera salida de D. Quijote, en la que el personaje se va solo de su pueblo, y le habla a su narrador (ese "sabio encantador" que será "cronista de esta peregrina historia"... o sea, el propio Cervantes), consciente de que como caballero andante tendrá su libro de caballerías (que es precisamente el que este que estamos leyendo), y dispuesto a conseguir ser armado caballero, requisito para poder lanzarse a buscar aventuras por el mundo. Y continúa el juego, también parodia de los libros de caballerías, con esos "autores" que han escrito sobre Don Quijote, y que son la fuente que el narrador maneja para constar su historia

          

  En ese mismo capítulo llega, por fin, D. Quijote, a una venta: lugar de paso para viajeros y de encuentro de múltiples personajes, que tendrá un papel muy importante en una historia como esta, con un protagonista itinerante. Pero eso sí, D. Quijote la transforma, con su imaginación caballeresca, en un castillo, para regocijo del ventero socarrón que se encontrará en ella.  


     
 Y ese mismo ventero socarrón será el que lo arme caballero en el Capítulo III, y le hará las recomendaciones prácticas (llevar dinero y ropa limpia, por ejemplo) a las que nunca se alude en los libros de caballerías, pero tan necesarias, que harán volver a D. Quijote por primera vez a su pueblo, eso sí, para volver a salir de nuevo, a buscar aventuras, ya como caballero.

Tras su vuelta a casa, y mientras él duerme, sus allegados, preocupadísimos por la "chaladura" del maduro hidalgo, deciden poner remedio quemando lo que consideran su causa: la biblioteca entre cuyos volúmenes había perdido el juicio. Pero deciden hacer una selección en los libros antes de quemadlos, por si alguno pudiera ser salvado. Así, Cervantes va poniendo en boca del cura y el barbero una crítica de algunos de los títulos mas leídos y conocidos de su tiempo. Algunos, del propio Cervantes. 

Se trata del famosísimo y "donoso" escrutinio.



  Don Quijote no ceja en su empeño: es más, decide buscar escudero, que era ya lo único que le faltaba para ser un caballero andante en condiciones. Y para tal puesto se busca a su vecino Sancho Panza, contrapunto genial y hallazgo feliz, clave para que la novela creciese por sí sola yendo mucho más allá del propósito inicial de su autor. Comienza así la divertidísima instrucción del campesino en el mundo caballeresco, y la sempiterna promesa de una ínsula que gobernar como futuro premio por sus servicios.

        Y por fin, llega la primera aventura, que se ha convertido en todo un símbolo del personaje: la de los molinos de viento que D. Quijote cree  gigantes. Y el primer choque con la realidad, que el protagonista soluciona, como siempre en esta primera parte, con la misma imaginación caballeresca que lo había provocado.


Tras esa primera aventura, llega la segunda, en la que ya se ven implicados nuevos personajes: en este caso, unos frailes de San Benito, atónitos -y un poco asustados- ante  la figura del caballero que los toma por secuestradores de princesas. Aventura representativa de cómo suceden las cosas en esta primera parte: D. Quijote transforma la realidad, Sancho intenta inútilmente avisarle y detenerlo, y finalmente, alguien -generalmente el pobre Sancho- se lleva algún palo.

De la Segunda Parte, publicada en 1615 y titulada El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, os propongo los siguientes fragmentos:

                  En el Capítulo III, antes de la tercera salida de nuestro protagonista, se recoge el diálogo entre el bachiller Sansón Carrasco (que tendrá un papel fundamental en la obra), D. Quijote y Sancho acerca del libro que cuenta sus hazañas (es decir, la primera parte de la obra, de 1605, que los personajes han leído y comentan). De este modo, los personaje se sitúan en el mismo plano de realidad que los lectores, en un juego entre realidad y ficción insuperable, que es uno de los muchísimos aciertos y rasgos de sorprendente modernidad de la novela.

 La treta que urde Sancho para encontrar a Dulcinea y salir así airoso de una petición de su amo y que es representativa de cómo suceden las cosas en esta segunda parte. En la primera, D. Quijote había pedido a Sancho que le llevara una carta a Dulcinea, y ante la dificultad del encargo,


Sancho había optado por mentirle a su amo, y decirle que había entregado esa carta cuando no era así, inventándose todos los detalles del supuesto encuentro con Dulcinea. Así que ahora D. Quijote lo manda de nuevo a buscarla, y Sancho buscará como solución lo que es común ahora: utilizar la locura de D. Quijote para intentar engañarle y transformar  la realidad, que él ya ve tal cual es, para hacérsela ver acorde a los libros de caballerías. Empieza el entrecruzamiento entre ambos, y la evolución de los dos personajes es más que evidente.

 En "El caballero de la Blanca Luna" asistimos al reto e inevitable derrota de Don Quijote, que se ve vencido por su propia fantasía (a la que, de nuevo, dan cuerpo el resto de los personajes) y obligado por su propia palabra de caballero a volver a su pueblo y renunciar a su locura... o a su sueño... o a lo que sea...


 Y efectivamente, vuelve a su pueblo vencido y sin su sueño, y quizás por ello, cae enfermo, recupera la cordura (¿o pierde la locura?) y decide hacer un sensato testamento, sin ceder ni ante los ánimos que le da el antes materialista y práctico Sancho de levantarse de la cama y buscar otro sueño.

   
 Y finalmente, D. Quijote muere, e insiste Cervantes en ello para que ningún otro autor, distinto del autor ficticio que él creó para don Quijote (el moro Cide Hamete Benengeli) vuelva a inventarse hazañas falsas sobre él, como había hecho el "tordesillesco" Avellaneda con su Quijote apócrifo, que tanto había herido al manco de Lepanto. Y termina recordando cuál había sido su propósito al escribir la obra, que, aunque cumplido, puede ser fácilmente olvidado.



Porque con este propósito le salió sin querer la que es, de momento, la novela más grande, profunda, compleja, divertida y melancólica de todos los tiempos. Y todo eso, al mismo tiempo, que tiene aún más mérito.