martes, 30 de mayo de 2017

"En un lugar de la Mancha...." EL QUIJOTE: El libro de los libros





Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia; otros, por el de la adulación servil y baja; otros, por el de la hipocresía engañosa, y algunos, por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda; pero no la honra. Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean; y siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas,..."
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
 "El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha" (1615), Capítulo XXXII

A principios del XVII aparece la obra literaria más influyente, leída, comentada y admirada de todos los tiempos, cuyo autor, Miguel de Cervantes, comenzó a escribirla como una obra menor, cómica, con la única, clara y concreta intención de acabar con los libros de caballerías, de los que es una parodia. Y efectivamente, lo consiguió, porque tras el Quijote ningún autor serio volvió a escribir uno de aquellos libros. Pero la obra fue mucho más allá. Lo que, seguramente, en principio iba a ser un relato corto, al estilo de los Novelas Ejemplares, fue cobrando vida, extensión y profundidad hasta convertirse en lo que es hoy: el libro de libros, síntesis de los relatos de su tiempo, realistas e idealistas (es una novela idealista situada en la realidad de la España del XVI) y una reflexión sobre la literatura en todos  sus aspectos; una parodia que se puede disfrutar sin tener ni idea de cómo era lo parodiado, y la primera novela moderna, porque a diferencia de los relatos modernos no cuenta hechos sino vivencias, es decir, cómo los hechos afectan al personaje, que es lo que realmente importa.

El Quijote es la historia de un soñador que se atrevió a vivir su sueño, aunque ese sueño fuera una locura para el mundo en que le tocó vivir. Un soñador, que en cuanto tuvo que renunciar a ese sueño, enfermó para morir, pero cuyo sueño contagió y arrastró a muchos otros personajes a lo largo de las dos partes de las que consta la novela. El principal, Sancho Panza, un campesino bonachón cuya existencia se vio sin duda iluminada por la locura de su vecino, el hidalgo al que antes de la locura apodaban "el bueno" y que como caballero andante llevó el sobrenombre de "Caballero de la Triste Figura". Porque el Quijote, que mueve a risa y está escrito con una sonrisa, tiene un trasfondo de tristeza: la de tener que vivir en un mundo en el que los caballeros andantes, sus ideales, su heroísmo, su amor y sus aventuras solo pueden ser una locura.

El Quijote es un libro sobre la literatura, y sobre la sociedad en que surgió y vivió su autor, a caballo entre el optimismo renacentista y el desengaño barroco, y sobre la vida humana, que no es más que un pulso entre nuestros sueños y la realidad. Un libro ante todo divertido (y esa fue la principal razón de su éxito), pero que como quiso su autor, y expresó en el prólogo, puede tener (y ha tenido) muchas lecturas. Tantas como lectores. 

Mientras tanto, y aunque es difícil señalar qué es lo importante en esta inmensa novela, que toca todos los temas, plagada de personajes, y momentos, y situaciones, y estilos, e ingredientes distintos, aquí os dejo lo fundamental que tenéis que conocer (y saber reconocer en los textos) de ella:

Publicación



En 1605 aparece la 1ª parte de la obra con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato: hubo varias ediciones en ese año y los siguientes. En 1615 aparece la segunda parte con el título de El ingenioso caballero D. Quijote de la Mancha. En los diez años transcurridos entre ambas, se publicó una segunda parte apócrifa firmada por otro escritor con el pseudónimo de Avellaneda. Este hecho molestó profundamente a Cervantes, que en su obra de 1615 insiste (casi obsesivamente) en demostrar la falsedad de esa novela, que influye así decisivamente en la creación de esta segunda parte.


Estructura
Diversos aspectos confluyen en la estructuración de la novela:

1) Las dos partes.- más que una división meramente externa, muestran grandes diferencias entre sí, sobre todo en cuanto a la evolución de los personajes principales:

-En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación caballeresca (donde hay molinos ve gigantes, por ejemplo); en la segunda, en cambio, la ve como es y son los demás personajes los que la convierten en aventuras caballerescas.

-En la primera parte hay una serie de relatos intercalados (la novela del “Curioso impertinente”, la historia de los pastores Marcela y Grisóstomo, la historia del cautivo, la historia de Dorotea y Fernando), pertenecientes a distintos géneros de los relatos idealistas del Renacimiento. Cervantes fue criticado por esta ruptura de la unidad argumental y en la segunda parte se centró únicamente en las aventuras de los dos personajes principales: D. Quijote y Sancho.


2) Las tres salidas.- las dos primeras salidas se narran en la primera parte, la última en la segunda. Hay un paralelismo claro entre ellas: preparación, salida, serie de aventuras y vuelta a la aldea. Las tres vueltas a casa son cada vez menos triunfantes, D. Quijote va siendo progresivamente derrotado por la realidad y va perdiendo optimismo y empuje: la primera vez regresa armado caballero; en la segunda enjaulado de forma humillante y en la tercera se produce el derrumbamiento total del personaje y su ideal caballeresco: vuelve derrotado por “el caballero de la Blanca Luna” (que no es otro que su vecino el bachiller disfrazado), para morir tras haber recuperado la razón.



3) La parodia.- es un elemento estructurador además de la técnica fundamental empleada por Cervantes. La estructura es una parodia de los libros de caballerías, y por ello sigue su disposición general en capítulos, personajes, encadenamiento de aventuras, personaje itinerante, etc.
Génesis e intención 

Cervantes afirma en el prólogo de la obra: “no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”. Y efectivamente, lo consiguió: tras su publicación, no volvieron a escribirse. Pero el Quijote trasciende absolutamente esa sencilla intención.
Es muy posible que la primera idea de Cervantes fuese escribir una novela breve (que correspondería a la primera salida), pero después, viendo las inmensas posibilidades que ofrecía la obra, la ampliaría hasta lograr la profundidad y complejidad de esta novela universal.


Personajes 
En la obra aparece una inmensa variedad de personajes, muchos de ellos representativos de tipos propios de la época. Sin embargo, todos están perfectamente individualizados. Pero la maestría de Cervantes es especialmente relevante en la creación de los dos protagonistas, que forman parte ya de la cultura universal, y que han sido objeto de especial atención por parte de la círitica.

D. Quijote y Sancho representan dos radicales y universales actitudes humanas: la subjetividad frente a la objetividad, el idealismo frente al realismo, el idealismo frente al materialismo, el heroísmo frente al espíritu práctico. Estas actitudes no sólo se dan en individuos diferentes, sino que son dos tendencias profundas, presentes en el alma humana, en lucha constante y predominando una u otra según la persona y el momento. Quijote y Sancho simbolizan dos modos de ser, dos tendencias a las que ningún ser humano escapa.


A diferencia de los personajes de los libros de caballerías ( y de los otros relatos de la época) los personajes del Quijote son complejos y redondos. Lejos de los personajes tipo de las ficciones idealistas, son seres individualizados, con múltiples matices y en constante evolución. Así, D. Quijote, a pesar de su locura, tiene momentos de gran cordura y Cervantes pone en su boca agudas reflexiones sobre temas importantes en la época (el tópico de las armas y las letras, por ejemplo). Y a pesar de ser un personaje ridículo en muchos momentos, en otros quedan ensalzados sus ideales heroicos, su valoración del honor, el respeto, el amor o la ayuda a los necesitados. Del mismo modo, Sancho, descrito en un principio como un campesino “de poca sal en la mollera”, muestra en algunos pasajes la agudeza propia del sentido común y la sabiduría popular ( por ejemplo, cuando ejerce como gobernador en la falsa ínsula de Barataria)


Especial atención merece la evolución de ambos personajes, por su relevancia para el sentido de la novela.

A lo largo de la obra, y según se van relacionando, asistimos al proceso de sanchificación de D. Quijote y quijotización de Sancho; es decir, se va produciendo un entrecruzamiento entre realismo e idealismo. 
En la primera parte, Don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación, mientras Sancho trata de avisarlo y persuadirlo. El caballero va instruyendo a Sancho en el mundo caballeresco.

 En la segunda parte, D. Quijote se acerca cada vez más al mundo de la realidad objetiva: la ve como es y el resto de los personajes la convierten en aventuras caballerescas. Al mismo tiempo, va perdiendo empuje progresivamente. Además Sancho se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión en la Ínsula Barataria. Todo ello desemboca en el entrecruzamiento final del idealismo de Don Quijote con el realismo de Sancho. Por tanto, hay un progresivo acercamiento de las posturas inicialmente contrapuestas de don Quijote y Sancho (idealismo-realismo) hacia un equilibrio e, incluso, entrecruzamiento final. Don Quijote, enfermo, poco antes de morir, recupera la razón y se arrepiente de su locura:


“-Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en le mundo.


-¡Ay! –respondió Sancho, llorando- . No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva muchos años. Mire no sea perezoso, sino levántese de esa cama, y vámonos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado”.


El idealista y el realista han intercambiado, finalmente, sus papeles. Esta parece ser la visión de la naturaleza humana que Cervantes quiso ofrecer en la obra: plasmar la lucha, individual y social, entre ambas tendencias.

A pesar de la universalidad de ambos personajes, están completamente individualizados: son personajes concretos que se van haciendo según van viviendo literariamente (como sucede en la vida misma)


Temas
Muchos son los temas que aparecen a lo largo de la obra; pero los más importantes son:


1.- Lo caballeresco: es el tema central de la obra, que aparece de varias formas: como parodia de los libros de caballerías, como locura del personaje y como anacronismo, ya que el ideal caballeresco que pretende resucitar el hidalgo va contracorrriente en un mundo prosaico, materialista y lleno de lacras que no puede asimilar dicha actitud. A pesar de la ridiculización constante de los libros de caballerías, hay cierta nostalgia de los ideales que había detrás: el heroísmo, la defensa del amor, la igualdad, la libertad, la justicia, la verdad, la honradez, la belleza, la caridad.


2.- El choque entre los ideales y los límites que impone la realidad (y el choque entre fantasía y realidad).- tema relacionado con el caballeresco, que subordina a todos los demás. En muchos momentos se percibe la idea de que el que tiene ideales diferentes, aunque sean elevados, es tomado por un loco. D. Quijote fracasa, y sus ideales sirven de poco al situarse en una realidad prosaica.


3.- El amor.- aparece como un sentimiento ideal en el personaje de D Quijote: es una de sus motivaciones, y siente por Dulcinea (a la que él mismo creó transformando a la labradora Aldonza Lorenzo en un ideal) un amor platónico e idealizado, totalmente literario, con rasgos del amor cortés. En las historias secundarias y en los personajes secundarios, se siguen los tópicos de la época y se ambienta según los distintos géneros propios de momento (pastoril, morisco, etc.)


4.- La literatura.- El Quijote es una obra metaliteraria; es literatura sobre la literatura, que aparece de varias formas: hay diálogos entre los personajes sobre los libros de caballerías, se cirtican géneros y obras concretas, en la segunda parte (1615) se habla de la primera (1605) y del Quijote de Avellaneda... Por otra parte, el narrador habla del proceso de creación, critica sus fuentes, explica sus omisiones. Además, la obra habla también de cómo se debe leer, respetando el “pacto de ficcionalidad”: don Quijote enloquece por creer que son verdad histórica y real las fantasías de los libros de caballerías.



Técnicas y estilo

-La parodia: es la técnica fundamental y que afecta a todos los aspectos de la obra: estructura, capítulos, títulos, narrador, aventuras, lenguaje altisonante y arcaizante...

-La ironía y el humor

-Diálogos y monólogos: el diálogo (abundantísimo en la obra, casi tanto como los fragmentos narrativos) es el medio por el que los personajes se dan a conocer y se relacionan como seres independientes y vivos.

-Perspectivismo:- en la novela se produce un constante juego de perspectivas: la variedad de perspectivas que confluyen sobre una misma realidad son las que la definen. Por ejemplo, la combinación de varios “autores ficticios” (el narrador cristiano, el traductor morisco, el historiador moro Cide Hamete ); la multitud de visiones de los personajes sobre una misma realidad (molinos/ gigantes, bacía /yelmo)

-Juego entre realidad y ficción: Por ejemplo, se insiste en tratar a los personajes como reales, en la historicidad de la historia; se mezclan elementos reales e históricos en el mundo de ficción (mención a personajes históricos, escritores, obras literarias.... aparece mencionado el propio Cervantes, y en la segunda parte de 1615 aparece como un elemento más la primera de 1605, que los personajes han leído y comentan)


-Riqueza lingüística: en la obra están presentes todos los registros (a veces parodiados), desde el más poético al más coloquial, desde el más sublime al más humorístico.. Es especialmente importante el uso del lenguaje como un elemento caracterizador de los personajes: D. Quijote utiliza el lenguaje arcaizante y altisonante de los libros de caballerías; Sancho usa un lenguaje popular, abusa de los refranes y se equivoca frecuentemente... Al final, Sancho utiliza con soltura el vocabulario caballeresco y D. Quijote empieza a utilizar refranes, de forma paralela a sus respectivas “quijotización” y “sanchificación”.

Significado


Dada la complejidad y profundidad de la obra, se han dado múltiples interpretaciones de la misma. Destacaremos tres:


1.- Existencial.- la obra plasmaría un aspecto universal de la existencia humana: la constante lucha entre los propios ideales y la realidad. Se basa en el simbolismo de los personajes de D. Quijote y Sancho y su evolución (aspectos explicados más arriba)


2.- Literario.- El significado literario de la obra es también importante y múltiple:


-Por una parte, es una síntesis crítica y práctica de la narrativa de su tiempo, fundiendo elementos de los relatos realistas y los idealistas, y proponiendo un equilibrio entre realidad y ficción basado en el concepto de “verosimilitud”

-Por otra, la novela es una reflexión sobre el propio proceso de creación literaria

-Además, su trascendencia literaria hacia el futuro es fundamental, ya que se considera la primera novela moderna (precisamente por las diferencias que presenta con las novelas de su tiempo): por la creación de un mundo novelesco completo y complejo, por el afán de verosimilitud, por la evolución de los personajes (característica fundamental de la novela moderna frente a los relatos anteriores) , por la adecuación del lenguaje a los distintos personajes, y por que su argumento narra una experiencia existencial (la formación de la personalidad en contacto con el mundo, la vivencia personal)

3.- En relación con su época, la obra refleja la crisis del imperio y de los valores caballerescos y militares, y la actitud de una sociedad que asiste a los primeros síntomas de decadencia. El anacronismo de D. Quijote y su ideal caballeresco es el anacronismo de los ideales del Renacimiento ante la crisis del XVII, y su fracaso es el fracaso de esos ideales, el mismo fracaso que originó el desengaño barroco.

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