sábado, 21 de enero de 2017

La poesía trovadoresca y su "amor cortés"

Se conoce como poesía trovadoresca a aquella que fue cultivada por los trovadores entre los siglos XII y XIII. Es expresión del código de valores del “amor cortés”. Estamos hablando, así pues, del primer tipo de poesía cortesana y culta que utiliza una lengua vulgar y también de un hito fundamental en los orígenes de la música profana.
 Su influencia en la lírica europea durante los siglos posteriores es enorme pues provoca imitaciones en otras lenguas europeas, sobre todo en francés, catalán, galaico-portugués (cantigas) o alemán (minnesang). 
Este tipo de poesía recibe también el nombre de poesía provenzal porque nació en la Occitania, una región que en la Edad Media abarcaba el sur de Francia y cuyo epicentro estaba en la región de la Provenza. Además contaba con un idioma romance propio: el occitano o provenzal.


Los trovadores pertenecían fundamentalmente a la nobleza y fueron músicos y poetas medievales que componían sus obras y las interpretaban acompañadas de música en las cortes señoriales europeas pero no solo por intereses económicos ni de manera ambulante (como los juglares). Los trovadores eran enormemente respetados y había entre ellos desde nobles hasta plebeyo.
Su público era, fundamentalmente, una aristocracia cada vez menos guerrera y más refinada.
El primer trovador del que se tiene noticia fue Guillermo de Poitiers (1071-1126) después le siguieron otros muy destacados como Adam de la Halle, Jaufre Rudel, Ricardo Corazón de León o Guillebert de Berneville. 
Además también los hubo españoles, como el gallego Martín Codax y el catalán Rimbaut de Vaqueiras.

El arte de “trovar” (trovar significa “encontrar”, “hallar”) sólo podía adquirirse mediante el estudio y la creación meditada. El poema trovadoresco era, ante todo, una canción para ser acompañada con el violín o con el arpa. Según el tema,  se distinguían diversos subgéneros dentro de la poesía trovadoresca:

  • Cansó: poesía amorosa de refinada expresión literaria.
  • Sirventés: poema satírico-burlesco, de ataque personal o crítica moral a la sociedad.
  • Pastorela: encuentro de un caballero con una bella pastora.
  • Planto: lamento fúnebre, está considerado el antecedente de la elegía.
  • Tensó: debate entre dos poetas en torno a un tema común.
  • En las obras de la poesía trovadoresca domina una nueva concepción amorosa: el amor cortésSe trata de una adaptación del feudalismo a la relación amorosa entre miembros de la nobleza. Por un lado y con una actitud enteramente pasiva tenemos a la dama (noble y casada en muchas ocasiones), y por el otro al poeta (obediente vasallo enteramente a su servicio) que la ama apasionadamente en secreto, con sinceridad y espíritu caballeresco. Este amor imposible hace sufrir al enamorado, pero también lo perfecciona, pues es un proceso de purificación y espiritualización. Así la dama, muy divinizada, se convierte en inspiradora de las composiciones poético-musicales del trovador.



    Aquí tenéis a uno de los primeros trovadores, Marcabrú, con su poema Bel m’es quan li fruch madur:



     
    También hubo mujeres trovadoras, es el caso de Beatriz de Dia, de quien podéis escuchar la composición “Ab et ab joven m’apais”:


    A finales del siglo XIII la poesía trovadoresca provenzal comienza a declinar, víctima de su propia perfección formal y de su monotonía temática. Al mismo tiempo, en Italia, la escuela poética florentina , con el llamado dolce still novo, supera ese esquema al introducir ciertas variantes como un mayor análisis psicológico, cierta tendencia hacia la espiritualización de la relación amorosa y la configuración del tópico de la donna angelicata (dama angelical). Aunque se inspiren en mujeres concretas, como sucede en el caso de Dante con Beatrice, la amada se presenta como reflejo de la bondad y la belleza divinas y no como un auténtico ser humano.

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