domingo, 27 de marzo de 2016

Otros Lazarillos

El Lazarillo ha tenido diversas continuaciones: desde la segunda parte de la vida de Lazarillo de Tormes de Juan de Luna fue publicada por primera vez en París en 1620 hasta las Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes de Camilo José Cela en 1944



En 1617 Juan Cortés de Tolosa publicó su Lazarillo de Manzanares, que se parece más al Buscón de Quevedo que a la obra de la que toma nombre. El libro es dificil de leer a causa del gran número de anécdotas intercaladas.


 En 1688 apareció en Londres un "The life and death of young Lazarillo", anónimo. En 1742 se imprimió en Barcelona un Lazarillo de Badalona escrito en verso con la intención de servir de guía de la ciudad que le da nombre.

 Calixto Bustamante Carlos, "Concolorcorvo", por otra parte, hizo circular en 1773 un Lazarillo de ciegos caminantes que describe los itinerarios de Buenos Aires a Lima reflejando usos, costumbres, vida social y trabajos de las ciudades y zonas que recorre. 






El Lazarillo del Duero de Joaquín del Barco está escrito en verso y aparece en 1898 para enaltecer la historia de Zamora con intención pedagógica.
 

 





 El Lazarillo español de Ciro Bayo (1911) 









Palos de ciego, una novela de Eduardo Alonso (1997) que trata de las andazas y picardías de amo y criado contadas desde la perspectiva del ciego.


"En un callejón de Toledo el ciego Juan Barril limosnea a media mañana sentado en el suelo con su pregón de siempre.
—¡Una caridad, por Dios santo! Una limosna para este malhadado ciego...!
Es un pordiosero en toda regla —pues pide por-Dios—, pero la caridad se ha subido al cielo.
La ciudad está llena de pedigüeños y no están los tiempos para dádivas. El ciego también sabe oraciones para preñadas y aojados, recita romances, y a veces dice el porvenir palpando los surcos de las manos.
En esto pasan dos caballeros ricos y principales. Uno es el doctor Marañón, que va despotricando contra Lázaro de Tormes, el pregonero de la ciudad. ¿Lázaro? El ciego no puede contener el parpadeo, como le pasa siempre en casos de apuro y extravío. ¿Lázaro de Tormes? ¿Aquel maldito destrón que lo guiaba hace unos quince años? ¿Aquel niño espabilado y mentiroso que le hizo mil perrerías y engaños? ¿Aquel Lazarillo que se despidió de él con una venganza atroz, mandándole saltar contra un poste, al que embistió como cabrón, dándose tan gran calabaza que cayó hacia atrás medio muerto?"

Así empieza esta novela picaresca, que es la versión y la réplica que el ciego da a un libro recién aparecido, que todo el mundo en Toledo lee, ríe y celebra, intitulado Vida y andanzas de Lázaro de Tormes.¡Lo que hay que ver! ¡Hasta los pregoneros —todos unos ladrones—
escriben libros como si fuesen Aristóteles! 
Para Juan Barril, la verdad es una jarra con dos asas, una moneda con dos caras. Lázaro mostró una, él quiere decir la suya. ¿Dos medias verdades hacen una verdadera?

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